Cuidado: detrás de una lumbalgia crónica puede esconderse una enfermedad discapacitante

Se llama espondilitis anquilosante, es crónica y ataca gente joven. El diagnóstico precoz mejora la calidad de vida. Difícil de detectar.

26 Jul 2017

El suplicio duró cuatro años y confiesa que llegó a pensar que morirse podía ser una liberación. Tenía 39 años. Pasó cuatro años sin saber qué tenía: lo único certero era el dolor. Por fin, lejos de Tucumán, Daniel Salazar logró en 2005 su diagnóstico y una prótesis que reemplazara las articulaciones lumbosacras dañadas. “Hace 12 años de esto, y sentí que volvía a nacer”, admite.

El suplicio se llama espondilitis anquilosante y no tiene cura, pero de todas formas, según Rodolfo Pérez Alamino, médico del servicio de reumatología del hospital Avellaneda, la historia no tiene por qué ser como la de Daniel. Claro que para cambiarla hace falta un diagnóstico precoz, y este no es fácil de obtener.

“La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica, caracterizada por dolor lumbar, rigidez y limitación progresiva de la movilidad de columna”, señala Pérez Alamino y agrega que es autoinmune, tiene una fuerte carga genética, ataca a personas jóvenes y es altamente discapacitante.

“No es frecuente (sólo la sufre entre el 0,5% y el 1% de la población), pero es fundamental estar advertido sobre ella porque sus síntomas se prestan a confusión”, enfatiza.


Veinticinco años es la edad promedio de esta enfermedad reumática. 

Peregrinos del dolor    

“Vas de médico en médico; los antiinflamatorios son cada vez más fuertes, los analgésicos también... y no tenés vida”, cuenta Daniel. Por suerte, hoy sólo duele el recuerdo de la sensación de desamparo, y como ha peleado sin jamás tirar la toalla, sonríe.

Sucede que hasta 2009 -informa Pérez Alamino- llegaban a pasar entre ocho y 10 años hasta que el paciente lograba tener su diagnóstico.

“Ahora que disponemos de resonancias magnéticas, los tiempos se han acortado; el retardo diagnóstico ha bajado a dos años y medio, así que sigue siendo alto, y tenemos que revertir eso”, añade.

Ante ello, el servicio del Avellaneda ha organizado dos actividades: una capacitación para personal de salud y un consultorio para pacientes que forman parte de la población de riesgo (ver: “A qué señales estar atentos”).

“El síntoma clave es la lumbalgia, pero este es un problema muy común en la población. De manera que es fundamental capacitar, por ejemplo, a los traumatólogos, ya que hay rasgos diferenciales”, advierte Pérez Alamino (ver: “Distinguir las lumbalgias”).

Pero además, pacientes con psoriasis o enfermedades intestinales inflamatorias, o que sufran uveítis (inflamación de la úvea, lámina intermedia del ojo muy vascularizada, por lo que produce fuerte enrojecimiento del ojo) corren mayor riesgo de padecer la enfermedad, y sus síntomas deberían ser una señal de alerta. “De hecho, entre el 15% y el 20% de las espondilitis debutan con una uveítis”, destaca el médico.

En este contexto también se invita a la capacitación a médicos clínicos, dermatólgos, oftalmólogos, kinesiólgos... “Entre todos tenemos que estar atentos a los signos, para que los pacientes reciban la derivación a tiempo -insiste-. Es preferible poder decirles ‘no tenés nada grave’ a que lo tenga, y no se detecte”.

Cómo se trata

Se busca combatir la inflamación y el dolor con una combinación de antiinflamatorios y actividad física controlada (“la natación es ideal”, recomienda el reumatólogo). La enfermedad suele manifestarse por ciclos de brotes y remisión; pero entre el 30% y el 40% de los casos se va agudizando y no responde al tratamiento básico.

“En estos casos, actualmente hay al alcance de los pacientes medicamentos biológicos que dan muy buenos resultados. Y que están cubiertos por el sistema de salud en el marco de los programas de atención de enfermedades crónicas -destaca-. El tratamiento debe ser dirigido por el reumatólogo, que forma parte de un equipo multidisciplinario integrado además por kinesiólogos y fisioterapeutas”.

Y da aliento, porque habrá a donde recurrir. “El hospital creará un consultorio específico, atendido por los reumatólogos del servicio, para atender pacientes con antecedentes de lumbalgia”, anuncia.

Y eso es ya: el 31 se atenderá a los primeros pacientes. De modo que si algo de lo que leíste te generó una duda, en el recuadro “Consultorio abierto” vas a encontrar más datos. No olvides: la detección temprana es crucial para una buena calidad de vida.

-Consultorio abierto

Durante los próximos cuatro lunes podés acercarte al hospital Avellaneda

El servicio de reumatología del hospital ha organizado una campaña de detección de pacientes que sufren -muy posiblemente sin saberlo- espondilitis anquilosante.

Para ello se convoca a personas menores de 45 años que sufren lumbalgias persistentes a que concurran al hospital, donde serán controlados por un médico reumatólogo. La campaña se llevará a cabo los próximos cuatro lunes: el 31 de julio y el 7, el 14 y el 28 de agosto. La atención será gratuita.

Para una mejor organización, se sugiere a los interesados que se dirijan a la sección Gestión de Pacientes, del Hospital de Clínicas Nicolás Avellaneda (Catamarca 2.000, entre México y Delfín Gallo). Allí les darán un turno.

-Distinguir las lumbalgias

mañana dictan una capacitación para personal de salud en el Avellaneda
La cita es para las 10 de la mañana, en la sala de docencia del hospital Avellaneda. La idea es ayudar a los pacientes formando a sus médicos y a sus kinesiólogos. “La lumbalgia es el síntoma clave, pero no son todas iguales. Por ejemplo, en el caso de las espondilitis anquilosante el dolor lo causa el proceso inflamatorio (y no uno mecánico), por lo que se recomienda moverse, y no reposo”, explica el reumatólogo Rodolfo Pérez Alamino y destaca lo importante de que otros especialistas (concretamente, oftalmólogos, gastroenterólogos, dermatólogos y traumatólogos) puedan estar preparados para “sospechar”, de la mano de un examen clínico detallado y un interrogatorio dirigido, especialmente en pacientes jóvenes.  

Mañana dictan una capacitación para personal de salud en el Avellaneda.
La cita es para las 10 de la mañana, en la sala de docencia del hospital Avellaneda. La idea es ayudar a los pacientes formando a sus médicos y a sus kinesiólogos.

“La lumbalgia es el síntoma clave, pero no son todas iguales. Por ejemplo, en el caso de las espondilitis anquilosante el dolor lo causa el proceso inflamatorio (y no uno mecánico), por lo que se recomienda moverse, y no reposo”, explica el reumatólogo Rodolfo Pérez Alamino y destaca lo importante de que otros especialistas (concretamente, oftalmólogos, gastroenterólogos, dermatólogos y traumatólogos) puedan estar preparados para “sospechar”, de la mano de un examen clínico detallado y un interrogatorio dirigido, especialmente en pacientes jóvenes.  


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