foto de agustín salandro
24 Diciembre 2015 Seguir en 

Tiene 20 años, vive en Cebil Redondo y fue el mejor jugador tucumano de pádel de la temporada 2015. Esa es la carta de presentación de Mauro Agustín Salandro, un jugador con todo el mundo por delante.
- ¿Cuándo comenzó tu historia con el pádel?
- A los siete u ocho años. Mi padre era jugador, en un momento comenzó a enseñar, y desde entonces es mi entrenador.
- Él jugó en los tiempos en que el deporte se había expandido mucho...
- Sí, eso fue en los 90, él vivió ese tiempo. Para cuando yo comencé, hace 12 años, ya había decaído un poco, pero ahora estoy seguro de que está volviendo a ser lo que fue, incluso lo veo mejor que nunca en todo el mundo.
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Por lo que veo, porque noto en los clubes que hay mucha gente jugando, porque aparecen chicos de otras provincias, porque veo el progreso de quienes venimos subiendo desde categorías bajas. También está el tema de los niños, que están progresando día a día. Por estas cosas es que veo que Argentina está mejor ubicada en este deporte.
- ¿Es el pádel un deporte medianamente sencillo para practicar para el común de la gente?
- Yo creo que sí. No requiere una determinada situación económica. Esto, siempre hablando en forma amateur. Es un deporte en el que todos se pueden divertir, aparte se hace con un mínimo de cuatro jugadores y a muchos les gusta eso.
- En tu caso, tu papá te transmitió la pasión por este deporte y ahora sos vos quien debe llevarla adelante. ¿Cómo se hace?
- Esta claro que mi “viejo” comenzó con esto junto a mis hermanos, Enrique y Patricio. Yo soy el menor. Comenzamos jugando los tres, pero después tomamos caminos distintos: uno ya no juega, el otro lo hace como hobby y sólo quedé yo como profesional. Todo depende del gusto con que uno toma a la competencia. Ese es el mayor sabor en el deporte.
- ¿Cómo es tu entrenamiento, con quiénes lo hacés?
- Tengo un grupo, son pocos. Uno de ellos es Andrés Constantinidi, que es un jugador muy reconocido en la provincia; Nicolás Malec, que es mi compañero actual, y Mario Moya. Pero habitualmente me entreno solo con mi compañero, además de mi papá o con “Beto” Valle, que es un ex jugador mundial. Lo hago en Tucumán Padle o en G3 Padle Club.
- ¿Incide tu actividad particular con tus objetivos en el deporte?
- En cierta forma sí. Yo soy gestor automotor y además tengo con un amigo una empresa de barra de tragos para eventos. Y eso me exige horarios particulares, sobre todo los fines de semana, obviamente, y en horarios de trasnoche. Todo esto complica un poco lo que pretendo en el pádel.
- ¿Y cuando llega una competencia como hacés?
- Cuando es en Tucumán intento no desvelarme demasiado, aunque es algo que no manejo. Cuando viajo es diferente, porque del negocio se encarga mi socio.
- En situaciones así, ¿cómo manejás la exigencia del cuerpo, que requiere descansar?
- Tener 20 años me favorece bastante. Pero igual cuesta mucho. Porque no es lo mismo dormir antes de la medianoche que hacerlo a la madrugada.
- ¿Se puede ser profesional del pádel desde Tucumán?
- No. La respuesta a secas es no. Porque en la provincia no hay un muy buen nivel, sólo hay buenos jugadores. No es lo mismo que en Córdoba, en Buenos Aires o en España, que es hoy el centro mundial de este deporte. El problema son los viajes, y si vas a competir a grandes torneos están muy alejados de nuestra provincia. Ir y volver requiere de mucho dinero.
- Entonces, ¿la idea es instalarse en otro lugar?
- Sí, desde hace mucho tiempo lo pienso. Tengo amigos en Buenos Aires que me dicen que vaya y me instale allá. Y no es fácil irse de la provincia. En realidad viajo mucho durante el año, eso no representa un problema. Tal vez retrasa el proceso, pero no es imposible. Sé que lo voy a hacer.
- ¿A qué atribuís tu gran temporada?
- Todo se debe al esfuerzo, a la alimentación que llevo, al entrenamiento, tanto adentro como afuera de la cancha. Muchas personas me ayudaron para llegar al lugar en el que estoy, pienso que logré bastantes cosas. Y con ello llegaron los premios, como el de LA GACETA, que ya había recibido cuando tenía 14 años. Para ser sincero, esta vez no me lo esperaba.
- ¿Cuál es tu meta?
- Ser el mejor del mundo, sin dudas. Sé que es un largo camino, pero con mucho sacrificio se puede llegar. Lo tengo en la mira.
- ¿Te sentís un elegido?
- Sí. Ser el mejor de la provincia en lo de uno es lo mejor que le puede pasar a un deportista.
- ¿Cuándo comenzó tu historia con el pádel?
- A los siete u ocho años. Mi padre era jugador, en un momento comenzó a enseñar, y desde entonces es mi entrenador.
- Él jugó en los tiempos en que el deporte se había expandido mucho...
- Sí, eso fue en los 90, él vivió ese tiempo. Para cuando yo comencé, hace 12 años, ya había decaído un poco, pero ahora estoy seguro de que está volviendo a ser lo que fue, incluso lo veo mejor que nunca en todo el mundo.
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Por lo que veo, porque noto en los clubes que hay mucha gente jugando, porque aparecen chicos de otras provincias, porque veo el progreso de quienes venimos subiendo desde categorías bajas. También está el tema de los niños, que están progresando día a día. Por estas cosas es que veo que Argentina está mejor ubicada en este deporte.
- ¿Es el pádel un deporte medianamente sencillo para practicar para el común de la gente?
- Yo creo que sí. No requiere una determinada situación económica. Esto, siempre hablando en forma amateur. Es un deporte en el que todos se pueden divertir, aparte se hace con un mínimo de cuatro jugadores y a muchos les gusta eso.
- En tu caso, tu papá te transmitió la pasión por este deporte y ahora sos vos quien debe llevarla adelante. ¿Cómo se hace?
- Esta claro que mi “viejo” comenzó con esto junto a mis hermanos, Enrique y Patricio. Yo soy el menor. Comenzamos jugando los tres, pero después tomamos caminos distintos: uno ya no juega, el otro lo hace como hobby y sólo quedé yo como profesional. Todo depende del gusto con que uno toma a la competencia. Ese es el mayor sabor en el deporte.
- ¿Cómo es tu entrenamiento, con quiénes lo hacés?
- Tengo un grupo, son pocos. Uno de ellos es Andrés Constantinidi, que es un jugador muy reconocido en la provincia; Nicolás Malec, que es mi compañero actual, y Mario Moya. Pero habitualmente me entreno solo con mi compañero, además de mi papá o con “Beto” Valle, que es un ex jugador mundial. Lo hago en Tucumán Padle o en G3 Padle Club.
- ¿Incide tu actividad particular con tus objetivos en el deporte?
- En cierta forma sí. Yo soy gestor automotor y además tengo con un amigo una empresa de barra de tragos para eventos. Y eso me exige horarios particulares, sobre todo los fines de semana, obviamente, y en horarios de trasnoche. Todo esto complica un poco lo que pretendo en el pádel.
- ¿Y cuando llega una competencia como hacés?
- Cuando es en Tucumán intento no desvelarme demasiado, aunque es algo que no manejo. Cuando viajo es diferente, porque del negocio se encarga mi socio.
- En situaciones así, ¿cómo manejás la exigencia del cuerpo, que requiere descansar?
- Tener 20 años me favorece bastante. Pero igual cuesta mucho. Porque no es lo mismo dormir antes de la medianoche que hacerlo a la madrugada.
- ¿Se puede ser profesional del pádel desde Tucumán?
- No. La respuesta a secas es no. Porque en la provincia no hay un muy buen nivel, sólo hay buenos jugadores. No es lo mismo que en Córdoba, en Buenos Aires o en España, que es hoy el centro mundial de este deporte. El problema son los viajes, y si vas a competir a grandes torneos están muy alejados de nuestra provincia. Ir y volver requiere de mucho dinero.
- Entonces, ¿la idea es instalarse en otro lugar?
- Sí, desde hace mucho tiempo lo pienso. Tengo amigos en Buenos Aires que me dicen que vaya y me instale allá. Y no es fácil irse de la provincia. En realidad viajo mucho durante el año, eso no representa un problema. Tal vez retrasa el proceso, pero no es imposible. Sé que lo voy a hacer.
- ¿A qué atribuís tu gran temporada?
- Todo se debe al esfuerzo, a la alimentación que llevo, al entrenamiento, tanto adentro como afuera de la cancha. Muchas personas me ayudaron para llegar al lugar en el que estoy, pienso que logré bastantes cosas. Y con ello llegaron los premios, como el de LA GACETA, que ya había recibido cuando tenía 14 años. Para ser sincero, esta vez no me lo esperaba.
- ¿Cuál es tu meta?
- Ser el mejor del mundo, sin dudas. Sé que es un largo camino, pero con mucho sacrificio se puede llegar. Lo tengo en la mira.
- ¿Te sentís un elegido?
- Sí. Ser el mejor de la provincia en lo de uno es lo mejor que le puede pasar a un deportista.
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