04 Abril 2017 Seguir en 
Luego de hacer un prolijo boquete en la pared, un grupo de ladrones irrumpió el domingo a la madrugada en una distribuidora de avenida Roca al 4.000. Sin embargo, toda la logística que desplegaron para dar un gran golpe les sirvió de poco, ya que en el negocio hallaron menos de $ 10.000.
Según se pudo saber, los ladrones habrían realizado una tarea de inteligencia antes de ingresar. Primero irrumpieron en la casa vecina, que se encuentra sin habitantes. Luego realizaron un cálculo para salir del otro lado de la pared en la zona del mostrador, algo que no les resultó fácil porque las propiedades son similares pero tienen diferentes ambientes. De hecho, fuentes de la investigación deslizaron que los intrusos realizaron varios intentos hasta que encontraron el lugar adecuado. Una vez adentro, revisaron varios cajones y dejaron todo tirado.
La alerta fue dada por el dueño de la casa que invadieron los ladrones primero, porque el sistema de alarma del negocio no funcionó. El vecino avisó a los propietarios del comercio, quienes temprano hicieron la denuncia en la comisaría 3°. Se estima que el dinero robado ronda los $ 9.500.
LA GACETA intentó dialogar con las víctimas del robo, pero desde el negocio se explicó que no quieren realizar declaraciones por el momento, con la finalidad de no entorpecer los trabajos investigativos.
Las tareas quedaron a cargo de la fiscalía IX°, subrogada por Adriana Giannoni.
Algunas pistas
Efectivos de Criminalística estuvieron trabajando durante el domingo en ambos lados del boquete, que fue tapado ayer por la mañana. Lo primero que buscaron fueron huellas. Sin embargo, el boquete les dio algunos indicios sobre las personas a las que ahora deben atrapar.
Como en todos los robos que se cometen con esta modalidad, se sospecha que al menos participaron dos o tres personas. Por otro lado, llamó la atención la prolijidad del orificio, algo que lleva a pensar que los intrusos tienen buenos conocimientos sobre manejo de herramientas. Debido a la estrechez del orificio, se estima que las personas que ingresaron son de contextura muy delgada.
Además, está el detalle es el de la ubicación. Si los boqueteros comenzaban a golpear un metro más a su izquierda, hubiera salido hacia un enorme galpón. De lo contrario, si lo hubieran hecho dos metros a su derecha, se hubieran visto encerrados en la parte administrativa del local.
Sospechas
Los investigadores de la Policía están preocupados por este tipo de hechos. Después de muchos años, se produjo una seguidilla de robos cometidos por “boqueteros”.
En ese momento, “Los Caimanes” fue una de las bandas que se dedicaba a esta modalidad. Sergio Lionel “Caimán” Fernández fue su líder hasta que murió al intentar escaparse de la cárcel de San Juan, provincia donde había cometido robos, al igual que en Córdoba, Buenos Aires, Salta y Misiones.
Ahora, los pesquisas creen que se encuentran ante un nuevo grupo que se dedica a cometer delitos con esta modalidad, ya que se perpetraron tres ataques en menos de tres semanas. No descartan que, después de cometer los robos, huyan a otra provincia hasta planificar otro golpe, sistema que ponían en práctica “Los Caimanes”.
La Ciudadela.- Una heladería ubicada en Crisóstomo Álvarez y Frías Silva sufrió el ataque de boqueteros el 19 de marzo a la madrugada. Los ladrones hicieron un orificio en el techo de chapa y bajaron hasta el cielorraso de durlock. Sin dañar los paneles, caminaron sigilosamente hasta que encontraron un hueco que los llevó hasta la cámara frigorífica y luego ingresaron al depósito. Se llevaron $ 150.000, una computadora y electrodomésticos.
Avenida Belgrano.- El 11 de marzo a la mañana, el propietario de una empresa dedicada a la venta de maderas -ubicada en avenida Belgrano al 1.900- descubrió que un grupo de boqueteros habían roto el techo de la planta alta. Al parecer, tenían información precisa: no fueron captados por ninguna de las 16 cámaras ni por los 14 sensores de movimientos del local. Si bien no se dio a conocer el valor del motín, se supo que se trataba de una cifra millonaria.
Avenida Mitre.- Un grupo de boqueteros rompió la puerta de un laboratorio de cardiología en avenida Mitre al 700 en mayo. Luego llegaron hasta la oficina del fondo e hicieron un boquete para acceder al negocio vecino, de venta de repuestos de automóvil. Del otro lado, salieron hacia un pasillo que está entre el baño y la cocina: si se movían 30 centímetros hacia cualquier costado, hubiese sonado la alarma. Se llevaron todo el dinero que encontraron y huyeron.
Zona Centro.- Hace un año, ladrones entraron a un local de venta de celulares de La Rioja primera cuadra tras hacer un boquete en el techo. Se llevaron $ 150.000 en tarjetas y $ 100.000 en efectivo, que estaban guardados en cajas fuertes.
Según se pudo saber, los ladrones habrían realizado una tarea de inteligencia antes de ingresar. Primero irrumpieron en la casa vecina, que se encuentra sin habitantes. Luego realizaron un cálculo para salir del otro lado de la pared en la zona del mostrador, algo que no les resultó fácil porque las propiedades son similares pero tienen diferentes ambientes. De hecho, fuentes de la investigación deslizaron que los intrusos realizaron varios intentos hasta que encontraron el lugar adecuado. Una vez adentro, revisaron varios cajones y dejaron todo tirado.
La alerta fue dada por el dueño de la casa que invadieron los ladrones primero, porque el sistema de alarma del negocio no funcionó. El vecino avisó a los propietarios del comercio, quienes temprano hicieron la denuncia en la comisaría 3°. Se estima que el dinero robado ronda los $ 9.500.
LA GACETA intentó dialogar con las víctimas del robo, pero desde el negocio se explicó que no quieren realizar declaraciones por el momento, con la finalidad de no entorpecer los trabajos investigativos.
Las tareas quedaron a cargo de la fiscalía IX°, subrogada por Adriana Giannoni.
Algunas pistas
Efectivos de Criminalística estuvieron trabajando durante el domingo en ambos lados del boquete, que fue tapado ayer por la mañana. Lo primero que buscaron fueron huellas. Sin embargo, el boquete les dio algunos indicios sobre las personas a las que ahora deben atrapar.
Como en todos los robos que se cometen con esta modalidad, se sospecha que al menos participaron dos o tres personas. Por otro lado, llamó la atención la prolijidad del orificio, algo que lleva a pensar que los intrusos tienen buenos conocimientos sobre manejo de herramientas. Debido a la estrechez del orificio, se estima que las personas que ingresaron son de contextura muy delgada.
Además, está el detalle es el de la ubicación. Si los boqueteros comenzaban a golpear un metro más a su izquierda, hubiera salido hacia un enorme galpón. De lo contrario, si lo hubieran hecho dos metros a su derecha, se hubieran visto encerrados en la parte administrativa del local.
Sospechas
Los investigadores de la Policía están preocupados por este tipo de hechos. Después de muchos años, se produjo una seguidilla de robos cometidos por “boqueteros”.
En ese momento, “Los Caimanes” fue una de las bandas que se dedicaba a esta modalidad. Sergio Lionel “Caimán” Fernández fue su líder hasta que murió al intentar escaparse de la cárcel de San Juan, provincia donde había cometido robos, al igual que en Córdoba, Buenos Aires, Salta y Misiones.
Ahora, los pesquisas creen que se encuentran ante un nuevo grupo que se dedica a cometer delitos con esta modalidad, ya que se perpetraron tres ataques en menos de tres semanas. No descartan que, después de cometer los robos, huyan a otra provincia hasta planificar otro golpe, sistema que ponían en práctica “Los Caimanes”.
La Ciudadela.- Una heladería ubicada en Crisóstomo Álvarez y Frías Silva sufrió el ataque de boqueteros el 19 de marzo a la madrugada. Los ladrones hicieron un orificio en el techo de chapa y bajaron hasta el cielorraso de durlock. Sin dañar los paneles, caminaron sigilosamente hasta que encontraron un hueco que los llevó hasta la cámara frigorífica y luego ingresaron al depósito. Se llevaron $ 150.000, una computadora y electrodomésticos.
Avenida Belgrano.- El 11 de marzo a la mañana, el propietario de una empresa dedicada a la venta de maderas -ubicada en avenida Belgrano al 1.900- descubrió que un grupo de boqueteros habían roto el techo de la planta alta. Al parecer, tenían información precisa: no fueron captados por ninguna de las 16 cámaras ni por los 14 sensores de movimientos del local. Si bien no se dio a conocer el valor del motín, se supo que se trataba de una cifra millonaria.
Avenida Mitre.- Un grupo de boqueteros rompió la puerta de un laboratorio de cardiología en avenida Mitre al 700 en mayo. Luego llegaron hasta la oficina del fondo e hicieron un boquete para acceder al negocio vecino, de venta de repuestos de automóvil. Del otro lado, salieron hacia un pasillo que está entre el baño y la cocina: si se movían 30 centímetros hacia cualquier costado, hubiese sonado la alarma. Se llevaron todo el dinero que encontraron y huyeron.
Zona Centro.- Hace un año, ladrones entraron a un local de venta de celulares de La Rioja primera cuadra tras hacer un boquete en el techo. Se llevaron $ 150.000 en tarjetas y $ 100.000 en efectivo, que estaban guardados en cajas fuertes.







