Obsesiones en escena, que sirven para hacer terapia o catarsis

Ernesto Claudio lleva 800 funciones de “Toc Toc”, que vuelve al Alberdi.

06 Ago 2017
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EXPERIMENTADO. Ernesto Claudio (de anteojos) integra el elenco de gira de “Toc Toc” desde hace tres años.

DOS PRESENTACIONES

• A las 19 y a las 21 en el teatro Alberdi (Jujuy y Crisóstomo Álvarez).

Sea para la terapia o para la catarsis, la obra “Toc Toc” (del francés Laurent Baffie) lleva centenares de funciones en Buenos Aires y en el interior, y es sinónimo de éxito desde hace siete años porque la risa y la identificación con los personajes corren de la mano.

Seis personajes padecen trastornos obsesivos compulsivos (TOC) en diferentes formas y grados, y se encuentran en la sala de espera de un afamado psiquiatra para solucionar sus problemas. Pero el profesional nunca acudirá a la terapia y serán ellos mismos quienes tengan que llegar a sus propias conclusiones sobre lo que los afecta.

Dirigida por Lía Jelin, la versión argentina obtuvo numerosos premios. “Nuestro trabajo es hacerlo siempre como si fuera la primera vez”, le dijo Ernesto Claudio a LA GACETA. Él lleva ya 800 representaciones y vuelve hoy al teatro Alberdi. Completan el elenco de gira Lara Ruiz, Martín Salazar, Sabrina Carballo, Verónica Piaggio, Diego Freigedo y Gabriela Licht.

- ¿Hasta cuándo seguirán en funciones?

- Todos los años nos preguntamos lo mismo, si continuaremos, pero ahora... Ya lleva siete años en Buenos Aires y cinco en el interior, y tenemos asegurada el resto de la temporada. Yo estoy desde 2014. Es bárbaro tener este éxito con la discontinuidad que tiene este trabajo.

- ¿No están cansados?

- Es que cada función es única. Siempre pasa algo que la convierte en especial. Además, uno puede utilizar un tono distinto, hacer algo diferente o estar de un modo distinto, porque no todos los días son iguales para uno. Nuestro trabajo, en definitiva, es hacerlo siempre como si fuera la primera vez, por eso somos actores.

- Y la gente se identifica...

- El éxito tiene que ver con que el público se reconoce con lo que pasa en el escenario. Muchas veces escuché comentarios de la platea tales como “igual que tu madre” o “yo también tengo...” Hay gente que nos espera tras la función y nos cuenta lo que les pasa. Incluso hubo un espectador que tenía muchas de estas obsesiones y después de que sus vecinos vieron la obra, lo comenzaron a tratar mejor. Fue realmente increíble.

- ¿Cuántas obsesiones circulan por el escenario?

- Están el que cuenta los pasos antes de entrar a un lugar; el que se persigna para tener suerte; el que se lava las manos cada media hora; el que tiene que dejar todo limpio antes de salir de casa... Es muy gracioso cuando intentan curarse entre ellos.

- ¿Qué obsesiones tenés vos?

- ¿Las mías reales? Soy de poner en orden todo, de revisar la llave del gas antes de salir....

- ¿Cómo te preparaste?

- Algunos temas los vi con mi médico y también me ayudaron mucho unos videos. La idea es presentar todo con humor. A las obsesiones las sufrimos todos, como la nosofobia, que es el temor enfermizo a caer enfermo.

- ¿Se puede recomendar la obra como terapia o catarsis?

- Para las dos (ríe). El hecho de reconocerse en algo hace que se afloje el tema y se logre alguna comprensión. Los argentinos tenemos muchos tocs, esto está demasiado exacerbado. Uno se da cuenta de que hay mucho público que se psicoanaliza.


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