Nuevos frentes preocupantes

Marzo se presenta como un mes de definiciones para el Gobierno.

29 Febrero 2004
BUENOS AIRES.- Varios frentes se abren a partir de marzo, cuando el año comienza de verdad en muchas actividades o cuando empezarán a develarse muchas cartas, hasta ahora ocultas. Más allá de la incógnita que aún representa la relación de la Argentina con el mundo, una variable impensada desvela hoy a los empresarios, a los encargados de decidir si durante el año van a invertir y generar más cantidad de puestos de trabajo.La reforma de la ley laboral abrió un panorama diferente para las empresas y los presupuestos han empezado a registrar para 2003 mayores costos salariales. No sólo por la eventualidad de tener que atender aumentos regulados por el Gobierno o por la posibilidad de que haya conflictos derivados de la reimplantación de la ultraactividad o quizás por el peso que se les asigna a los convenios particulares.
En la programación financiera de las empresas, ya se prevé como una posibilidad cierta, un importante impacto inflacionario para el año en curso, muy por encima de las expectativas oficiales. Impacto que no necesariamente deberá darse, pero que preventivamente se computa y preocupa, ya que se observa que quedó abierta la puerta del congelador. Tarifas de gas y electricidad, GNC, taxis, carne, cigarrillos, en este caso por necesidades fiscales, quizás naftas, sólo por marcar algunos rubros, cada cual en mayor o en menor medida impactarán en los índices y podrían generar presiones sobre sueldos y salarios. Son rubros hasta ahora frenados, ya por cuestiones políticas o acumulación de stocks, o por el poder deprimido de la demanda.

Fechas importantes
A la inquietud por este aspecto hasta ahora dormido, se le suma el tema de la deuda y la relación con los organismos internacionales. Y en este renglón, marzo también será un mes de definiciones, a partir de un cronograma de fechas que no habrá que descuidar, para descubrir si finalmente es como todos creen, que Néstor Kirchner habla más por sus hechos que por sus dichos.
Como el Presidente no acostumbra a descuidar ningún flanco, habrá durante el mes tres fechas determinantes para que él mismo le ponga, ante el público interno, una coraza dialéctica al arreglo que indefectiblemente sobrevendrá con el Fondo. Habrá otras, especialmente la del martes 9, porque ese día habrá que pagar U$S 3.100 millones que servirán para redefinir la relación con los organismos internacionales.
En materia política, mañana, el 11 y el 24 de marzo serán tres oportunidades propicias para que Kirchner genere con su palabra el contrapeso político a las acciones que hasta ahora vienen marcando su relación cada vez más fluida con la comunidad financiera internacional.
Buena parte del público interno -que no entiende muy bien todavía cómo el incumplir con las obligaciones afecta no sólo la imagen del país y el crecimiento, sino también el bolsillo futuro de millones de argentinos en trance de jubilarse (muchos de ellos, ellos mismos)- recibirá durante este mes, desde lo ideológico, ciertas gratificaciones presidenciales para que el trago no le resulte tan amargo. Mañana, el discurso del presidente Kirchner ante la Asamblea Legislativa tendrá el marco de la Plaza de los Dos Congresos llena de duhaldistas y de "transversales", muchos con cánticos y consignas que avalarán la estrategia de pagar sólo el 25% de los bonos defaulteados.
El 11, con el lanzamiento oficial del Frente para la Victoria, los partidarios del Presidente seguramente serán más cautos, aunque con posturas más cerradas y propensas a no transar. El 24, aniversario del golpe militar, el Museo de la Memoria puede ser una buena oportunidad para disimular los progresos en materia de negociación de la deuda, aunque en el medio se geste cierto malestar en la Armada por el uso del edificio de la ESMA.
Desde lo económico, hay otras fechas significativas en marzo, específicamente las del lunes 8 y alguna otra hacia mediados del mes, cuando las autoridades del FMI se reúnan para tratar el caso argentino. Todavía hoy la votación en el directorio del organismo está "4 a 4" (a la anterior abstención del Reino Unido, Italia y Japón, se le habría agregado Suecia) para aprobar la segunda revisión de las metas.

La palabra de Köhler
Todo indica que la recomendación de Horst Köhler será positiva, aunque la misión técnica que aprobó de buena gana las metas monetarias y fiscales se haya quedado con dudas por el nivel del gasto y por cierta demora y desorden en la reestructuración de la deuda en default, pese a los gestos y hechos concretos que protagonizó Roberto Lavagna durante las últimas dos semanas.
Pero, en el juego de tensiones con el FMI, la fecha clave será la del martes 9, cuando la Argentina deba pagar los U$S 3.100 millones que sólo se girarán -palabra presidencial mediante- si Köhler levanta el teléfono y asegura que no habrá dificultades.En este aspecto, pasaron los tiempos de las dudas de los observadores que creían hasta hace un par de semanas que la Argentina iba a tensar la cuerda al máximo y que no iba a pagar el vencimiento. "Son como dos trenes que vienen de frente", cuentan que dijo un notorio embajador para graficar su percepción sobre el proceder del país.
Hoy, la sensación generalizada de la city es que, tras el guiño de Köhler, es más que probable que el Gobierno argentino "ponga a parir" durante 24 horas al FMI, que se tome el día de rigor y que pague finalmente el 10, como ya ocurrió anteriormente. Y que luego espere el desembolso para reponer las reservas, que vendrá con un descuento técnico, tal como se estila. (DyN)

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