04 Marzo 2004 Seguir en 
La temporada turística de verano está llegando a su fin, con un saldo positivo, según las estimaciones de las autoridades del área. De acuerdo con el balance oficial y con la apreciación de los factores directamente involucrados en la actividad, una gran cantidad de visitantes llegó a nuestra provincia en estos meses de vacaciones y no sólo visitó los tradicionales centros veraniegos sino que descubrió otros destinos y actividades, que lo tentaron a quedarse más tiempo dentro del territorio tucumano. A esta apreciación debe agregarse como dato positivo la considerable cantidad de turistas extranjeros que se decidió a conocer nuestros paisajes, entre ellos, muchos jóvenes con sus mochilas sobre las espaldas.
En más de una oportunidad se ha señalado el potencial turístico que tiene Tucumán, históricamente despreciado por la falta de una inversión significativa en el área. Desde estas mismas páginas se ha puesto de manifiesto hace pocos días la falta de una señalización adecuada en nuestros caminos y rutas, indispensable para que el visitante disponga de la información que le permita llegar a los lugares que pretende conocer, o mejor aún, que le advierta sobre la importancia o las bellezas naturales de los sitios por los cuales se desplaza. La misma secretaria de Turismo, Mercedes Paz, estimó que hacían falta por lo menos 200 señales más para orientar al visitante y no obligarlo a apelar a la buena voluntad de algún lugareño para poder llegar a destino.
Como puede verse, no se está hablando de fuertes inversiones en infraestructura vial y hotelera -que también son necesarias y que deben ser planificadas y encaradas con urgencia- sino, simplemente, de aplicar el sentido común y ponerse en el lugar del recién llegado para atender cuestiones que pueden resolverse satisfactoriamente sin necesidad de consumir elevados presupuestos.
Pero es también cierto que el gasto es necesario, y que para que no sea estéril, debe estar encarrilado por una cuidadosa planificación. En esta materia existe mucha experiencia propia y ajena, que debe ser aprovechada para no caer en la improvisación o en el costoso método del ensayo y del error. Hoy en día, el turista cuida su dinero y se lanza cada vez menos a una aventura "sin libreto", por lo que se vuelve indispensable presentarle opciones claras y atractivas, con información precisa sobre lo que encontrará al llegar al destino que ha elegido.
Entonces, resulta evidente que uno de los temas que requiere especial atención es el de la difusión de los atractivos de la provincia más allá de nuestras fronteras. En primer lugar, es necesario tomar conciencia de que no sólo los deslumbrantes paisajes que abundan en la geografía tucumana pueden resultar atractivos para el potencial visitante, sino también sus tradiciones y su historia, además de la gente que los habita y las actividades que aquí se desarrollan.
Es necesario entonces disponer de un registro claro de la producción de nuestros artistas y artesanos, y buscar los medios para difundirla eficazmente, de modo que se transforme en un atractivo más para quienes están considerando la posibilidad de emprender un viaje por estas tierras. Ya que los recursos para la promoción turística nunca resultan suficientes, se vuelve indispensable diseñar una política de difusión eficaz, dirigida a lograr la mayor repercusión posible entre los potenciales interesados en visitar nuestra provincia.
Y debe comprenderse que los mejores agentes de turismo de Tucumán serán aquellos que se lleven de su estadía entre nosotros el mejor de los recuerdos, porque esa experiencia positiva es la que tentará a muchos otros y los decidirá a intentar la aventura de visitarnos y conocernos.
En más de una oportunidad se ha señalado el potencial turístico que tiene Tucumán, históricamente despreciado por la falta de una inversión significativa en el área. Desde estas mismas páginas se ha puesto de manifiesto hace pocos días la falta de una señalización adecuada en nuestros caminos y rutas, indispensable para que el visitante disponga de la información que le permita llegar a los lugares que pretende conocer, o mejor aún, que le advierta sobre la importancia o las bellezas naturales de los sitios por los cuales se desplaza. La misma secretaria de Turismo, Mercedes Paz, estimó que hacían falta por lo menos 200 señales más para orientar al visitante y no obligarlo a apelar a la buena voluntad de algún lugareño para poder llegar a destino.
Como puede verse, no se está hablando de fuertes inversiones en infraestructura vial y hotelera -que también son necesarias y que deben ser planificadas y encaradas con urgencia- sino, simplemente, de aplicar el sentido común y ponerse en el lugar del recién llegado para atender cuestiones que pueden resolverse satisfactoriamente sin necesidad de consumir elevados presupuestos.
Pero es también cierto que el gasto es necesario, y que para que no sea estéril, debe estar encarrilado por una cuidadosa planificación. En esta materia existe mucha experiencia propia y ajena, que debe ser aprovechada para no caer en la improvisación o en el costoso método del ensayo y del error. Hoy en día, el turista cuida su dinero y se lanza cada vez menos a una aventura "sin libreto", por lo que se vuelve indispensable presentarle opciones claras y atractivas, con información precisa sobre lo que encontrará al llegar al destino que ha elegido.
Entonces, resulta evidente que uno de los temas que requiere especial atención es el de la difusión de los atractivos de la provincia más allá de nuestras fronteras. En primer lugar, es necesario tomar conciencia de que no sólo los deslumbrantes paisajes que abundan en la geografía tucumana pueden resultar atractivos para el potencial visitante, sino también sus tradiciones y su historia, además de la gente que los habita y las actividades que aquí se desarrollan.
Es necesario entonces disponer de un registro claro de la producción de nuestros artistas y artesanos, y buscar los medios para difundirla eficazmente, de modo que se transforme en un atractivo más para quienes están considerando la posibilidad de emprender un viaje por estas tierras. Ya que los recursos para la promoción turística nunca resultan suficientes, se vuelve indispensable diseñar una política de difusión eficaz, dirigida a lograr la mayor repercusión posible entre los potenciales interesados en visitar nuestra provincia.
Y debe comprenderse que los mejores agentes de turismo de Tucumán serán aquellos que se lleven de su estadía entre nosotros el mejor de los recuerdos, porque esa experiencia positiva es la que tentará a muchos otros y los decidirá a intentar la aventura de visitarnos y conocernos.







