19 Febrero 2004 Seguir en 
El juez federal de La Plata, Adolfo Gabino Ziulu, ha sido esta semana el personaje más convocante del interés público ante la jornada en que se pondrá a prueba el poder de los movimientos piqueteros para bloquear un centenar de puntos críticos de circulación en casi todo el país. El gobierno bonaerense está dispuesto colaborar con el magistrado controlando esos hechos en su jurisdicción, pero no el nacional, que ha seguido con su tesis de dejar hacer para tratar de lograr el repudio por la sociedad de los pertinaces espartaquistas criollos. En puro rigor institucional, puede decirse que la Casa Rosada desoye a la Justicia, mientras que la de Dardo Rocha, en poder del duhaldismo, la acata sin reservas. El juez Ziulo, en verdad, no ha pedido sangre, pero ha insistido en que su fallo se pronuncia "en defensa de la libertad de todos", agregando que es una obligación de la Justicia, como uno de los poderes del Estado, "para restablecer derechos y garantías constitucionales afectados". Seguramente que la pasividad del poder central fue la que estimuló al duro Raúl Castells a responder con descalificaciones al magistrado y a su fallo, con un tono provocativo cuyo resultado se conocerá en las próximas horas.
Desafinaciones
Por el momento esa es la cuerda más tensa del desafinado violín político, pero seguramente no la que más inquieta al Presidente, el jefe del Gabinete y el ministro de Economía, gestores inmediatos del problema de la deuda, que por momentos parece escapárseles de control en el manejo público. ¿Es conveniente o no llevar el debate a la calle mediante el activismo tumultuario?. El interrogante habría sido planteado por Roberto Lavagna, ante la posibilidad anunciada de actos organizados por intendentes del conurbano fieles a Duhalde y legisladores kirchneristas que protagonizan la transversalidad en la Cámara de Diputados. El jefe del gobierno dijo en reunión con el ministro de Economía hace una semana, que no comparte esa táctica, pero produjo sorpresa con su aguerrido mensaje del martes en una barriada de Jujuy, al incluir la reestructuración de la deuda entre "las grandes batallas" del país. Lavagna y el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, desalentaron esa clase de movidas del Congreso en reunión de ayer con un amplio espectro de legisladores.
Compensación
La nominación de Elena Highton de Nolasco para acceder a la Corte Suprema ha sido recibida como un paso lógico de Kirchner, tras los polémicos casos de Zaffaroni y Argibay. Ello permite anticipar que su filtraje por el complejo sistema de revisión actual, estará muy lejos de los debates provocados por las nominaciones precedentes. Por lo pronto, y cualesquiera que sean en el futuro las objeciones sobre la calidad del máximo tribunal, no serán suficientes para descalificarlo como lo fue hasta hace poco. La doctora Highton aparece en la generalidad de los comentarios especializados, como una personalidad que honra la mejor tradición forense de la República. (De nuestra Sucursal)
Desafinaciones
Por el momento esa es la cuerda más tensa del desafinado violín político, pero seguramente no la que más inquieta al Presidente, el jefe del Gabinete y el ministro de Economía, gestores inmediatos del problema de la deuda, que por momentos parece escapárseles de control en el manejo público. ¿Es conveniente o no llevar el debate a la calle mediante el activismo tumultuario?. El interrogante habría sido planteado por Roberto Lavagna, ante la posibilidad anunciada de actos organizados por intendentes del conurbano fieles a Duhalde y legisladores kirchneristas que protagonizan la transversalidad en la Cámara de Diputados. El jefe del gobierno dijo en reunión con el ministro de Economía hace una semana, que no comparte esa táctica, pero produjo sorpresa con su aguerrido mensaje del martes en una barriada de Jujuy, al incluir la reestructuración de la deuda entre "las grandes batallas" del país. Lavagna y el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, desalentaron esa clase de movidas del Congreso en reunión de ayer con un amplio espectro de legisladores.
Compensación
La nominación de Elena Highton de Nolasco para acceder a la Corte Suprema ha sido recibida como un paso lógico de Kirchner, tras los polémicos casos de Zaffaroni y Argibay. Ello permite anticipar que su filtraje por el complejo sistema de revisión actual, estará muy lejos de los debates provocados por las nominaciones precedentes. Por lo pronto, y cualesquiera que sean en el futuro las objeciones sobre la calidad del máximo tribunal, no serán suficientes para descalificarlo como lo fue hasta hace poco. La doctora Highton aparece en la generalidad de los comentarios especializados, como una personalidad que honra la mejor tradición forense de la República. (De nuestra Sucursal)







