Los tiempos en la cornisa

El mensaje del PE dio por consumados los sobornos.

17 Febrero 2004
El mensaje presidencial del 1° de marzo a la asamblea legislativa necesitará que el proyecto sobre reforma laboral sustitutivo de la ley denunciada por corrupción, se haya convertido en ley, pero se trata de una carrera parlamentaria con muy escaso tiempo. El propósito oficial es que el discurso de Kirchner contemple satisfactoriamente la demanda del partido, de asegurar el dominio del aparato sindical que la ley por derogarse había resentido al avanzar hacia la flexibilización del régimen de sindicato único por rama de actividad económica.
Consecuentemente, el mensaje del Poder Ejecutivo dio por consumados los sobornos a senadores, cuando la Justicia todavía se encuentra en fase de indagatoria, y lo remitió al Senado, sede del escándalo denunciado. No es un proceder elegante, pero también es cierto que las formas importan muy poco en nuestra política desde hace bastante tiempo. Ha llamado la atención que la convocatoria a sesiones extraordinarias sea a partir del jueves próximo, pues no permite que la comisión respectiva dictamine antes, en cuyo caso el tratamiento del proyecto por la Cámara exigirá dos tercios de votos favorables o deberá aguardar siete días hábiles. Como se observa, se trata de otro asunto que transcurre al filo de la cornisa.

Sacar a Menem
Otra cuestión donde el calendario apremia para el oficialismo es la lenta marcha que la justicia de Suiza y el enredado trámite en la nuestra, de las denuncias de corrupción que se acumulan sobre el ex presidente Menem. La partida de los jueces Norberto Oyarbide y Julio Speroni con el fiscal Eamon Mullen a Berna, ha sido precedida por la impresión de que ambos no avanzarán más allá del laberinto burocrático que les espera, donde tan sólo se trata de recibir información sobre la forma en que deben realizarse las solicitudes a propósito del caso. La segunda quincena de marzo es el momento calculado para la reunión del congreso nacional justicialista que debe modificar la carta orgánica partidaria. Para entonces, Eduardo Duhalde, virtual dueño de la mayoría del cuerpo, y Néstor Kirchner, esperan disponer de elementos de prueba suficientes con el fin inhabilitar a Carlos Menem y, si es posible, dejarlo fuera del partido. Si las noticias positivas de Suiza no llegan a tiempo, el congreso quedaría pospuesto y la comisión de acción política que maneja el consejo nacional e integran gobernadores, se mantendrá el tiempo necesario.
Así como el gobierno de Kirchner nació como una decisión partidaria y el formalismo de las urnas, es el partido ahora el que atraviesa una fase de hibernación controlada por el pacto de no agresión del Presidente y Duhalde, y la dócil relación de ambos con los gobernadores, beneficiarios del goteo de recursos de la Casa Rosada. (De nuestra Sucursal)

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