24 Febrero 2004 Seguir en 
La apuesta oficial es fuerte, pero la bola aún no cayó en el 1. El gobernador José Alperovich reafirmó que el primer día de marzo se inician las clases en Tucumán, mientras los gremios docentes se aferran a la idea de que aún no están dadas las condiciones para volver a las aulas. ATEP, el sindicato con mayor cantidad de afiliados, dice que el Gobierno no tiene fondos para instrumentar la EGB 3. La Unión de Docentes Tucumanos (UDT), por su parte, advierte que la tan mentada titularización de maestros dejará sin trabajo a unos 400 educadores, incluidos aquellos que durante más de tres lustros enseñaron en la escuela Griet, el establecimiento donde Alperovich quiere hacer el acto central.
Este será un inconveniente que, si no se resuelve por la vía administrativa, se ventilará en los Tribunales, ya que hay maestros y gremialistas que adelantaron que accionarán para amparar los derechos de aquellos educadores que quedarán sin sus cargos. Si la Justicia les da la razón a los maestros perjudicados por la titularización, el problema será doble, ya que la Secretaría de Educación tendría que devolverles los cargos y, a su vez, reubicar a aquellos que ingresen como titulares. Pese a este escenario, Alperovich no se imagina que puedan quedar maestros sin trabajo. Lo dijo ayer después de abandonar el sanatorio donde le hicieron un chequeo general por un pico de tensión.
Sin dudas, el inicio de clases será la gran prueba de fuego de esta incipiente gestión de gobierno. Julio Miranda ya tuvo experiencias traumáticas en sus intestinas luchas con los gremios. Ahora, Alperovich se propone cumplir con 180 días de clases. Todo un reto.
Los funcionarios del gabinete tratarán, hacia fines de esta semana, de mandar una señal a los empleados públicos con el pago anticipado de los sueldos de este mes. Será una aspirina ante una enfermedad que está enquistada en el Estado desde hace mucho tiempo. La educación sigue siendo la materia pendiente; respecto de ella, el Gobierno transita entre el anhelo y la improvisación. En el medio de las peleas intestinas están más de 350.000 chicos y sus padres, que esperan una rápida respuesta de los funcionarios y de los gremialistas.
El mediador
El 1 de marzo está marcado con rojo en el calendario oficial. A cualquier precio, Alperovich quiere acompañar al presidente Néstor Kirchner durante su mensaje anual al abrir el período ordinario de sesiones del Congreso Nacional. Con ese objetivo, el gobernador está tendiendo redes comunicantes con la Casa Rosada. Pero el interlocutor no es ninguno de los funcionarios del gabinete federal, sino el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, con quien comparte continuos diálogos telefónicos. Fellner se convirtió en el principal referente del kirchnerismo en el país. Es precisamente el encargado de recrear el Frente Federal de Gobernadores del PJ, que se ampliaría con aquellos que comulguen con la política del santacruceño. En ese contexto se inscribe el pronunciamiento de apoyo de Alperovich a las negociaciones por la deuda externa argentina.
A mediados de marzo, esa liga de mandatarios encontraría el sustento institucional para ser presentado en sociedad. Su regeneración no es casualidad. Kirchner necesita hoy más que siempre de los gobernadores para avanzar con la polémica ley de coparticipación federal de impuestos. Esa liga podría darles cierta fortaleza a regiones del país, como el NOA, frente a las intenciones de las provincias grandes por acrecentar sus ingresos en el nuevo esquema de redistribución de los fondos federales. En dos semanas, Tucumán será escenario de las primeras deliberaciones de la liga del interior. Esta pelea recién toma cuerpo.
Este será un inconveniente que, si no se resuelve por la vía administrativa, se ventilará en los Tribunales, ya que hay maestros y gremialistas que adelantaron que accionarán para amparar los derechos de aquellos educadores que quedarán sin sus cargos. Si la Justicia les da la razón a los maestros perjudicados por la titularización, el problema será doble, ya que la Secretaría de Educación tendría que devolverles los cargos y, a su vez, reubicar a aquellos que ingresen como titulares. Pese a este escenario, Alperovich no se imagina que puedan quedar maestros sin trabajo. Lo dijo ayer después de abandonar el sanatorio donde le hicieron un chequeo general por un pico de tensión.
Sin dudas, el inicio de clases será la gran prueba de fuego de esta incipiente gestión de gobierno. Julio Miranda ya tuvo experiencias traumáticas en sus intestinas luchas con los gremios. Ahora, Alperovich se propone cumplir con 180 días de clases. Todo un reto.
Los funcionarios del gabinete tratarán, hacia fines de esta semana, de mandar una señal a los empleados públicos con el pago anticipado de los sueldos de este mes. Será una aspirina ante una enfermedad que está enquistada en el Estado desde hace mucho tiempo. La educación sigue siendo la materia pendiente; respecto de ella, el Gobierno transita entre el anhelo y la improvisación. En el medio de las peleas intestinas están más de 350.000 chicos y sus padres, que esperan una rápida respuesta de los funcionarios y de los gremialistas.
El mediador
El 1 de marzo está marcado con rojo en el calendario oficial. A cualquier precio, Alperovich quiere acompañar al presidente Néstor Kirchner durante su mensaje anual al abrir el período ordinario de sesiones del Congreso Nacional. Con ese objetivo, el gobernador está tendiendo redes comunicantes con la Casa Rosada. Pero el interlocutor no es ninguno de los funcionarios del gabinete federal, sino el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, con quien comparte continuos diálogos telefónicos. Fellner se convirtió en el principal referente del kirchnerismo en el país. Es precisamente el encargado de recrear el Frente Federal de Gobernadores del PJ, que se ampliaría con aquellos que comulguen con la política del santacruceño. En ese contexto se inscribe el pronunciamiento de apoyo de Alperovich a las negociaciones por la deuda externa argentina.
A mediados de marzo, esa liga de mandatarios encontraría el sustento institucional para ser presentado en sociedad. Su regeneración no es casualidad. Kirchner necesita hoy más que siempre de los gobernadores para avanzar con la polémica ley de coparticipación federal de impuestos. Esa liga podría darles cierta fortaleza a regiones del país, como el NOA, frente a las intenciones de las provincias grandes por acrecentar sus ingresos en el nuevo esquema de redistribución de los fondos federales. En dos semanas, Tucumán será escenario de las primeras deliberaciones de la liga del interior. Esta pelea recién toma cuerpo.







