25 Febrero 2004 Seguir en 
"La lucha es el trabajo eterno del derecho. Si es una verdad decir ?ganarás tu pan con el sudor de la frente?, no lo es menos añadir: ?sólo luchando alcanzarás tu derecho?"
Rudolph von Ihering
El domingo a la tarde, cuando trascendió que el gobernador había sido internado, sus asesores se preocuparon por minimizar lo que estaba ocurriendo en un sanatorio céntrico. En vano, se esforzaron por demostrar que se trataba de un chequeo médico programado. De haber sido así, habría sido anunciado con anticipación en la agenda de actividades oficiales y hasta podría haber sido explotado por astutos publicistas. Se perdieron una buena oportunidad. A la imagen de hombre común, de barrio, prolijo en los negocios, que toma mate, que sube a lomo de burro una montaña y que hasta juega al carnaval con espuma, se le habría podido sumar la del funcionario estresado. ¿Cómo no confiarle la provincia a quien se preocupa por ella hasta poner en juego su propia salud? Un hábil profesional de la imagen -de esos que abundan como para convertir a Fernando de la Rúa en un político atractivo, por ejemplo- podría haber hecho de las suyas con semejante argumento. Pero José Alperovich prefirió seguir con la lógica del vértigo y, no bien salió de la clínica, se fue a visitar un Caps a Los Nogales.
Como buen hombre de negocio, Alperovich sólo confía en la realidad de los hechos. Y lo cree más aún en una coyuntura caracterizada por el aluvión que Néstor Kirchner trajo desde el sur. En la ecuación alperovichista, el que se queda quieto, pierde. Le pasa lo mismo al que no hace -aunque, a veces, no sepa bien qué o para qué- o se muestra reticente o dubitativo ante una orden (si lo sabrá el depuesto subsecretario de Trabajo, Ramón Aguirre). Las trombas suelen ver obstáculos por todas partes y no dudan en desplazarlos o arremeter contra ellos.
El lunes, con el inicio de las clases, el Gobierno se juega algo más que una fuerte pulseada con los gremios docentes por la polémica implementación del tercer ciclo del sistema de la Enseñanza General Básica (EGB 3). Muchos de los proyectos políticos -sobre todo la reforma de la Constitución, para posibilitar la reelección de las actuales autoridades- están atados a un buen comienzo del ciclo lectivo. ¿Con qué cara podría exigírseles a los padres de los alumnos que vayan a votar por convencionales constituyentes si las aulas estuvieran cerradas y los maestros, de paro, como sucedió en los últimos años?
Toman nota
En el Ministerio de Gobierno, que pretende marcar el rumbo del huracán alperovichista, juran y perjuran que la reforma no es una prioridad de corto plazo, como sí lo son las clases. Sin embargo, un equipo de abogados está recabando datos. El modelo constitucional de Córdoba es uno de los más consultados. Este allana el camino a la participación ciudadana y limita los cuestionados privilegios (fueros) de los legisladores para facilitar que se los investigue, cosa que hoy es difícil en Tucumán.
A medida que avancen los meses -algunos hablan de que en junio podría desempolvarse el tema-, se sabrá si el alperovichismo reformista echará manos de la ley mirandista que declaró la necesidad de la enmienda (y que nació con la sospecha de ser el fruto de jugosas coimas) o si se arriesgará a negociar una nueva norma con la Legislatura. Esto último, que seguro sería lo que aconsejaría un politólogo partidario de los consensos, no parece responder a la lógica del vértigo en la que milita el gobernador. Las personas y entidades intermedias que apuestan más al diálogo que a los hechos consumados, no deberían dejarse sorprender. No vaya a ser cosa que cuando menos lo esperen, estén votando por convencionales constituyentes.
Rudolph von Ihering
El domingo a la tarde, cuando trascendió que el gobernador había sido internado, sus asesores se preocuparon por minimizar lo que estaba ocurriendo en un sanatorio céntrico. En vano, se esforzaron por demostrar que se trataba de un chequeo médico programado. De haber sido así, habría sido anunciado con anticipación en la agenda de actividades oficiales y hasta podría haber sido explotado por astutos publicistas. Se perdieron una buena oportunidad. A la imagen de hombre común, de barrio, prolijo en los negocios, que toma mate, que sube a lomo de burro una montaña y que hasta juega al carnaval con espuma, se le habría podido sumar la del funcionario estresado. ¿Cómo no confiarle la provincia a quien se preocupa por ella hasta poner en juego su propia salud? Un hábil profesional de la imagen -de esos que abundan como para convertir a Fernando de la Rúa en un político atractivo, por ejemplo- podría haber hecho de las suyas con semejante argumento. Pero José Alperovich prefirió seguir con la lógica del vértigo y, no bien salió de la clínica, se fue a visitar un Caps a Los Nogales.
Como buen hombre de negocio, Alperovich sólo confía en la realidad de los hechos. Y lo cree más aún en una coyuntura caracterizada por el aluvión que Néstor Kirchner trajo desde el sur. En la ecuación alperovichista, el que se queda quieto, pierde. Le pasa lo mismo al que no hace -aunque, a veces, no sepa bien qué o para qué- o se muestra reticente o dubitativo ante una orden (si lo sabrá el depuesto subsecretario de Trabajo, Ramón Aguirre). Las trombas suelen ver obstáculos por todas partes y no dudan en desplazarlos o arremeter contra ellos.
El lunes, con el inicio de las clases, el Gobierno se juega algo más que una fuerte pulseada con los gremios docentes por la polémica implementación del tercer ciclo del sistema de la Enseñanza General Básica (EGB 3). Muchos de los proyectos políticos -sobre todo la reforma de la Constitución, para posibilitar la reelección de las actuales autoridades- están atados a un buen comienzo del ciclo lectivo. ¿Con qué cara podría exigírseles a los padres de los alumnos que vayan a votar por convencionales constituyentes si las aulas estuvieran cerradas y los maestros, de paro, como sucedió en los últimos años?
Toman nota
En el Ministerio de Gobierno, que pretende marcar el rumbo del huracán alperovichista, juran y perjuran que la reforma no es una prioridad de corto plazo, como sí lo son las clases. Sin embargo, un equipo de abogados está recabando datos. El modelo constitucional de Córdoba es uno de los más consultados. Este allana el camino a la participación ciudadana y limita los cuestionados privilegios (fueros) de los legisladores para facilitar que se los investigue, cosa que hoy es difícil en Tucumán.
A medida que avancen los meses -algunos hablan de que en junio podría desempolvarse el tema-, se sabrá si el alperovichismo reformista echará manos de la ley mirandista que declaró la necesidad de la enmienda (y que nació con la sospecha de ser el fruto de jugosas coimas) o si se arriesgará a negociar una nueva norma con la Legislatura. Esto último, que seguro sería lo que aconsejaría un politólogo partidario de los consensos, no parece responder a la lógica del vértigo en la que milita el gobernador. Las personas y entidades intermedias que apuestan más al diálogo que a los hechos consumados, no deberían dejarse sorprender. No vaya a ser cosa que cuando menos lo esperen, estén votando por convencionales constituyentes.







