Los ruidos molestos pueden traer hasta problemas gástricos

Para celebrar el Día Internacional del Ruido, docentes, alumnos e investigadores generan conciencia sobre este contaminante invisible.

28 Abr 2016
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INCOMODIDAD. Entre los más insoportables de la ciudad, están los ruidos de la construcción: un martillo neumático puede generar hasta 120 db. LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO.

Es un contaminante como el monóxido de carbono, el dióxido de azufre o los hidrocarburos, sólo que no tiene tanta prensa como ellos. Genera malestar, irritabilidad, cansancio y hasta puede alterar las funciones del sistema digestivo, pero estamos tan acostumbrados a él que muchas veces desconocemos el origen de estos trastornos. La vida en la ciudad viene acompañada de un vecino que no deja de crecer, pero al que es necesario ponerle un límite: se trata del ruido, un contaminante ambiental físico que preocupa y ocupa a los especialistas en las cuestiones del hábitat.

Ayer se celebró el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, una fecha que tiene lugar en el calendario anual desde 1996 y a la que el año pasado se subió la Facultad de Arquitectura de la UNT. La Semana del Sonido traerá actividades y muestras hasta hoy inclusive en esa unidad académica.

“Cada vez generamos más fuentes sonoras, con mayores decibeles. La idea de la Semana del Sonido es generar conciencia de que los sonidos, o los ruidos, pueden afectar seriamente nuestro confort psicofísico”, explica la arquitecta Beatriz Garzón, una de las organizadora de las actividades y además la responsable de la materia electiva Sonido y Hábitat. En esa asignatura describen al ruido excesivo en las ciudades como un contaminante invisible y, como todos los contaminantes ambientales, su manejo responsable es una tarea conjunta del Estado, la academia, la comunidad en general y también las empresas. Sobre este último punto habrá hoy una actividad específica. “En la industria de la construcción, una de las que más ruidos generan en el ambiente, hay empresas que empiezan a tomar consciencia del problema de la contaminación sonora y elijen, por ejemplo, la maquinaria en función de las que menores ruidos generen. También se hará una demostración sobre el equipamiento que deben utilizar los operarios de la construcción en sus jornadas de trabajo”, describió Garzón.

En conjunto con la arquitecta Elisa Soldati, alumnos e investigadores, la cátedra de Sonido y Hábitat está realizando relevamientos en San Miguel de Tucumán, Yerba Buena, Banda del Río Salí y San Pablo para medir los niveles sonoros. En nuestra ciudad, esos niveles pueden llegar a 96 decibeles (db).

Un contaminante


La bioquímica Cristina Daives, de la cátedra de Toxicología de la Facultad de Bioquímica también contribuye con la electiva Sonido y Hábitat. ¿Por qué? Justamente porque el ruido está considerado como un contaminante ambiental, y por ende, un tóxico. “Las afecciones inmediatas productos de un sonido excesivo las sufre principalmente el oído, pero no es la única: el ruido ocasiona alteraciones en la frecuencia cardíaca, en el sistema nervioso e incluso en el sistema digestivo por el estrés que genera”, explicó la toxicóloga y agregó que este contaminante físico (los hay también químicos y biológicos, por ejemplo) puede conducir a estados de irritabilidad y también depresivos, dependiendo de cada organismo.

Ordenanza 288/78
Una normativa demasiado general, con reglas vagas y poco específicas


La ordenanza municipal 288/78 (modificada en 1997 y 2010) prohíbe “causar, producir o estimular cualquier clase de ruidos o sonidos innecesarios, molestos o excesivos, procedentes tanto de fuentes fijas como móviles, que propagándose por vía aérea o sólida afecten o sean capaces de afectar la tranquilidad de las personas, ya sea en ambientes públicos o privados cualquiera fuere la jurisdicción que sobre estos se ejercite y el acto, hecho o actividad de que se trate”. Como puede observarse, no establece límites cuantitativos para la intensidad del sonido que se genera en la ciudad, lo que podría dificultar los controles. Establece también que las obras en construcción o demolición podrás ser de 7 a 22.

Ley 1540/04 (Buenos Aires)
Norma para la Capital Federal que puede servir de referencia para las provincias

La Ley 1540 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es una detallada normativa de 23 páginas que brinda herramientas para la medición y el control de la contaminación sonora. La arquitecta y docente Elisa Soldati, de la electiva de Sonido Hábitat de la Facultad de Arquitectura, explicó que si bien es una normativa para la Capital Federal, puede servir como marco de referencia para las provincias. En esa ley se fijan los límites máximos admisibles de emisión sonora de vehículos, locales bailables, edificaciones fabriles, etcétera. “Las jornadas de concientización que organizamos en la Facultad tienen también como objetivo repensar el problema de los ruidos para actualizar las normativas vigentes”, explicó Soldati.

Los números del sonido

50 decibles (db) es la intensidad de sonido máxima deseable durante el día según las recomendaciones de la OMS. 30 db es para la noche.

65 db es el umbral del sonido: por encima de esa intensidad se considera ruido.

95 db midieron los especialistas en la ciudad capital de Tucumán.

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