El comienzo de clases

La iniciación del año lectivo constituye una circunstancia francamente positiva.

01 Marzo 2004
La iniciación del año lectivo en la provincia, a partir de hoy, constituye una circunstancia francamente positiva. Por encima de los inconvenientes que existen, el período se pone en marcha, y eso es lo importante. Como todos sabemos, no era común que así ocurriera, en la mayoría de los años recientes. En este caso, además, hay novedades alentadoras, como es la implementación del tercer ciclo de la Educación General Básica (EGB 3) en 378 escuelas.
En sus declaraciones de prensa, la secretaria de Educación prometió que en el transcurso de este mes se solucionarán los problemas de infraestructura existentes, que no pudieron todavía ser allanados. El Comité de Crisis se encargará de resolver estas cuestiones, para lo cual destacó que se ha encontrado mucho apoyo tanto en docentes y en padres de alumnos como en autoridades municipales. Existen, además, como se sabe, conflictos por las designaciones de docentes, a los que habrá que hallar una salida. Pero, como lo reconoce la funcionaria, hay varios miles de docentes desocupados y no existen cargos disponibles para todos. Ello hará necesario, indicó, modificar la oferta educativa, creando carreras que tengan una salida laboral acorde con los requerimientos de desarrollo de la provincia.
Pareciera innecesario subrayar todo lo que significa que la educación se brinde normalmente entre nosotros, como en cualquier comunidad. Los tiempos actuales están marcando claramente la imposibilidad de todo progreso, si no se atiende a este rubro como a algo verdaderamente prioritario. Los países cuyo progreso nos admira, lo tienen precisamente porque nunca dejaron de prestar la máxima atención a la formación de su material humano; tarea que, como sabe, tiene en la escuela a uno de sus componentes principales. Por eso parece significativo que se estén dando pasos efectivos para normalizar algo que debe ser un proceso normal y regular, de perfección creciente, y no una instancia de matiz azaroso y llena de conflictos.
Resulta importante, de aquí en adelante, que la normalidad se mantenga, y que las jornadas de clase no sufran más interrupciones que las que establece el calendario. Hay que recordar que el aprendizaje, como toda tarea, para que realmente fructifique, debe tener la necesaria continuidad. Por ello, han de tomarse las providencias necesarias para evitar tropiezos.
Ello será tarea de la conducción estatal, como también de la comprensión y flexibilidad de los gremios docentes para encarar las dificultades que se presenten. No debe olvidarse que todo obstáculo para el desarrollo normal del ciclo educativo tiene como víctimas finales a los alumnos.
La educación, nadie lo duda, es una de las asignaturas pendientes más agudas que registra la Argentina de hoy. Producto de largos años de descuido en la gestión oficial, el proceso de postración educativa se manifiesta, bien lo sabemos, en un aumento innegable del analfabetismo y de las cifras de deserción; en la desjerarquización salarial del trabajo docente; en el equipamiento deficitario de los establecimientos y, en general, en todos los niveles, en la dificultad de desarrollar con éxito programas de crecimiento de las distintas áreas de actividades vinculadas a la docencia, así como sus colaterales de investigación científica y de proyección y difusión de la cultura.
Tal es la problemática que debe acometerse, con ánimo resuelto de mejoramiento. Y, en ese orden de ideas, no es un acontecimiento menor que, en una provincia con los múltiples problemas que presenta Tucumán, podamos asistir al comienzo normal del año lectivo. Sólo queda aguardar, como decimos, que la programación de su desarrollo se cumpla sin frustraciones.

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