09 Febrero 2004 Seguir en 
Varios meses atrás se realizó un procedimiento policial, dispuesto por la Justicia, para decomisar las grabaciones truchas de música en discos compactos que se vendían en la vía pública. Desde este espacio, subrayamos lo altamente positivo de la medida. Lo curioso es que, a los pocos días, ese tipo de comercio volvió a la calle sin inconvenientes, y prosigue desarrollándose hasta la fecha. Cabe apuntar que este comercio está singularmente expandido en villas veraniegas como Tafí del Valle y San Pedro de Colalao.
Parece obvio recordar que esas grabaciones se han realizado en franca violación de las normas que preservan los derechos de autor y compositor de música, por todos conocidas. No deja de ser lamentable que el producto de tales transgresiones se comercialice libremente en la vía pública, sin movilizar la intervención de las autoridades competentes. Sin duda, sienta un pésimo precedente.
A una comunidad que no respeta las leyes sólo puede esperarle un sombrío futuro. No debería permitirse este comercio irregular, que no solamente viola los derechos de terceros, sino que representa una competencia desleal para los negocios que expenden grabaciones originales.
Parece obvio recordar que esas grabaciones se han realizado en franca violación de las normas que preservan los derechos de autor y compositor de música, por todos conocidas. No deja de ser lamentable que el producto de tales transgresiones se comercialice libremente en la vía pública, sin movilizar la intervención de las autoridades competentes. Sin duda, sienta un pésimo precedente.
A una comunidad que no respeta las leyes sólo puede esperarle un sombrío futuro. No debería permitirse este comercio irregular, que no solamente viola los derechos de terceros, sino que representa una competencia desleal para los negocios que expenden grabaciones originales.







