Cómo detectar la dislexia y ayudar a tratarla

Los niños que sufren este problema se enfrentan a un escrito en el que no encuentran ninguna representación, como si fuera una lengua desconocida

07 Ago 2017
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ATENCIÓN. El problema puede presentarse desde muy temprana edad.

Durante mucho tiempo mencionar la dislexia era hablar de una problemática emocional, que afectaba el progreso de algunos chicos en edad escolar. Hoy se sabe que se trata de una disfunción neurobiológica, y que la sufre entre el 3% y el 5% de la población.

Sin el avance tecnológico que permite dar cuenta de las reacciones a nivel del cerebro ante ciertas estimulaciones, este trastorno adolecía de una falta del diagnóstico específico y de una intervención profesional adecuada, afirma la coordinadora del equipo de Psicopedagogía del Hospital de Clínicas, Rosamarina Álvarez.

“Para el chico con dislexia, todo se hace un poco cuesta arriba porque la lectura y la escritura son cosas con las que se va a enfrentar toda la vida pero que puede aprender a compensar muy bien”, dice la especialista que, junto a Marina Croseri, Patricia Pasqua y Karina Estigarribia son las encargadas de recibir las consultas e intervenir en cada caso.

“Estamos frente a una persona que ante un escrito no encuentra ninguna representación. Es como intentar leer un idioma totalmente desconocido que para él no tiene lógica, no lo puede descifrar”, describe Croseri. Las especialistas coinciden en que la clave está en el diagnóstico adecuado en el momento preciso.

El rol de la familia

“Se necesita que el chico tenga algunos conocimientos sistemáticos sobre lenguaje, lectura y escritura para estar seguros de que es dislexia. Sin embargo, hay que prestar atención a los progresos desde el jardín, porque se manifiesta desde muy temprano”, explica Pasqua.

“La familia cumple un rol fundamental, no sólo por el acompañamiento que brinda, sino por cómo impacta el diagnóstico”, agrega Croseri. “Hay que aprender a manejar la presión que los padres ponen en el chico cuando pasa el tiempo y no aprende a leer ni a escribir. También lo dispuestos que están a pedir ayuda, porque muchas veces se escudan en otras capacidades y le restan importancia”, puntualiza.

Potencial y autoestima

El tratamiento que llevan adelante las psicopedagogas está orientado a dos objetivos: en primer lugar, reforzar la autoestima del paciente y potenciar las otras capacidades que pueda desarrollar; y en segundo término, desarrollar un abordaje re-educativo, con estimulación y trabajo sobre las funciones que presentan dificultad.

“El potencial puede no estar puesto en la lectura o la escritura, pero sí en otras habilidades innatas, hay chicos disléxicos que son muy hábiles para las matemáticas, por ejemplo”, afirma Álvarez.

Por último, es necesario trabajar en conjunto con la escuela.

“Depende en qué etapa escolar esté, será el tipo de ayuda. A partir de 4º o 5º grado será tal vez una maestra integradora. También la cursada debería respetar las necesidades del alumno, quizás se tengan que tomar más lecciones orales y no tanto pruebas escritas, por ejemplo”, sostiene Pasqua.

“Pero si empezamos a observar la dislexia en un alumno de preescolar o de sala de cuatro, el trabajo de las psicopedagogas será estimular todo lo que es la conciencia fonológica, a través de juegos, rimas, versos, cantos”, detalla.

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