Cartas de lectores

20 Jul 2017
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El boulevard 9 de Julio

Como habitante de esta provincia he visto con felicidad y un poco de incredulidad que habían reparado una calle, el Boulevard 9 de Julio de la ciudad de Yerba Buena. Era la única arteria en la que se podía recorrer de punta a punta sin lomos de burro, pozos, semáforos, etcétera. pero lamentablemente la felicidad no duró mucho y la misma gente favorecida fue la encargada de que la Municipalidad de Yerba Buena vuelva a colocar lomos de burro y con el correr de los días vendrán semáforos y otras trabas para la circulación. Yo probé circulando a 60 kilómetros por el boulevard a una velocidad super suficiente para llegar en 15 minutos al centro, pero me pasaban camionetas 4x4 y otros autos con ínfulas de corredores de TC, sin importarles el peatón u otro vehículo que se pueda atravesar. Lo mismo ocurre en avenida Solano Vera. He leído un letrero de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán que dice: respetar las señales de tránsito es cultura.¿ Tanto nos falta?

Daniel Enrique Asaf

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El fallo de la Justicia

La justicia dio su fallo sobre la elección del gobernador en Tucumán y debemos aceptarlo. Como ciudadana partícipe en aquella vergonzosa elección y habiendo visto, vivido y oído lo que ocurrió en mi provincia, no puedo dejar de expresar mi opinión al respecto. Considero que los jueces se ajustaron estrictamente a la ley para emitir su fallo pero los tucumanos nunca olvidaremos lo vivido. Hubo compra de votos con bolsones y dinero en efectivo, quema de urnas, peleas, acarreo de votantes, amenazas, cámaras de seguridad que dejaron de funcionar en el horario justo y en el lugar preciso, amenazas a jueces en las puertas de los tribunales, control (sin disimulo) a las personas que estaban encargadas de contribuir con esta aberrante manera de “ganar” una elección. Ante la espontánea manifestación de quienes nos sentimos burlados por ser inocentes partícipes del estropicio que se llevó a cabo, se produjo una perversa represión vista por todos los medios de la Argentina. Las cartas de los señores Vides Almonacid y Ahumada publicadas en LA GACETA (18/7) expresan claramente lo que ocurrió y nunca debería volver a ocurrir. Históricamente Tucumán vota al peronismo pero, como la vida nos da sorpresas, se trató de “asegurar” el triunfo recurriendo a medios que avergüenzan. Nada fue limpio ni transparente; muchas personas intervinieron en forma ilícita en el proceso electoral; los tucumanos lo vimos y lo denunciamos.

Noemí Barrenechea

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“Subiendo el telón”

Cuando el amplio y extenso y colorido telón de la impostura del escenario electoral, se levanta gradualmente e intrincado, presenciamos una vez más cómo la política, el “arte de lo posible”, se repite alternadamente, primero como fábula y después como comedia. Con el telón en alto, y de fondo las PASO, y encendidas las candilejas del proscenio de la seducción y la persuasión, comienza la función. Al fervor y celo por ganar prosélitos, le suceden las confrontaciones, donde los conciliábulos y complicidades políticas hermanadas en el ayer, se traducen hoy en desavenencias y disputas personales. A la tantas veces declamada y pregonada esperanza y equidad social, que en décadas de comicios asume visos de irrealizable, predomina la duda y el desencanto más que el júbilo, ante el exultante triunfalismo de los candidatos en esta feria de los habituales discursos facilistas. Un conglomerado político dispar y heterogéneo transita con sus devaneos y raídos argumentos, destacándose entre los aspirantes a representarnos, la entroncada sucesión familiar, al mejor estilo de una dinastía. Se ríe, se discurre, se festeja, se conjetura y hasta se vaticina. Escenas de toda índole se suceden, representados por bufones, actores y titiriteros; un múltiple juego de duplicidades se entrelazan en un marco escénico bullicioso, donde Mefistófeles hace de las suyas, enajenando el alma de los relegados a cambio de concederles una oportunidad para envanecer las ambiciones y fantasías, que en la feria de las vanidades tienen una posición más elevada que el genio más brillante o la virtud más inmaculada. Ganar y ganar es la razón que todo lo decide en esta magnánima y lacerada democracia. Sobre la zumbante colmena, algunos pretenden absorber anticipadamente su miel. La impresión de esta feria de las vanidades es más de pesadumbre y aflicción que de alegría y entusiasmo. Un hombre de mente reflexiva que presencia esta histriónica exhibición de distintos episodios de simpatía, de bondad y de humor, lo conmoverá o lo divertirá, o sentirá repulsión ante tanta ficción. Cuando regresa a su hogar, su estado de ánimo, sobrio, contemplativo y cavilante, lo llevará al final de esta singular representación. ¡Vanidad de vanidades! La función ha terminado, seguidamente cae el telón, y con él esta moraleja.

Alfonso Giacobbe

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La política en las paredes

Se acercan las elecciones y no faltan aquellos impresentables que en vez de dar una buena imagen con gestión y obras prefieren hacer publicidad sucia, utilizando espacios públicos. Tanto es así que a los políticos Jaldo y Yedlin no se les ocurrió mejor idea que pintar todo paredón que pudiesen ver. Por ejemplo: en la intersección de la avenida Roca y el canal hay una estructura que indica el ingreso a San Miguel de Tucumán que ahora está pintada con la frase “Jaldo-Yedlin”. En la misma situación se encuentran unas paredes, que actúan de baranda, en la vereda al lado del canal, frente a la concesionaria Toyota y frente a la estación de servicio Refinor. Todo pintado. Pero no son los únicos. Tuve la dicha de subir a Tafí del Valle el fin de semana pero me encontré con cada uno de los paredones de contención en la ruta pintados con la frase “Jaldo-Yapura Astorga”. Uno piensa: ¿cómo puede alguien permitir arruinar la vista de tan hermosa ruta? Ser intendente no le da el derecho a nadie de apropiarse de lo que es de todos. Esto es vandalismo en su estado puro. Que pinten grafitis en toda la ruta es igual de degradante que lo que hicieron estos políticos, no hay absolutamente ninguna diferencia. Deberían reconocer su error y volver a pintar ellos mismos cada uno de esos paredones. Una verdadera vergüenza.

José Lugones

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El modelo de ayer y el de hoy

Luego de ocho años en el poder, el partido de Perón entregó el estado con la mayoría de indicadores económicos en retroceso. Con una caída del 70% en sus reservas del BCRA, una deuda pública (deuda de todos nosotros los argentinos) de U$S 60.000 millones, pobreza del 28%, un rojo primario o déficit fiscal de $ 45.000 millones, inflación del 26% interanual, atraso cambiario, estancamiento económico, déficit energético de U$S 5.000 millones, inseguridad, narcotráfico etcétera. “Si el gobierno actual mantiene el déficit, es un irresponsable; si lo reduce, unos salvajes noeliberales; si se endeuda para no hacer doler, un miserable cipayo; si fabrica billetes, un hiperinflacionario alfonsinista; si plancha el dólar, un verdugo de la industria y si lo pone alto, un devaluador irredento”, ha escrito Jorge Fernández Díaz. ¿Nos podrían explicar a las mentes básicas que presuponemos los mortales de este país que pagamos impuestos, en qué consistiría continuar con el modelo del anterior gobierno si ganaran las elecciones? Y a los políticos circunstanciales, que no son del oficialismo y les gusta criticar sin hablar de posibles soluciones, ¿qué hubiesen hecho sus mentes iluminadas para corregir este desquicio? Soy votante independiente y escucho propuestas.

Hugo Jaime Narvaja

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Amigos

Este tiempo que se ha vuelto extremadamente vertiginoso para cultivar prácticas que en otras épocas nos parecían tan naturales nos ha marcado un rumbo también en lo que al cultivo de amigos se refiere. En las redes sociales se legitima esa magia de poder conectarse en cualquier momento y desde cualquier lugar con los “amigos”, pero todos los que podemos degustar el privilegio de tener amigos reales, concordamos con aquella expresión de Fray Luis de León, quien fue cesanteado durante 20 años de su cátedra universitaria y retomó sus clases diciendo ”como decíamos ayer”. Como decíamos ayer, como si el tiempo no hubiera pasado, como si las distancias hubieran sido infranqueables. Como si los caminos de construcción de afectos fueran atemporales y pudieran boicotear toda distancia. Como decíamos ayer, el ayer que hizo del amigo una parte de nosotros mismos estampada en nuestra alma, el ayer que nos hizo corretear por las veredas de la infancia o de la adolescencia con la transparencia de ese afecto puro, contagiándonos de anhelos y de esperanzas. El amigo de las luchas, de la construcción apasionada de futuros ideales, el amigo de los silencios, el amigo que se apropiaba de las palabras, haciendo de la amistad el gran arte que ensalza el poder del diálogo. En estos días habrá muchas fotos y selfies para subir a las redes; ojalá haya espacios para construir y consolidar la magia del encuentro personal con la convicción de que lo esencial nos es invisible. Gracias a la vida por los amigos, por cada vez que retomamos ese diálogo interminable, “como decíamos ayer”.

Graciela Jatib

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