Ingeniosa sátira sobre el capitalismo feroz

Libro de Vonnegut que lleva a una lectura en clave biográfica

16 Jul 2017

NOVELA

DIOS LO BENDIGA, SEÑOR ROSEWATER

KURT VONNEGUT

(La Bestia Equilátera -  Buenos Aires) 

Los teóricos de la Nueva Crítica estadounidense nos prevenían sobre lo que llamaban “falacia biográfica”, o sea, la interpretación de la obra literaria como un reflejo de la vida del autor. Es difícil, sin embargo, no relacionar lo vivido por Kurt Vonnegut (1922-2007) durante la Segunda Guerra Mundial y el destino del antihéroe de esta sátira, publicada en 1965, Eliot Rosewater.

Como prisionero de las tropas alemanas, Vonnegut vivió el bombardeo de Dresde, en febrero de 1945, que destruyó la ciudad y mató a 25.000 civiles; sobrevivió gracias a haberse refugiado en un sótano, donde se empaquetaba carne, conocido como “matadero cinco”, frase que se convertiría en el título de su novela más famosa. Como prisionero fue testigo de cómo las fuerzas del Tercer Reich incineraron con lanzallamas los cadáveres, hasta convertirlos en ceniza.

Lejos de los centros del poder, Eliot Rosewater colabora con los bomberos voluntarios, son su obsesión, vive en una central y atiende las llamadas. Atiende también otro número, el de su fundación, respondiendo a los desahuciados que han leído sus anuncios: “No se suicide, llame a la Fundación Rosewater”. Heredada de sus ancestros y creada para evadir cargas fiscales, la fundación administra una de las mayores fortunas del país. Eliot es el paladín de las causas perdidas, ayuda a desposeídos y rechazados, a quienes la vorágine materialista consideraría “la escoria social”.

El tejido narrativo es una sucesión de meditaciones y epifanías, con diálogos desopilantes. El conflicto se presenta cuando un abogado arribista busca demostrar que el pródigo Eliot está fuera de sus cabales, y así despojarlo y direccionar la fortuna hacia otro pariente.

Vonnegut, autor de culto, irreverente, nos ofrece una ingeniosa sátira sobre el capitalismo feroz -representado por políticos y abogados- sustentada en la ideología del economista Thorstein Veblen, sobre la curiosidad ociosa y la marginalidad.

Eliot es también lector compulsivo de un escritor de ciencia ficción (imaginario) Kilgore Trout, cuya tesis sostiene: “¿Cómo amar a las personas que no tienen utilidad?” “Con el tiempo, casi todos los hombres y mujeres perderán valor como productores de bienes… como fuentes de ideas prácticas en los campos de la economía, la ingeniería y tal vez la medicina. Por lo tanto, si no encontramos razones y métodos para valorar a los seres humanos por el hecho de ser humanos, bien podríamos, como a menudo se ha sugerido, liquidarlos” (página 191).

© LA GACETA

María Eugenia Bestani

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