Los vecinos de la "Chacapiedras" temen que la zona se llene de boliches

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LA ESQUINA. El cruce de Las Piedras y Chacabuco está en la mira de los funcionarios. LA GACETA / DIEGO ARÁOZ

Desde el sábado, la Municipalidad recibió 17 denuncias por el descontrol que hay en el lugar.

14 Jul 2017

Luego de la pelea el fin de semana en la “Chacapiedras”, la Municipalidad recibió 17 denuncias de vecinos quejándose por el desmadre de los bares de la zona. Eso es lo que motivó el fuerte operativo que articuló la Municipalidad y que implicó el movimiento de las “tropas” de Tránsito, Defensa Civil, Bromatología y la Dirección de Ingresos Municipales (DIM). Todos los cañones apuntaron principalmente al último local instalado, “La Chaca Club”, según contó Oscar Gramajo, titular de Bromatología.

“A partir de la instalación de este boliche vemos que la zona empezó a tomar el matiz de un ambiente de boliches y se multiplicaron las denuncias por ruidos molestos. Antes de eso, el único problema que se denunciaba era el uso abusivo de la vereda con sillas y mesas, pero nunca peleas ni ruidos molestos”, explicó el funcionario. Su repartición puso la faja de clausura por problemas de higiene en tres de los seis locales cuestionados, entre ellos el mencionado bar que, según los vecinos, después de la medianoche se convierte en boliche bailable.

“Nosotros a eso no lo pudimos constatar. Lo único que vimos es que el local no tenía agua caliente y que tenía una habilitación en trámite en la DIM, porque ya había funcionado sin permiso pero se estaba poniendo en regla. Lo que llama la atención es que haya contado con el permiso del IPLA para vender alcohol, siendo que ese organismo no habilita hasta que el local cuente con los permisos municipales definitivos”, indicó Gramajo.

Los vecinos de la zona están esperanzados con que luego de la visibilización de este caso vuelva la calma a la esquina de Las Piedras y Chacabuco, aunque les sigue llamando la atención que se haya tenido que llegar a esta instancia para poner en orden los locales. ¿Acaso no hacen controles periódicos? Si los los hacen, entonces por qué no detectaron las irregularidades antes?, es la pregunta que muchos de ellos se plantean.

¿Justos por pecadores?

Algunos comerciantes de la zona quieren desligarse de los problemas y aseguran que todos fueron metidos en una misma bolsa, sin contemplaciones, y que a algunos los clausuraron injustamente. “Está perfecto que hagan controles y los recibimos siempre, en los 18 años que hace que estamos acá. Pero ahora vinieron a buscar cualquier cosa. A mí me clausuraron porque la puerta se abre para adentro y no para afuera, pero resulta que los inspectores no eran capaces ni siquiera de citar la ordenanza en virtud de la cual nos hicieron el acta de clausura. Tampoco nos dieron un plazo para corregir la supuesta infracción. Clausuraron y listo”, contó a LA GACETA Raúl Reinoso, propietario del drugstore ubicado en la esquina sureste, el primero de la zona y el único 24 horas. “Si esas son las normas, ¿por qué no me clausuraron antes, en los 18 años que llevo acá, y en las miles de inspecciones que me hicieron?”, se pregunta el comerciante.

Javier Herrera, otro propietario, se manifestó durante una entrevista concedida al programa “Los Primeros”, de Canal 10. Él se quejó porque le inhabilitaron su local porque “no tenía campana” para extraer los olores. Sin embargo, el comerciante explicó que no vende comida, por lo que desestimó las medidas tomadas por Defensa Civil del municipio.

La “Chacapiedras” fue motivo de acusaciones cruzadas entre funcionarios provinciales y municipales. El subsecretario de Tránsito municipal, Enrique Romero, le pidió al secretario de Seguridad de la provincia, Paul Hofer, que inspeccione el trabajo que realiza el Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA) en la zona. En declaraciones a LA GACETA, Romero señaló que uno de los problemas que reclaman los vecinos de la zona es la venta de alcohol a menores de edad, algo que debe ser regulado por los empresarios y por el mencionado organismo.

“Primero quiero aclararle al señor Romero que el IPLA es un instituto autártico de la provincia y no depende de la Secretaría de Seguridad”, señaló y recalcó que la Policía “prestó colaboración (al municipio) para que realizaran esas medidas que se deberían haber hecho hace meses”. “No es culpa de la provincia que esos negocios irregulares hayan proliferado en ese sector de la ciudad. No se los controló, al igual que no se controla a las cinco personas que se movilizan en una moto. Eso es responsabilidad de las autoridades de Tránsito, pero también colaboramos realizando este tipo de control, aunque no es nuestra obligación”, añadió.

En diálogo con LA GACETA, Romero deslizó que Hofer dejaría el cargo en las próximas horas, mientras que Hofer respondió: “yo le diría que se dedique a trabajar”.

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