La city está nerviosa

El ministro Lavagna deberá traer alguna conclusión aliviadora.

07 Febrero 2004
BUENOS AIRES.- Al regreso de su cita en Miami con el director del Fondo Monetario, el ministro Lavagna deberá traer alguna conclusión aliviadora de la tensión creciente que está afectando la confianza de la "city" en los signos positivos de la economía. Entretanto, únicamente se escuchan aquí expresiones oficiales que no aligeran el equipaje del ministro, pues persisten tenazmente en la rígida propuesta a los acreedores privados que bloqueó las negociaciones con los bonistas desde su anuncio en Dubai. Una de esas opiniones ha sido la del jefe del Gabinete, Alberto Fernández, quien no solo insistió en la quita del 75 por ciento, sino que pidió comprensión por el hecho de que no fue el actual gobierno el que dispuso el default. Por cierto que no, pero las obligaciones del Estado se heredan sucesivamente con igual responsabilidad, pues si no fuese así ningún inversor se comprometería con gobierno alguno. Este es un punto que no parecen tener claro algunos de los voceros oficiales de la situación y que más irrita a los bonistas. No ocurre lo mismo con el ministro de Economía, quien con razón se molesta cuando el asunto escapa de sus manos.

Estilo polémico
Ese estilo polémico que politiza excesivamente cuestiones tan sensibles como la deuda fue el que dio lugar a que se malinterpretase una referencia del mismo Fernández sobre la inquietud de la sociedad acerca del problema más urgente que ahora enfrenta el país. Se trata de la equívoca alusión a un eventual plebiscito que el Presidente debió desmentir directa y rápidamente. No es imaginable, por cierto, abrir un camino a la consulta pública sobre un tema tan complejo y sus consecuencias, y cuyo riesgo sería que una eventual mayoría opinase que la deuda no debe pagarse, algo que está muy lejos de las mentes del gobierno y que provocaría enfrentamientos muy difíciles en la sociedad. En el enrarecido climax con que el ministro Lavagna viajará hoy a reunirse con Horst Köhler hay una particularidad que debe señalarse; es el relativo silencio que se observa no solamente en la oposición política sino en la opinión independiente. No por desinterés, sino más bien en atención a dar espacio a los movimientos del gobierno.

Como siempre
Finalmente, Kiirchner no dará un solo paso que pueda debilitar el viejo sistema de personería gremial única por rama de actividad económica, razón fundamental para que los gordos sindicales legales y disidentes, hayan aplaudido el proyecto elaborado por la cartera de Trabajo para sustituir la reforma laboral denunciada por corrupta. Tan sólo la voz de la CTA se alzó advirtiendo sobre el retroceso en la flexibilización gremial, mientras el oficialismo cegetista o moyanista invocaban a la Constitución en defensa de la libertad sindical, aunque no de la libertad de asociación, que es el punto clave del texto constitucional. (De nuestra Sucursal)

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