16 Febrero 2004 Seguir en 
En la peatonal de la calle Mendoza, estacionan habitualmente las motocicletas, en el punto que a sus conductores les place. A veces están junto al cordón de la vereda; a veces sobre esta; otras, en medio de la calzada o debajo de alguno de los árboles. En la tarde de ayer, por ejemplo, podía contarse una docena de tales unidades, a la altura del 600.
Es perfectamente sabido que las arterias "peatonales" son para el peatón, como su nombre lo indica, y que no pueden ingresar a ellas los vehículos. Mucho menos, estacionarlos dentro de sus ámbitos, desnaturalizando el sentido de la arteria cerrada y obstaculizando el paso de los transeúntes. El hecho de que esa cantidad de motocicletas pueda permanecer allí tranquilamente está demostrando que sus propietarios están seguros de que ningún inspector municipal los molestará.
Si la Municipalidad de San Miguel de Tucumán intenta, como lo proclaman sus autoridades, iniciar un ordenamiento de su caótica realidad, debiera empezar por hacer cumplir disposiciones tan sencillas como es la veda del ingreso de referencia. A los vehículos que se encuentren estacionados se los debiera conducir al corralón municipal sin más trámite.
Es perfectamente sabido que las arterias "peatonales" son para el peatón, como su nombre lo indica, y que no pueden ingresar a ellas los vehículos. Mucho menos, estacionarlos dentro de sus ámbitos, desnaturalizando el sentido de la arteria cerrada y obstaculizando el paso de los transeúntes. El hecho de que esa cantidad de motocicletas pueda permanecer allí tranquilamente está demostrando que sus propietarios están seguros de que ningún inspector municipal los molestará.
Si la Municipalidad de San Miguel de Tucumán intenta, como lo proclaman sus autoridades, iniciar un ordenamiento de su caótica realidad, debiera empezar por hacer cumplir disposiciones tan sencillas como es la veda del ingreso de referencia. A los vehículos que se encuentren estacionados se los debiera conducir al corralón municipal sin más trámite.







