24 Febrero 2004 Seguir en 
Es muy probable que el país pueda contar a mediados de marzo con la aprobación por el Fondo Monetario de la segunda revisión del acuerdo contingente. A la extendida opinión en ese sentido de los analistas que siguen de cerca la actividad de los auditores del organismo internacional, se suma un climax de optimismo inédito en el Palacio de Hacienda desde hace mucho tiempo. Por otra parte, se advierte que a las tensiones inocultables que afectaron los diálogos del Presidente con el ministro de Economía ha seguido una mayor libertad de opinión y movimientos en el tema de la deuda por parte de Roberto Lavagna. Esto se refleja igualmente en la moderación del discurso público de Kirchner sobre la cuestión, desde que el ministro regresó de su último diálogo con el titular del FMI y aludió a nuevas alternativas con los grupos de acreedores. Los especialistas han calificado como muy hábil el reiterado comentario de Lavagna sobre un trato preferencial de los bonistas menores, si las reglas y la costumbre internacional lo permiten. Esa alternativa debería ser aprobada por el Grupo de los Siete, al cual parece haber pasado la responsabilidad de la decisión.
El PJ a la calle
Como es notorio, antes de que el Fondo se pronuncie sobre la auditoría del segundo tramo del acuerdo, el gobierno deberá girarle US$ 3100 millones, pero bastarán testimonios de buena voluntad del FMI, para que el gobierno deje de lado la exigencia de que le anticipe un voto favorable para la revisión. De todas maneras, no son pocos los que se preguntan cómo o qué hará Kirchner para explicar ese avenimiento a sus auditorios populares que aplaudieron la mano dura con el organismo internacional. La respuesta parece ser la sucesión de diversos actos partidarios del oficialismo entre a partir del 1° de marzo, con los que el PJ tratará de rescatar el escenario público que le han expropiado las organizaciones duras de piqueteros con las agrupaciones políticas de la izquierda neta. Los hombres del Presidente se sienten seguros de que estas semanas que preceden al primer aniversario de su llegada al poder serán muy favorables a esa estrategia y asignan una importancia excepcional al estado deliberativo en que parecen entrar aquellas organizaciones duras que cortaron hasta ahora rutas con relativa facilidad pero carecen de expresión ponderable en las urnas.
Esa operatoria del partido oficialista reúne sectores diversos de la fluida interna del PJ, pues participan de ella tanto grupos incondicionales del Presidente como del dualismo tradicional, es decir, algunas figuras de segunda línea que se acercaron al kirchnerismo pero que, no por ello, provocan conflicto entre Kirchner y Duhalde. ?El partido está ansioso por demostrar que es uno solo una vez más, como tantas otras debió hacerlo en toda tu historia?, explica a quien quiera oírlo el gobernador Felipe Solá.
El PJ a la calle
Como es notorio, antes de que el Fondo se pronuncie sobre la auditoría del segundo tramo del acuerdo, el gobierno deberá girarle US$ 3100 millones, pero bastarán testimonios de buena voluntad del FMI, para que el gobierno deje de lado la exigencia de que le anticipe un voto favorable para la revisión. De todas maneras, no son pocos los que se preguntan cómo o qué hará Kirchner para explicar ese avenimiento a sus auditorios populares que aplaudieron la mano dura con el organismo internacional. La respuesta parece ser la sucesión de diversos actos partidarios del oficialismo entre a partir del 1° de marzo, con los que el PJ tratará de rescatar el escenario público que le han expropiado las organizaciones duras de piqueteros con las agrupaciones políticas de la izquierda neta. Los hombres del Presidente se sienten seguros de que estas semanas que preceden al primer aniversario de su llegada al poder serán muy favorables a esa estrategia y asignan una importancia excepcional al estado deliberativo en que parecen entrar aquellas organizaciones duras que cortaron hasta ahora rutas con relativa facilidad pero carecen de expresión ponderable en las urnas.
Esa operatoria del partido oficialista reúne sectores diversos de la fluida interna del PJ, pues participan de ella tanto grupos incondicionales del Presidente como del dualismo tradicional, es decir, algunas figuras de segunda línea que se acercaron al kirchnerismo pero que, no por ello, provocan conflicto entre Kirchner y Duhalde. ?El partido está ansioso por demostrar que es uno solo una vez más, como tantas otras debió hacerlo en toda tu historia?, explica a quien quiera oírlo el gobernador Felipe Solá.







