Una testigo encubierta vinculó a Palina y a Cortalezzi con los Ale

En un cuarto intermedio, la mujer se desmayó y no pudo continuar; en un momento, los defensores amenazaron con abandonar el recinto.

11 May 2017
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DECLARACIÓN. Por la mañana, habló un oficial de la Policía Aeroportuaria. LA GACETA/ OSVALDO RIPOLL

El juicio contra los 16 acusados por pertenecer a una supuesta asociación ilícita comandada por los hermanos Ale vivió ayer una de las audiencias más fuertes del proceso. Una testigo de identidad reservada ligó a los imputados con el actual secretario de Trabajo, Roberto Palina, y con el interventor de la Caja Popular de Ahorros, Armando Cortalezzi. Además dijo que vio a Marita Verón. Antes de responder las preguntas de las defensas se cayó por las escaleras al ir al baño y no pudo continuar con su declaración. Durante su alocución, los defensores Cergio Morfil y Manuel Pedernera amenazaron con abandonar la sala por los dichos de la mujer.

“Es que estaba diciendo cosas que jamás había dicho en la etapa de Instrucción. Cada vez incriminaba a más gente, a la que no había mencionado nunca. No he visto algo así en toda mi carrera”, afirmó Morfil, luego, a LA GACETA. Esta interrupción de la audiencia motivó que la jueza Alicia Noli llamara a un cuarto intermedio. Al regreso del receso, hubo más imprevistos: Ángel “El Mono” Ale presentó con vehemencia al Tribunal una foto en la que denunció que estaban los dos querellantes por la UIF, Martín Olari Ugrotte y Gabriel Mérola. Luego pidió disculpas por sus formas de entregarla y acusó: “estos señores que fuman marihuana (en la foto) son los que me acusan de vender drogas”, acusó luego, cuando se le dio la palabra. Sobre esta situación, las defensas deslizaron que en los próximos días podrían hacer una presentación al respecto.

En su declaración a través de videoconferencia, la testigo dijo que había sido víctima de trata de personas y que el grupo la había ofrecido para pasar una noche a diversas personas reconocidas. “Yo quisiera que se recuerde cuando me entregó a Palina”, afirmó. También dijo que la ofrecieron para pasar una noche con el futbolista Ariel “Burrito” Ortega y con Cortalezzi. En este último caso, la mujer afirmó algo similar a lo que dijo en la etapa de instrucción; que el interventor la citó en un hotel de calle Santiago y la invitó a una fiesta en San Andrés para estar con gente poderosa, pero que ella lo declinó.

En cuanto a Marita, la testigo afirmó que la vio en julio de 2002. “A las víctimas las trasladaban en autos de Cinco Estrellas”, denunció. Y admitió que uno de sus maridos vendía droga con un tal “Turco”, al que las defensas relacionaron con el otro testigo de identidad reservada, conocido como JTP245.

Sobre el final, “El Mono” dijo que había vociferado contra el abogado de Susana Trimarco, Carlos Garmendia, porque “les pasa información a los testigos”. Luego negó la acusación que JTP245 sobre un plan para asesinar al fiscal Carlos Gonella, y cuestionó al ex titular de la UIF, José Sbatella. “No es verdad que los medios interpretaran mal lo que dijo. Si lo hubiera hecho ante LA GACETA, que es un pasquín, vaya y pase; pero lo dijo ante todos”.

Pedernera también embistió: “no nos dejaron interrogar a la testigo. Ahora vamos a tener una semana de títulos en contra. En esta causa existen presiones políticas y mediáticas muy grandes”.

“No tiene nada que ver”

El apoderado de Palina, Gonzalo Ortega, afirmó que su cliente no tiene nada que ver con esos dichos ni sabe de qué se trata. “Él está sorprendido por la información. No relaciona por qué se dice eso de él. No tiene absolutamente nada que ver”, afirmó en diálogo con LA GACETA.

Adelantó que mañana pedirá en los tribunales federales que les entreguen documentadamente los dichos de la testigo reservada.

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