08 Febrero 2004 Seguir en 
En las altas cumbres tucumanas, los dos fumaron la pipa de la paz. En el bucólico paisaje, el "general", vestido de gaucho, escuchó lo que esperaba: "Ya no soy ?Fernandito?; ahora me llamo Fernando".
Mientras los caballos pastaban, el gobernador y el vice sellaban un acuerdo en pos de la gobernabilidad de la provincia. Aunque la desconfianza seguirá latente en los próximos años, José y Fernando juraron respeto por los poderes que cada uno maneja. Cansado de ser el jamón del sándwich entre Alperorich y Julio Miranda, Juri se puso los pantalones largos.
El gran convidado de piedra de fue el ex mandatario provincial Julio Antonio Miranda, quien se quedó haciendo rabietas cuando comprendió que el poder se le escurre de las manos, al menos por ahora.
Aquel que gobernaba Tucumán desde Buenos Aires, ahora como senador, pasa más tiempo en la provincia, tal vez porque arrastra "la vergüenza de haber sido/ y el dolor de ya no ser", que tan duramente describió Alfredo Le Pera en el tango "Cuesta abajo".
Fernandito se recibió de Fernando esta semana, cuando bendijo la operación "Decapiten a Yony".
El mayor Fernando
La decisión fue la certificación de la mayoría de edad política. Juri le bajó el pulgar al legislador ultramirandista José Alberto Cúneo Vergés, quien será desplazado de la presidencia de la comisión de Hacienda de la Cámara. Su sillón será ocupado por su primo y homónimo Fernando Juri Debo. En la Casa de Gobierno, cuando se enteraron de esta jugada, tiraron la pelota afuera y miraron para otro lado. Fue el reconocimiento de la mayoría de edad de "Fernandito".
Miranda, quien quería que el poder fuera manejado por un trípode y convertirse él en la tercera pata, intenta infructuosamente frenar la "Operación decapiten a Yony". Pero parece que su fuerza de antaño está cediendo, por ahora sólo consiguió el sí de su sobrino, Sergio Miranda, quien estaría dispuesto a dejar el bloque oficialista. Intentó arrastrar por la misma senda a Angélica Manzanedo (la madre del ex legislador gallito, José Gutiérrez). Pero ella, por ahora, prefiere seguir fiel a Juri.
Mientras "Yoni" se cuece a fuego lento y Miranda hace esfuerzos por apagar las llamas, el mayor Fernando y el general José empezaron a pasar revista de sus tropas.
Por eso esta semana que se va se vio a lugartenientes y ministros del gobernador desfilar por distintos hoteles. Algunos, incluso, ingresaron secretamente por las guarderías subterráneas para convencer a legisladores de que se mantengan en el redil. Aquel "general" que supo presumir de que tenía 33 legisladores mandó a su gente a ver cuántos fieles tenía. En esa tarea anduvieron Antonio Jalil, Edmundo Jiménez y hasta el primo Benjamín. Bromberg dejó su estratégico escritorio de la Casa de Tucumán en Buenos Aires y se vino a ayudar a aceitar la relación con la Cámara. El resultado fue la pipa de la paz que fumaron en la alta montaña Juri y Alperovich, quien, acostumbrado a los autos, tuvo algunas dudas al montar un caballo en las imbrincadas cumbres.
Fue todo un símbolo: en las alturas del poder, sólo ellos dos. Miranda se quedó en el llano tucumano esperando que regresaran y encargando a su gente que organizara una reunión con Juri en busca de un acercamiento.
En el Partido Justicialista también velan armas y observan con atención las escaramuzas del mayor Fernando con el ex emperador Julio Antonio I. Tanto es así que el siempre inquieto Antonio Guerrero puso toda su cabeza en el armado de una comisión para analizar los pasos del gobierno y, entre los principales integrantes de ese equipo, hay uno que se quedó de Miranda.
De todos modos, tanto Juri como Alperovich saben que, en esa cancha, el ex gobernador jugó muchos más partidos que ellos, de modo que estarán atentos para evitar que los deje en off side.
Dos temas
Dos temas pueden romper las relaciones futuras y el pacto institucional entre Juri y Alperovich. Uno es el Presupuesto, que el próximo mes tratará la Cámara. El gobernador no quiere que se aumente ni un ápice, es decir, que se mantengan los 29 millones que figuran del año pasado para manejar la Legislatura. Tampoco está dispuesto a sacar fondos del Ejecutivo -como se hacía en la gestión de su antecesor- para ayudar a que los legisladores levanten las manos.
El otro tema que preocupa es la reforma de la Constitución. Mientras se espera que la Corte decida si tiene validez la corrompida ley que declara la necesidad de modificar la Carta Magna, las fuerzas políticas se mueven esperando que llegue la hora.
El Poder Ejecutivo analiza efectivamente esa necesidad. En la Casa de Gobierno hay quienes piensan que si el objetivo es sólo la reelección, por ahora no es momento. "Todavía podemos esperar dos años", se llegó a decir en una reunión en la que estaba el mismísimo gobernador. "Pero si queremos verdaderamente cambiar la Constitución para fijar las bases de otro Tucumán, hay que empezar a trabajar", dijo otro "sijosecistas" que rodean al mandatario.
En verdad, alrededor del ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, hay muchos hombres que aportan ideas. Algunos, incluso se animan a sugerir propuestas disparatadas, como llegar a modificar la estructura departamental e incluso dividir la capital en dos. Esto último le permitirá al oficialismo manejar a discreción los sectores más necesitados y debilitar zonas céntricas donde siempre hubo resultados adversos para el PJ.Esas ideas se piensan para el momento de elegir a los constituyentes pero, a la hora de hacer propuestas, no falta quien hace terrorismo y asusta a los legisladores diciéndoles que podrían caducar todos los mandatos y buscar la creación de un Poder Legislativo bicameral. Más de uno que llegó arañando votos con su pobre sublema se espanta.
En la oposición siguen atentos a estos movimientos y ya hay legisladores como Ernesto Padilla, que proponen una nueva ley porque la que permite la reforma fue mal parida por la sospecha de que se pagó para que algunos legisladores dieran el sí. A ese proyecto se plegaron varios legisladores más.
Paralelamente, el diputado Esteban Jerez ya inició reuniones en las que se juntan el agua y el aceite de la vida política, para exigir una nueva ley. Además ya tiraron temas sobre la mesa para cuando se lance la reforma. El primero fue "no a la reelección". "Tiene que ser para el próximo período, en todo caso", argumentaron peronistas, ex peronistas, bussistas y ex bussistas.
Mientras la oposición especula, Alperovich cambia funcionarios para darle más dinamismo a su gestión. Con esa misma idea no faltó quien lanzó rumores de trueques entre los funcionarios de primera línea.
Mientras los caballos pastaban, el gobernador y el vice sellaban un acuerdo en pos de la gobernabilidad de la provincia. Aunque la desconfianza seguirá latente en los próximos años, José y Fernando juraron respeto por los poderes que cada uno maneja. Cansado de ser el jamón del sándwich entre Alperorich y Julio Miranda, Juri se puso los pantalones largos.
El gran convidado de piedra de fue el ex mandatario provincial Julio Antonio Miranda, quien se quedó haciendo rabietas cuando comprendió que el poder se le escurre de las manos, al menos por ahora.
Aquel que gobernaba Tucumán desde Buenos Aires, ahora como senador, pasa más tiempo en la provincia, tal vez porque arrastra "la vergüenza de haber sido/ y el dolor de ya no ser", que tan duramente describió Alfredo Le Pera en el tango "Cuesta abajo".
Fernandito se recibió de Fernando esta semana, cuando bendijo la operación "Decapiten a Yony".
El mayor Fernando
La decisión fue la certificación de la mayoría de edad política. Juri le bajó el pulgar al legislador ultramirandista José Alberto Cúneo Vergés, quien será desplazado de la presidencia de la comisión de Hacienda de la Cámara. Su sillón será ocupado por su primo y homónimo Fernando Juri Debo. En la Casa de Gobierno, cuando se enteraron de esta jugada, tiraron la pelota afuera y miraron para otro lado. Fue el reconocimiento de la mayoría de edad de "Fernandito".
Miranda, quien quería que el poder fuera manejado por un trípode y convertirse él en la tercera pata, intenta infructuosamente frenar la "Operación decapiten a Yony". Pero parece que su fuerza de antaño está cediendo, por ahora sólo consiguió el sí de su sobrino, Sergio Miranda, quien estaría dispuesto a dejar el bloque oficialista. Intentó arrastrar por la misma senda a Angélica Manzanedo (la madre del ex legislador gallito, José Gutiérrez). Pero ella, por ahora, prefiere seguir fiel a Juri.
Mientras "Yoni" se cuece a fuego lento y Miranda hace esfuerzos por apagar las llamas, el mayor Fernando y el general José empezaron a pasar revista de sus tropas.
Por eso esta semana que se va se vio a lugartenientes y ministros del gobernador desfilar por distintos hoteles. Algunos, incluso, ingresaron secretamente por las guarderías subterráneas para convencer a legisladores de que se mantengan en el redil. Aquel "general" que supo presumir de que tenía 33 legisladores mandó a su gente a ver cuántos fieles tenía. En esa tarea anduvieron Antonio Jalil, Edmundo Jiménez y hasta el primo Benjamín. Bromberg dejó su estratégico escritorio de la Casa de Tucumán en Buenos Aires y se vino a ayudar a aceitar la relación con la Cámara. El resultado fue la pipa de la paz que fumaron en la alta montaña Juri y Alperovich, quien, acostumbrado a los autos, tuvo algunas dudas al montar un caballo en las imbrincadas cumbres.
Fue todo un símbolo: en las alturas del poder, sólo ellos dos. Miranda se quedó en el llano tucumano esperando que regresaran y encargando a su gente que organizara una reunión con Juri en busca de un acercamiento.
En el Partido Justicialista también velan armas y observan con atención las escaramuzas del mayor Fernando con el ex emperador Julio Antonio I. Tanto es así que el siempre inquieto Antonio Guerrero puso toda su cabeza en el armado de una comisión para analizar los pasos del gobierno y, entre los principales integrantes de ese equipo, hay uno que se quedó de Miranda.
De todos modos, tanto Juri como Alperovich saben que, en esa cancha, el ex gobernador jugó muchos más partidos que ellos, de modo que estarán atentos para evitar que los deje en off side.
Dos temas
Dos temas pueden romper las relaciones futuras y el pacto institucional entre Juri y Alperovich. Uno es el Presupuesto, que el próximo mes tratará la Cámara. El gobernador no quiere que se aumente ni un ápice, es decir, que se mantengan los 29 millones que figuran del año pasado para manejar la Legislatura. Tampoco está dispuesto a sacar fondos del Ejecutivo -como se hacía en la gestión de su antecesor- para ayudar a que los legisladores levanten las manos.
El otro tema que preocupa es la reforma de la Constitución. Mientras se espera que la Corte decida si tiene validez la corrompida ley que declara la necesidad de modificar la Carta Magna, las fuerzas políticas se mueven esperando que llegue la hora.
El Poder Ejecutivo analiza efectivamente esa necesidad. En la Casa de Gobierno hay quienes piensan que si el objetivo es sólo la reelección, por ahora no es momento. "Todavía podemos esperar dos años", se llegó a decir en una reunión en la que estaba el mismísimo gobernador. "Pero si queremos verdaderamente cambiar la Constitución para fijar las bases de otro Tucumán, hay que empezar a trabajar", dijo otro "sijosecistas" que rodean al mandatario.
En verdad, alrededor del ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, hay muchos hombres que aportan ideas. Algunos, incluso se animan a sugerir propuestas disparatadas, como llegar a modificar la estructura departamental e incluso dividir la capital en dos. Esto último le permitirá al oficialismo manejar a discreción los sectores más necesitados y debilitar zonas céntricas donde siempre hubo resultados adversos para el PJ.Esas ideas se piensan para el momento de elegir a los constituyentes pero, a la hora de hacer propuestas, no falta quien hace terrorismo y asusta a los legisladores diciéndoles que podrían caducar todos los mandatos y buscar la creación de un Poder Legislativo bicameral. Más de uno que llegó arañando votos con su pobre sublema se espanta.
En la oposición siguen atentos a estos movimientos y ya hay legisladores como Ernesto Padilla, que proponen una nueva ley porque la que permite la reforma fue mal parida por la sospecha de que se pagó para que algunos legisladores dieran el sí. A ese proyecto se plegaron varios legisladores más.
Paralelamente, el diputado Esteban Jerez ya inició reuniones en las que se juntan el agua y el aceite de la vida política, para exigir una nueva ley. Además ya tiraron temas sobre la mesa para cuando se lance la reforma. El primero fue "no a la reelección". "Tiene que ser para el próximo período, en todo caso", argumentaron peronistas, ex peronistas, bussistas y ex bussistas.
Mientras la oposición especula, Alperovich cambia funcionarios para darle más dinamismo a su gestión. Con esa misma idea no faltó quien lanzó rumores de trueques entre los funcionarios de primera línea.







