El desafío de recrear el hábito de la lectura

LA  GACETA
Por LA GACETA 23 Abril 2016
Es una ventana al conocimiento, a la imaginación. “Es como un jardín que se lleva en el bolsillo”, reza un proverbio árabe. “Son amigos que nunca decepcionan”, afirmaba el pensador inglés Thomas Carlyle (1795-1881). “Son compañeros dulces para el que sufre, y si no pueden llevarnos a gozar de la vida, al menos nos enseñan a soportarla”, decía el escritor británico Oliver Goldsmith (1728-1774). El libro ha sido en todos los tiempos uno de los grandes compañeros del hombre. Una extraña coincidencia se produjo el 23 de abril de 1616. Ese día se fueron de la vida Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega; un día antes se despedía Miguel de Cervantes Saavedra. Con motivo de esa casualidad, el 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.

“Ventanas a nuestra vida interior, los libros son también la puerta a la comprensión y el respeto entre los pueblos, más allá de las fronteras y las diferencias... encarnan la diversidad del ingenio humano, dando cuerpo a la riqueza de la experiencia humana, verbalizando la búsqueda de sentido y de expresión que comparten todas las mujeres y todos los hombres, que hace avanzar a todas las sociedades... contribuyen a unir a la humanidad como una sola familia, compartiendo un pasado, una historia y un patrimonio, para forjar un destino común donde todas las voces sean escuchadas en el gran coro de las aspiraciones humanas”, dice el mensaje que la directora general de la Unesco, Irina Bokova, escribió para la actual conmemoración. Y acotó: “los libros tienen el poder de contrarrestar lo que Shakespeare llamó “la maldición común del género humano, la necedad y la ignorancia”.

La industria editorial pareciera mantenerse con buena salud, pese a la aparición -ya desde hace unos años- del libro digital. Aún sigue siendo tedioso leer una novela en una computadora o en el celular. Con el desarrollo de la informática, ¿se lee más o menos que antes? El hecho de que los usuarios digitales se incrementen a diario no significa que se lea más. El escritor español Arturo Pérez Reverte afirmó que se está perdiendo el hábito de la lectura. “Antes veías en el subte, el autobús o en la cola del médico gente leyendo, pero ahora no, están todos mandando mails, whatsapps, mensajes. Esa hora y media de ocio que el usuario razonablemente culto dedicaba a leer para entretenerse, ahora la usa para responder correos. Hasta los que somos lectores habituales leemos menos tiempo. Sospecho que a medida que pase el tiempo, esto irá a más. No es que se lea por otros medios, sino que se está dejando de leer”, dijo.

De poco servirá que se sigan editando libros si estos tendrán cada vez menos lectores. Es decir que los padres y el Estado tienen un rol fundamental en crear en los chicos el hábito de la lectura. Si los docentes y los progenitores no leen, difícilmente -salvo excepciones- los niños lo hagan. Por ejemplo, se podrían formar niños narradores en cada escuela y luego generar un intercambio entre los establecimientos. Hace un tiempo, la escritora Honoria Zelaya de Nader creó un espacio para que padres y abuelos se iniciaran en la narración oral. Desde el Estado se deberían potenciar estas iniciativas que buscan recuperar el hábito de la lectura y afianzar el afecto y complicidad entre niños y adultos. “No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que no sabe”, afirmaba el escritor Ray Bradbury.

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