La popularidad puede ser grata o ingrata. Pero hay casos extraños en que esta reúne ambas condiciones al mismo tiempo. En los últimos años, la motocicleta ha inundado el parque automotor hasta el punto de haberse convertido una de las protagonistas de la ciudad. Por ser accesible a los bolsillos de la dama y el caballero, tanto en su adquisición (en módicas cuotas) como en su mantenimiento, se ha ganado un lugar en muchas familias. Pero al mismo tiempo, es sinónimo de temor, de delincuencia. Ver a dos individuos en una de ellas que se acercan a cierta velocidad, genera la incertidumbre del ciudadano, que se imagina víctima de un posible motoarrebato.
La Regional Sur de la Policía ha informado que en Concepción, desde abril pasado hasta la fecha, se han secuestrado 119 motocicletas, de las cuales un 20% están involucradas en causas penales. El jefe de esa repartición dijo que se debe hacer hincapié en el control porque “en el 80% de las denuncias por robos u otros ataques a la propiedad, aparecen motociclistas; también las motos son objetos muy codiciados por los ladrones”. Agregó que entre marzo y abril detuvieron a unas 120 personas, de las cuales el 85% estaban vinculadas con delitos comunes, que tuvieron a la moto por medio de movilidad. Afirmó que muchos de los rodados confiscados fueron denunciados como sustraídos en San Miguel de Tucumán o en otras localidades del interior de la provincia. “Hay una especie de circuito que consiste en sacarlas de un lugar y comercializarlas en otro. La idea es acabar con ese mercado negro”, dijo.
Según el jefe de la división Sustracción de Automotores de la capital, se recibe un promedio de 13 denuncias semanales por robos de motocicletas, de las cuales se recuperan entre siete y 10. La decisión de adoptar medidas en contra de las personas que conducen esos rodados es responsabilidad de la Fiscalía de Instrucción de turno. El oficial dijo que la mayoría de los robos se producen en la periferia, “generalmente las levantan de la calle, cuando los propietarios las dejan estacionadas sin sistema de seguridad o en lugares oscuros o con poca gente”, señaló. Pero también los delincuentes las obtienen asaltando a motociclistas y quitándoles sus vehículos. En mayo de 2015, la Brigada de Investigaciones Oeste había secuestrado rodados en controles viales porque sus conductores carecían de los papeles para poder circular. Según dijo en la ocasión el jefe de esa repartición, la mayoría de las veces los vehículos secuestrados tenían la numeración del motor limada o no carecían de la chapa patente.
Se sabe de la existencia de un mercado negro de motos, cuya publicidad se realiza a través del boca en boca o de páginas de internet dedicadas a la compra-venta de vehículos. Los precios suelen ser un 50% menor al valor original de la moto o más baratos aún. Sería importante que el control fuese permanente y que todo motociclista que circulara sin la documentación y sin casco, fuera sancionado y se investigara la procedencia del ciclomotor. Es fundamental el desmantelamiento del mercado negro.
Con una buena política de prevención, se podrían localizar los desarmaderos que hay en la provincia; personal adiestrado podría rastrear las páginas en la web de empresas dedicadas a este rubro. Y si no sabe qué hacer, se puede consultar a otras provincias o países que le hayan encontrado una vuelta a este delicado asunto, que tiene que ver nada menos que con la seguridad de la ciudadanía.
La Regional Sur de la Policía ha informado que en Concepción, desde abril pasado hasta la fecha, se han secuestrado 119 motocicletas, de las cuales un 20% están involucradas en causas penales. El jefe de esa repartición dijo que se debe hacer hincapié en el control porque “en el 80% de las denuncias por robos u otros ataques a la propiedad, aparecen motociclistas; también las motos son objetos muy codiciados por los ladrones”. Agregó que entre marzo y abril detuvieron a unas 120 personas, de las cuales el 85% estaban vinculadas con delitos comunes, que tuvieron a la moto por medio de movilidad. Afirmó que muchos de los rodados confiscados fueron denunciados como sustraídos en San Miguel de Tucumán o en otras localidades del interior de la provincia. “Hay una especie de circuito que consiste en sacarlas de un lugar y comercializarlas en otro. La idea es acabar con ese mercado negro”, dijo.
Según el jefe de la división Sustracción de Automotores de la capital, se recibe un promedio de 13 denuncias semanales por robos de motocicletas, de las cuales se recuperan entre siete y 10. La decisión de adoptar medidas en contra de las personas que conducen esos rodados es responsabilidad de la Fiscalía de Instrucción de turno. El oficial dijo que la mayoría de los robos se producen en la periferia, “generalmente las levantan de la calle, cuando los propietarios las dejan estacionadas sin sistema de seguridad o en lugares oscuros o con poca gente”, señaló. Pero también los delincuentes las obtienen asaltando a motociclistas y quitándoles sus vehículos. En mayo de 2015, la Brigada de Investigaciones Oeste había secuestrado rodados en controles viales porque sus conductores carecían de los papeles para poder circular. Según dijo en la ocasión el jefe de esa repartición, la mayoría de las veces los vehículos secuestrados tenían la numeración del motor limada o no carecían de la chapa patente.
Se sabe de la existencia de un mercado negro de motos, cuya publicidad se realiza a través del boca en boca o de páginas de internet dedicadas a la compra-venta de vehículos. Los precios suelen ser un 50% menor al valor original de la moto o más baratos aún. Sería importante que el control fuese permanente y que todo motociclista que circulara sin la documentación y sin casco, fuera sancionado y se investigara la procedencia del ciclomotor. Es fundamental el desmantelamiento del mercado negro.
Con una buena política de prevención, se podrían localizar los desarmaderos que hay en la provincia; personal adiestrado podría rastrear las páginas en la web de empresas dedicadas a este rubro. Y si no sabe qué hacer, se puede consultar a otras provincias o países que le hayan encontrado una vuelta a este delicado asunto, que tiene que ver nada menos que con la seguridad de la ciudadanía.








