Carga y descarga

Resulta imprescindible el cumplimiento de las normas.

17 Febrero 2004
En una ciudad como San Miguel de Tucumán, de calles céntricas estrechas y con un tránsito notoriamente abundante y nervioso durante la jornada hábil, resulta imprescindible el cumplimiento de las normas que establecen el horario de carga y descarga. De otra manera, se desencadena todo el cuadro de dificultades y embotellamientos que suscitan, en aquel trajín, los camiones, furgones y demás vehículos que llevan o traen mercaderías.
A pesar de este elemental razonamiento, sucede que los horarios de referencia son lo más elásticos que puede imaginarse. Y así es como, en pleno centro, pueden verse camiones descargando hacia el mediodía, cuando el resto del tránsito ha alcanzado sus puntos más altos de complicación. Es evidente que dicha transgresión ocurre porque ningún inspector se preocupa por impedirla. Se ha creado así, en ese terreno -como en tantos otros- una cultura de la infracción que constituye un pésimo antecedente.
Pensamos que la Municipalidad tiene la obligación de hacer cumplir todas las ordenanzas, y que la que nos ocupa figura entre aquellas que requieren observancia urgente entre nosotros, para dar un orden razonable a la ciudad.

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