La Casa Histórica

La Secretaría de Cultura de la Nación redujo drásticamente el presupuesto.

23 Febrero 2004
Registramos hace pocos días la queja de turistas respecto de la atención que reciben en la Casa Histórica, donde carecen de guías para las visitas. Como bien lo expresó la directora de ese monumento nacional, el problema se debe a la falta de personal que la aqueja desde hace tiempo. La Secretaría de Cultura de la Nación, de la que depende la Casa, ha reducido drásticamente el presupuesto, y ha congelado los cinco cargos vacantes que tenía.
Es evidente que, en esas condiciones -y a pesar de la ponderable ayuda que le aporta la Comisión de Amigos-, la buena atención de la Casa Histórica no puede menos que resentirse, en perjuicio de sus visitantes y por encima de la buena voluntad para atenderlos que exhiba el reducido personal con que cuenta. Nos parece que la Secretaría de Cultura de la Nación debiera revisar a fondo aquella mal entendida economía presupuestaria. La Casa Histórica de la Independencia Nacional no es un museo cualquiera, sino el máximo monumento del pasado con que cuenta el país: en su recinto se produjo nada menos que la Declaración que dio origen a la patria. Merece, por tanto, contar con todos los medios para dejar satisfechos a quienes trasponen sus puertas.

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