Del sillón de Lince a la URT

Jorge Juárez Chico habló sobre las polémicas y los objetivos tras ser elegido presidente.

28 Dic 2016
1

SUCESIÓN. Juárez Chico, el primer presidente de Lince desde 1993, asumirá hoy junto al resto del nuevo Consejo Directivo. la gaceta / foto de diego aráoz

Con el nuevo año encima y el receso estival tocando la puerta, los titulares de los clubes se vieron obligados a ponerse de acuerdo sin más demora sobre una cuestión que llevaba casi cuatro meses de charla: la elección del nuevo presidente de la Unión. Y como no había consenso suficiente sobre ninguno de los dos candidatos propuestos (Pablo Garretón y Santiago Taboada), decidieron inclinarse por una tercera opción: Jorge Juárez Chico. El hasta hace pocos días presidente de Lince es el elegido por los clubes, aunque algunas voces consideraran que su designación violentó los artículos 18 y 38 del estatuto de la URT, y reclaman la nulidad de lo actuado. LG Deportiva habló sobre ese y otros temas con el nuevo titular de la URT.

- Según el artículo 38, para ser elegido debería haber sido propuesto con el aval de dos clubes al menos 48 horas antes de la asamblea realizada el lunes 19 y eso no se cumplió...

- Es cierto, pero ningún candidato había cumplido con esos requisitos. Sucede que no es de ahora: así se vienen eligiendo los últimos presidentes y nunca hubo problema.

- ¿Y por qué no se presentó como candidato antes?

- Porque nunca tuve intención de serlo. Los presidentes decidimos elegir a uno de nosotros porque no quedaba otra: no había acuerdo suficiente sobre ninguno de los dos candidatos se nos agotaba el tiempo. Si eso no se resolvió en cuatro meses, no se iba a resolver ahora. Me tocó a mí, como le podía haber tocado a otro.

- Por el artículo 18, ser presidente de Lince le impedía aspirar a la presidencia de la URT...

- No es así. Me impedía asumir pero no ser elegido. Apenas se definió el acuerdo entre los presidentes presenté en la Unión la nota de mi renuncia como presidente de Lince. Ni yo ni ninguno de los otros iba a renunciar a su club hasta que esto estuviera claro y definido.

- ¿Es consciente de que toda esta polémica afectó aún más la ya deteriorada imagen que tenía la Unión?

- Desde que comenzamos a reunirnos en septiembre me asombró la concordancia total que hubo entre los presidentes acerca de la problemática de los clubes y de los cambios que necesitaba el rugby tucumano. Y una de las cosas en las que estábamos de acuerdo es en que hay temas de la Unión que se vienen manejando muy mal desde hace tiempo. Esta es una institución reconocida incluso internacionalmente, y debe recuperar su lugar.

- ¿Cuáles son las medidas más urgentes que deben tomarse?

- Ordenar el funcionamiento de las comisiones que integran la Unión. La de árbitros, la de rugby infantil, la de juveniles, etcétera. Por ejemplo, pensamos que es importante hacer un campeonato juvenil más cómodo, con menos fechas y menos viajes. Hoy los chicos juegan de marzo a noviembre, y es mucho. También armar un calendario de rugby infantil que los clubes respeten. Por otra parte, es muy importante apuntar a los clubes del Desarrollo tucumano. Y además adecuar la parte administrativa de la Unión a los tiempos modernos, darle un toque más empresarial, porque hoy el rugby maneja mucha gente.

- ¿Cuál será el objetivo general de la nueva gestión?

- Algo que queremos todos: lograr una Unión ordenada, en la que todas sus comisiones y subcomisiones funcionen como corresponde, y que los éxitos deportivos lleguen como consecuencia de ese funcionamiento. Hay que devolver a Tucumán al lugar de privilegio que se ganó a lo largo de su historia.
Comentarios