21 Febrero 2004 Seguir en 
Alrededor de 60 siglas de grupos piqueteros reacios a un diálogo que hace ya tiempo dejó de serles productivo, no fueron suficientes para que el plan de cortes alcanzara las dimensiones prometidas, lo cual es visto desde la Casa Rosada como una victoria. Ese diagnóstico descarta mayormente la posibilidad de que sectores sociales afectados saquen de nuevo las cacerolas o vayan al choque con los grupos más duros, como sugieren algunas convocatorias que comienzan a aparecer en Internet. La jornada del jueves, sin embargo, ha sido más estimulante para el gobierno en el frente económico, donde la tasa del PBI -8,4 %- marcó el ritmo con que la economía viene recuperándose y hubo síntomas de distensión en el debate por la deuda a raíz de una información oficial a través de Internet que sugirió una revisión de la propuesta a los acreedores. Rápidamente, Kirchner y el ministro Lavagna descartaron que se vaya a reconocer a los bonistas el pago de intereses vencidos con posterioridad al default, pero esa desmentida no ha sido suficiente para dejar de advertir que el gobierno está reconsiderando la dureza de su oferta inicial a los acreedores.
Cambio de cuadro
El anuncio sobre el PBI ayudó a la estrategia de Roberto Lavagna de promover con fuerza el bono variable de acuerdo con el crecimiento de la economía, que ya había incluido en Dubai con la propuesta, pero al que no se le dio mayor importancia, pues el país no ofrecía entonces un panorama como el de ahora, no sólo por el Producto Bruto, sino también otras referencias como el consumo y ciertas inversiones del exterior. El nuevo panorama insinuado en el tema de la deuda se completó con algunas decisiones del ministro, como invitar a clubes de deudores a visitar el país y mandar un observador a una importante reunión de bonistas en Nueva York la semana entrante. Con ese marco de novedades conciliadoras, el ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, descartó que su país vaya a abstenerse de apoyar a la Argentina cuando el mes próximo deba considerarse la nueva revisión del acuerdo contingente con el Fondo Monetario, si bien no dejó de subrayar que el fracaso de las negociaciones con el organismo por causa de la deuda, podría significar para la Argentina un retroceso sin precedentes ante la comunidad financiera internacional.
Arenga
La recepción de Raúl Castells y su estado mayor piquetero en la Comisión de Legislación del Trabajo del Senado, tan sólo estuvo a cargo de su titular, el radical santacruceño Carlos Prades, un enconado adversario provinciano de Kirtchner . El oficialismo, aun con sus diferencias internas, se mantuvo ausente, lo mismo que otros sectores. En esa situación, Prades fue el forzoso destinatario de la arenga de Castells, entre melancólica y solemne, sobre los motivos de la visita: declarar "ley negrera, explotadora y esclavista", el proyecto de reforma laboral que sustituirá al imputado de corrupción. (De nuestra Sucursal)
Cambio de cuadro
El anuncio sobre el PBI ayudó a la estrategia de Roberto Lavagna de promover con fuerza el bono variable de acuerdo con el crecimiento de la economía, que ya había incluido en Dubai con la propuesta, pero al que no se le dio mayor importancia, pues el país no ofrecía entonces un panorama como el de ahora, no sólo por el Producto Bruto, sino también otras referencias como el consumo y ciertas inversiones del exterior. El nuevo panorama insinuado en el tema de la deuda se completó con algunas decisiones del ministro, como invitar a clubes de deudores a visitar el país y mandar un observador a una importante reunión de bonistas en Nueva York la semana entrante. Con ese marco de novedades conciliadoras, el ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, descartó que su país vaya a abstenerse de apoyar a la Argentina cuando el mes próximo deba considerarse la nueva revisión del acuerdo contingente con el Fondo Monetario, si bien no dejó de subrayar que el fracaso de las negociaciones con el organismo por causa de la deuda, podría significar para la Argentina un retroceso sin precedentes ante la comunidad financiera internacional.
Arenga
La recepción de Raúl Castells y su estado mayor piquetero en la Comisión de Legislación del Trabajo del Senado, tan sólo estuvo a cargo de su titular, el radical santacruceño Carlos Prades, un enconado adversario provinciano de Kirtchner . El oficialismo, aun con sus diferencias internas, se mantuvo ausente, lo mismo que otros sectores. En esa situación, Prades fue el forzoso destinatario de la arenga de Castells, entre melancólica y solemne, sobre los motivos de la visita: declarar "ley negrera, explotadora y esclavista", el proyecto de reforma laboral que sustituirá al imputado de corrupción. (De nuestra Sucursal)







