26 Febrero 2004 Seguir en 
Viento a favor y tiempos de bonanza. Ese es el panorama actual y son alentadoras las perspectivas que motorizan a la economía argentina.El excepcional rendimiento de los comodities y sus precios favorables, con los que el país obtiene grandes dividendos, junto a otras ventajas casi sin precedentes en el comercio internacional, traccionan una recuperación que ya asombra al mundo. El 8,4% de crecimiento del PBI para 2003 es un rendimiento al que muy pocos países pudieron acceder; sólo China tuvo marcadores similares.
A pesar de la falta del crédito internacional -sujeto en gran medida a la renegociación de la deuda en default- este escenario de poscrisis devolvió la esperanza a buena parte de la sociedad, reavivó la vitalidad y la fuerza a las actividades productivas, mejoró la competitividad de la economía y está permitiendo desarrollar nuevos negocios. Pero la nueva realidad también exige rápidos replanteos en definiciones estratégicas, especialmente en provincias como Tucumán. Es que la matriz económica y el pobre desempeño de la gestión del Estado durante gran parte de los últimos años la vienen ubicando con un ritmo de crecimiento menor que la media nacional. Una primera definición, entonces, instalaría la necesidad de que la provincia lleve a cabo un esfuerzo añadido, que marque prioridades y consensos entre los distintos actores sociales, económicos y políticos, para aprovechar esta oportunidad.
Envuelta en los reclamos de cada día, apurada por necesidades extremas, la conducción del Estado provincial (en sus diferentes ámbitos y poderes) dedica sus principales energías a atender las urgencias. Las determinaciones de políticas estratégicas aparecen tenuemente, y otras veces se confunden las respuestas con el debate sobre batallas menores.
En ámbitos empresarios se reconocen las buenas intenciones del Gobierno, pero se reclama que se traduzcan rápidamente en hechos las palabras del gobernador, que alguna vez dijo que iba a ponerles alfombra roja a los inversores. Cuando plantean la necesidad de inversiones, el clamor es unánime: demandan más y más grandes obras públicas, por el efecto dinamizador que generan. Ahora la crisis del gas sumó un nuevo motivo de preocupación. Se sabe: el año productivo, puede sufrir un serio daño si no se resuelve a tiempo la falta del fluido.
Informes comparativos
Las ventajas competitivas están concentrando inversiones en otras economías regionales: en Misiones y en Corrientes la actividad maderera es una alternativa que empuja fuerte.Otro tanto ocurre con la pesca. Pero en los informes que manejan consultoras especializadas Tucumán no está entre las preferidas de los inversores.
Ciertamente, por el descrédito internacional del país, no se habla de una lluvia de fondos sino de definiciones. Hay que ir a buscar inversores para el turismo en España y también se debe tentar a los tucumanos que quieran invertir, señala un experto.La larga espera para la aprobación del Presupuesto provincial 2004, el sostenimiento del esquema de impuestos considerados distorsivos para la economía, los problemas de seguridad en fincas y en plantas que denuncian empresarios y hasta el caótico manejo de la política urbana de la ciudad influyen en el perfil que en estos días define a Tucumán.
Claro, el mejor ordenamiento financiero de la provincia es un punto a favor para la generación de nuevos proyectos, pero la casi inexistente política de Estado de los últimos años sobre las líneas matrices, el destino y la ubicación de Tucumán en el país y en el mundo aparecen ahora como uno de los ineludibles problemas a resolver.
A pesar de la falta del crédito internacional -sujeto en gran medida a la renegociación de la deuda en default- este escenario de poscrisis devolvió la esperanza a buena parte de la sociedad, reavivó la vitalidad y la fuerza a las actividades productivas, mejoró la competitividad de la economía y está permitiendo desarrollar nuevos negocios. Pero la nueva realidad también exige rápidos replanteos en definiciones estratégicas, especialmente en provincias como Tucumán. Es que la matriz económica y el pobre desempeño de la gestión del Estado durante gran parte de los últimos años la vienen ubicando con un ritmo de crecimiento menor que la media nacional. Una primera definición, entonces, instalaría la necesidad de que la provincia lleve a cabo un esfuerzo añadido, que marque prioridades y consensos entre los distintos actores sociales, económicos y políticos, para aprovechar esta oportunidad.
Envuelta en los reclamos de cada día, apurada por necesidades extremas, la conducción del Estado provincial (en sus diferentes ámbitos y poderes) dedica sus principales energías a atender las urgencias. Las determinaciones de políticas estratégicas aparecen tenuemente, y otras veces se confunden las respuestas con el debate sobre batallas menores.
En ámbitos empresarios se reconocen las buenas intenciones del Gobierno, pero se reclama que se traduzcan rápidamente en hechos las palabras del gobernador, que alguna vez dijo que iba a ponerles alfombra roja a los inversores. Cuando plantean la necesidad de inversiones, el clamor es unánime: demandan más y más grandes obras públicas, por el efecto dinamizador que generan. Ahora la crisis del gas sumó un nuevo motivo de preocupación. Se sabe: el año productivo, puede sufrir un serio daño si no se resuelve a tiempo la falta del fluido.
Informes comparativos
Las ventajas competitivas están concentrando inversiones en otras economías regionales: en Misiones y en Corrientes la actividad maderera es una alternativa que empuja fuerte.Otro tanto ocurre con la pesca. Pero en los informes que manejan consultoras especializadas Tucumán no está entre las preferidas de los inversores.
Ciertamente, por el descrédito internacional del país, no se habla de una lluvia de fondos sino de definiciones. Hay que ir a buscar inversores para el turismo en España y también se debe tentar a los tucumanos que quieran invertir, señala un experto.La larga espera para la aprobación del Presupuesto provincial 2004, el sostenimiento del esquema de impuestos considerados distorsivos para la economía, los problemas de seguridad en fincas y en plantas que denuncian empresarios y hasta el caótico manejo de la política urbana de la ciudad influyen en el perfil que en estos días define a Tucumán.
Claro, el mejor ordenamiento financiero de la provincia es un punto a favor para la generación de nuevos proyectos, pero la casi inexistente política de Estado de los últimos años sobre las líneas matrices, el destino y la ubicación de Tucumán en el país y en el mundo aparecen ahora como uno de los ineludibles problemas a resolver.







