La comezón, una cuestión de piel de la que se sabe muy poco

La sensación de picor, a pesar de ser tan común, es uno de los temas menos investigados científicamente. Algunos descubrimientos.

03 Jul 2017
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¿Quién no siente, con frecuencia, que algún lugar del cuerpo le pica y no sabe por qué? “La verdad es que todos sentimos comezón casi a diario, pero por alguna razón este es uno de los temas menos investigados científicamente”, dijo a la BBC el doctor Brian Kim, codirector del Centro para el Estudio de la Comezón de la Universidad de Washington, Missouri, EEUU.

Kim y su equipo se dedican a investigar este fenómeno que también se conoce como picor o prurito y, entre otras conclusiones, ha logrado comprobar que es contagioso. “Con solo ver a alguien rascándose, te empieza a picar”, afirmó. El estudio reveló que, además, hay un órgano llamado núcleo supraquiasmático, que percibe, por vía visual, conductas de rascado y provoca sensaciones de comezón.

Picaduras de insectos

Tal vez la comezón más “aceptada” sea la que causan las picaduras de insectos. ¿Qué es lo que pica en estos casos? El neurocientífico Francis McGlone, de la Universidad John Moores de Liverpool, explicó: el insecto libera una toxina en la piel, esta impacta en los mastocitos o células cebadas, que liberan un químico llamado histamina. La histamina se fija en los receptores de los nervios de la comezón que informan al cerebro. Todo eso causa una dilatación local de los vasos sanguíneos, que empiezan a filtrar plasma para lavar la toxina que causó la comezón. Por eso el área picada por el insecto se pone roja y salen ronchas.

Esto quiere decir que no es la toxina del insecto lo que provoca el picor sino la reacción del cuerpo para defenderse de la toxina.

Además, las histaminas liberadas se fijan en fibras nerviosas especializadas que solo se encuentran en la piel. Por eso nunca pican ni los músculos ni el cerebro. La comezón es una cuestión de piel.

Transporte propio

Otra de las cosas que se descubrieron recientemente en torno de este tema es que el picor tiene sus propios nervios de transporte, diferenciados de los del dolor, aunque más lentos.

La sensación de dolor viaja por las fibras nerviosas a 130 kilómetros por hora, lo que permite una reacción inmediata para que el cuerpo se aleje de la fuente de dolor. En cambio las fibras de la comezón llevan la información a dos kilómetros por hora.

El placer de rascarse

McGlone revela que por muchos años se estuvo preguntando por qué era tan placentero rascarse.

“Si te rascaras la piel sin que te pique, sería incómodo, pero si lo haces después es increíblemente placentero”, afirmó.

Lamentablemente, el neurocientífico todavía no encontró la respuesta a su duda. “No sabemos cuál es el mecanismo que causa que algo tan gratificante suceda como respuesta a la liberación de histamina y la sensación de comezón. Lo que sí puedo decir es que cualquier conducta asociada con una gratificación, generalmente evolucionó porque de alguna manera es beneficiosa”, aclaró.

También advirtió que aunque rascarse ayuda a dilatar los vasos capilares para que liberen más plasma y este lave las toxinas, no siempre es beneficioso. “Cuando te rascas la piel, puede liberarse más histamina que envía más señales de comezón al cerebro, que hace que te rasques más; es decir que se dispara un ciclo sin fin”, explicó.

Y eso puede causar que la piel se pele, se infecte o que salga sangre.

Brian Kim, por su parte, destacó: “pensamos que la comezón no es solo una indicación de algo que está pasando afuera del cuerpo sino que puede serlo también de algo que ocurre en el interior. De todos modos, creemos que, en lo que se refiere a la comezón, apenas hemos visto la punta del iceberg”.

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