Entre bonistas y piquetes

El ministro Lavagna no ha dicho nada nuevo.

10 Febrero 2004
Las manifestaciones de Roberto Lavagna en Miami sobre la reestructuración de la deuda han tenido una moderación de la que carecieron en Buenos Aires hasta su partida, mas no por ello han modificado sustancialmente la propuesta de Dubai a los acreedores. El ministro no ha dicho nada nuevo -por lo menos hasta el momento de las reuniones con Horst Köhler y otras autoridades del FMI- pero puso énfasis en un punto que generalmente pasa inadvertido cada vez que el gobierno insiste en que se aferra a la quita del 75 por ciento. Se trata de los bonos que están ligados al crecimiento del PBI y que agregan un valor recuperado por el inversor si la economía crece más de lo previsto. Más de eso no parece que el gobierno vaya a ceder, pero se abre un debate negociador que hasta ahora no fue posible y estuvo castigado no pocas veces con un discurso despectivo hacia los bonistas. La alternativa constituye también una paradoja muy saludable, en la medida que impone durante largos años comportamientos económicos estables del país; especialmente del sector fiscal que, como ningún otro de la economía, contribuyó a nuestro desprestigio internacional.

Difícil garantía
El presidente Kirchner y sus ministros, más allá de los aplausos o las disidencias ocasionales que reciben en todos sus frentes de problemas, deben convencer a los acreedores de la mayor deuda histórica internacional, de que quienes los sucedan seguirán esforzándose por el crecimiento y no borrando con el codo lo que compromete al Estado. ¿Habrá confianza para tanto?. ¿Se conseguirá convencer a los sucesores en la Casa Rosada de que deben mantener el crecimiento del PBI y la limpieza fiscal como un bien público esencial? No es esta la única prueba que el gobierno debe enfrentar con éxito para mantenerse en la cresta inestable de las encuestas. En estos momentos, un problema más inmediato y peligroso lo está poniendo a prueba: la virtual ocupación del Ministerio de Trabajo y de la ANSES por los piqueteros más duros, y la decisión oficial de no ceder a sus pretensiones ni intentar desalojos por la fuerza. La city comienza a soportar un bloqueo y la paciencia de miles de terceros perjudicados por los cortes de vías centrales está siendo puesta a límite.
Por su parte, el Ministerio Público del artículo 120 de la Constitución, órgano independiente y con autonomía funcional, hace la vista gorda frente a su deber de "promover la actuación de la justicia en defensa de la legalidad de los intereses generales de la sociedad". Es decir, los fiscales parecen contribuir al estímulo de las amenazas del piqueterismo duro, de extender las ocupaciones y cortes como lo vienen haciendo desde el viernes último. (De nuestra Sucursal)

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