18 Febrero 2004 Seguir en 
La reciente carta enviada por varios lectores expresa una airada queja contra una bailanta de avenida Belgrano. El local tiene cuatro ventanas abiertas sobre la medianera, desde las que expande, a todo volumen, la música hasta la madrugada los días viernes, sábados y domingos. Los vecinos hacen notar que, a pesar de las denuncias y de una orden municipal de clausura dispuesta en diciembre, el establecimiento sigue funcionando para mortificación del nutrido vecindario de la zona, que anhela descansar por la noche.
El dato es uno más acerca de una situación desgraciadamente frecuente, y que en este espacio se ha tocado con reiteración. Nos referimos al ningún control existente sobre los ruidos molestos que los habitantes de varias zonas de la ciudad deben soportar, cuando tienen la mala suerte de que sus viviendas se encuentren en la proximidad de establecimientos de diversión nocturna.
Se trata, como es sabido, de un problema cuya atención es resorte de la Municipalidad. Este organismo es el que debe adoptar las medidas tendientes a resguardar a los habitantes de las molestias como las que describimos aquí.
El dato es uno más acerca de una situación desgraciadamente frecuente, y que en este espacio se ha tocado con reiteración. Nos referimos al ningún control existente sobre los ruidos molestos que los habitantes de varias zonas de la ciudad deben soportar, cuando tienen la mala suerte de que sus viviendas se encuentren en la proximidad de establecimientos de diversión nocturna.
Se trata, como es sabido, de un problema cuya atención es resorte de la Municipalidad. Este organismo es el que debe adoptar las medidas tendientes a resguardar a los habitantes de las molestias como las que describimos aquí.







