La nueva política, según Durán Barba

¿Qué implica hacer política en un mundo cuyo ritmo es vertiginoso? ¿Puede la política, pura praxis, mantener las viejas estructuras, la mirada tradicional, buscar líderes o aceptar mitos? ¿Cuántos ciudadanos escuchan al político? ¿Tienen dueños los votantes? Estas y otras preguntas se formulan y responden los consultores Jaime Durán Barba, el controvertido asesor del presidente Macri, y Santiago Nieto en su reciente libro La política en el siglo XXI

16 Jul 2017
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Por Cristina Bulacio - Para LA GACETA - Tucumán

Dice Aristóteles: somos animales políticos y sólo podemos ser felices si vivimos en sociedades organizadas políticamente. Recordemos que hacer política no es dirimir entre el bien y el mal, ni ocuparse de asuntos metafísicos, es siempre lucha por el poder. Esa lucha sigue siendo la misma, lo que ha cambiado radicalmente es el modo de hacer política en el siglo XXI. Los avances tecnológicos han modificado no sólo nuestra vida diaria sino la percepción de la realidad. La acumulación de información en estos tiempos supera la que había producido la humanidad desde la prehistoria.

Ha llegado a nuestras manos un libro “inquietante” que desbarata toda teoría política, no porque ofrezca otras alternativas, sino porque ejercita un pragmatismo descomunal. Desmitologiza la política limpiándola de falsas máscaras, quitándole viejos lustres. Ni derechas ni izquierdas. Ni verdades definitivas ni mentiras satánicas: sólo puntos de vista. Demuestra que la opinión pública es incontrolable. Incluso el fin de las ideologías juega un papel relevante en las elecciones democracias latinoamericanas.

Durán Barba y Nieto son los autores de La política en el siglo XXI. Arte, ciencia o mito, que acaba de publicar Random House en la Argentina. Allí pregonan que la política, una actividad más, para ser eficiente, debe abandonar la magia y recurrir a la lógica y a las ciencias: estadísticas, sociología, demografía o psicología de masas. Debe contrastar sus enunciados con la realidad. Apelar a la lógica es desnudar falacias. Falacia es un razonamiento falso no por su contenido sino por su forma. La falacia ad verecundiam sostiene que algo es verdadero sólo porque lo dice una autoridad. Falacia ad hominem es aquella en la cual se trata de refutar al contrincante solo porque no pertenece a la propia secta.

Los hombres nos parecemos al erizo o al zorro, sostienen los autores citando a Berlin. Los erizos ordenan acontecimientos para darles un único sentido, los zorros, por el contrario, disfrutan de la dispersión y de las contradicciones del mundo. El político actual debe ser un zorro y desconfiar de sentidos totalizadores. Hacer política no es describir el mundo que deseamos -no hay pobres- sino bajar a la realidad vivimos y mirarla sin tapujos. Y en esa realidad hoy, las discusiones teóricas y doctrinarias no tienen lugar, cuando los líderes hablan entre ellos es para repartir espacios de poder.

Razón y emoción

La nueva política se centra en el hombre común, no discute ideologías, aunque tiene algo de arte en la valoración de datos de la realidad. ¿Cómo saber qué piensa la gente? Muy sencillo, la gente no piensa. El cerebro posee un pensamiento rápido que lo acomoda a la realidad práctica. La razón no puede percibir la complejidad de la realidad, las decisiones se toman por resortes emotivos y si el líder lo sabe capta fácilmente al votante.

Durán Barba está en el centro de la polémica hoy. El libro no es una apología de Macri sino un nuevo modo de hacer política. Usted, lector, puede leer o no este libro. Pero si está interesado en política y no lo lee, se inscribe en una de las falacias que señala el autor: desestimarlo porque es un pensamiento diferente al suyo. Esa es la inteligencia de los autores. Léalo, le sorprenderá.

© LA GACETA

Cristina Bulacio - Doctora en Filosofía, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Jurídicas de Tucumán.

PERFIL

Jaime Durán Barba nació en Ecuador en 1947. Es consultor político y profesor de la George Washington University. Tiene una licenciatura en Filosofía, una maestría en Sociología y doctorados en Historia y Derecho. Trabajó en diversas campañas presidenciales en América latina. Desde 2005 y hasta la actualidad asesora a Mauricio Macri. Es coautor, junto a Santiago Nieto, de El arte de ganar y de La política en el siglo XXI. Otros de sus títulos son Mujer, sexualidad, internet y política y Los nuevos electores latinoamericanos.

El ego de los políticos* 
Por Jaime Durán Barba y Santiago Nieto
Aquí tenemos uno de los mayores desafíos para hacer una nueva política. Muchos de los políticos tradicionales creen que el mundo comienza y termina con el culto a su personalidad. Menosprecian a la gente y conciben la actividad política como un enfrentamiento entre ellos, que son el bien, y sus adversarios que son el mal. Ese esquema tiene poco impacto en una nueva generación de electores que se focaliza más en sus propios intereses. ¿Serán esos políticos formados en el siglo pasado capaces de dejar de lado su orgullo para fijarse en los problemas de los electores? No es fácil hacerlo, pero cuando un líder supera su egoísmo da el primer paso para tener éxito. La mayoría de la gente desmitificó el poder, no quiere venerar a los políticos; más que rendirles honores quieren pedirles cuentas … En definitiva, parecería que Occidente transita de una política de confrontación entre seres excepcionales a otra en que la gente quiere mandatarios que solucionen sus problemas. El pragmatismo y la independencia del nuevo elector están en la base de esta revolución copernicana de los procesos electorales. 
* Fragmento de La política en 
el siglo XXI (Random House).
El ego de los políticos* 
Por Jaime Durán Barba y Santiago Nieto

Aquí tenemos uno de los mayores desafíos para hacer una nueva política. Muchos de los políticos tradicionales creen que el mundo comienza y termina con el culto a su personalidad. Menosprecian a la gente y conciben la actividad política como un enfrentamiento entre ellos, que son el bien, y sus adversarios que son el mal. Ese esquema tiene poco impacto en una nueva generación de electores que se focaliza más en sus propios intereses. ¿Serán esos políticos formados en el siglo pasado capaces de dejar de lado su orgullo para fijarse en los problemas de los electores? No es fácil hacerlo, pero cuando un líder supera su egoísmo da el primer paso para tener éxito. La mayoría de la gente desmitificó el poder, no quiere venerar a los políticos; más que rendirles honores quieren pedirles cuentas … En definitiva, parecería que Occidente transita de una política de confrontación entre seres excepcionales a otra en que la gente quiere mandatarios que solucionen sus problemas. El pragmatismo y la independencia del nuevo elector están en la base de esta revolución copernicana de los procesos electorales. 

* Fragmento de La política en el siglo XXI (Random House).

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