05 Febrero 2004 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El anuncio del canciller de Francia en el despacho de Kirchner, de que su gobierno seguirá apoyando a nuestro país en la nueva revisión del acuerdo con el Fondo Monetario, ha constituido un sedante para las tensiones con que se va acercado ese momento. Dominique de Villepin apeló en esa ocasión a un mensaje con entrelíneas que no ocultó los problemas de los intereses galos, y que halló en el Presidente un estilo cordial y también sin renuncias de lo esencial, semejante al observado recientemente en Monterrey y Madrid. Sin embargo, poco después de ese diálogo en el que, desusadamente, el francés declinó su lengua para compartirlo en la nuestra, Kirchner tuvo otro discurso sobre cuestiones internas, destinado a reiterar que no cederá un ápice frente a las presiones "en el camino de la sumisión y el hambre", aludiendo a la deuda y a las empresas privatizadas. Por su parte, Roberto Lavagna insistía en descalificar al viejo paradigma de los 90 que practica el FMI y que en las próximas semanas podrá apreciarse si ahora es posible; es decir, cuando el país deba pagar deuda por 3.000 millones de dólares al organismo y no lo haga sin garantías de que habrá aprobación del segundo tramo del acuerdo contingente.
Tiempo de descuento
Es un nudo gordiano al que el Presidente y su ministro de Economía se acercan sin otra fórmula que la dialéctica, mientras las voces desde Washington repiten una y otra vez que será menester llegar con una negociación, por lo menos, más flexible con los acreedores y las empresas. ¿Qué podría ocurrir si la Argentina no anticipa el pago de esa deuda con el organismo antes de la segunda revisión? Habría ruptura del acuerdo contingente, y el efecto de garantía internacional que representa el Fondo Monetario para un país en las condiciones del nuestro dejaría paso a una desconfianza irreparable. Las razones del FMI para exigir el cumplimiento puntual y total de sus acreencias se basan en que si no lo hace o dispensa, el ejemplo cundirá y el sistema financiero de salvación fiscal que representa su existencia no estaría en condiciones de resistir otras demandas de numerosos países deudores del organismo.
Las prepagas
El gobierno nacional no puede impedir que las empresas de medicina prepaga eleven las cuotas de pago de sus afiliados, pues existe libertad de precios; lo que sí puede hacer y ha hecho, es suspender los aumentos por violación de la ley de defensa de la competencia, pues los mismos se han producido con sospechada simultaneidad, es decir, en aparente acuerdo entre las empresas observadas. Las mismas procedieron así -según se argumenta por sus intérpretes- por el temor de que aumentos espaciados en el tiempo, provocasen emigraciones de afiliados. La revisión de la medida oficial tendrá un trámite administrativo, y eventualmente judicial, suficientemente prolongado para elaborar entretanto una ley reglamentaria del sector con dos millones y medio de afiliados. (De nuestra Sucursal)
Tiempo de descuento
Es un nudo gordiano al que el Presidente y su ministro de Economía se acercan sin otra fórmula que la dialéctica, mientras las voces desde Washington repiten una y otra vez que será menester llegar con una negociación, por lo menos, más flexible con los acreedores y las empresas. ¿Qué podría ocurrir si la Argentina no anticipa el pago de esa deuda con el organismo antes de la segunda revisión? Habría ruptura del acuerdo contingente, y el efecto de garantía internacional que representa el Fondo Monetario para un país en las condiciones del nuestro dejaría paso a una desconfianza irreparable. Las razones del FMI para exigir el cumplimiento puntual y total de sus acreencias se basan en que si no lo hace o dispensa, el ejemplo cundirá y el sistema financiero de salvación fiscal que representa su existencia no estaría en condiciones de resistir otras demandas de numerosos países deudores del organismo.
Las prepagas
El gobierno nacional no puede impedir que las empresas de medicina prepaga eleven las cuotas de pago de sus afiliados, pues existe libertad de precios; lo que sí puede hacer y ha hecho, es suspender los aumentos por violación de la ley de defensa de la competencia, pues los mismos se han producido con sospechada simultaneidad, es decir, en aparente acuerdo entre las empresas observadas. Las mismas procedieron así -según se argumenta por sus intérpretes- por el temor de que aumentos espaciados en el tiempo, provocasen emigraciones de afiliados. La revisión de la medida oficial tendrá un trámite administrativo, y eventualmente judicial, suficientemente prolongado para elaborar entretanto una ley reglamentaria del sector con dos millones y medio de afiliados. (De nuestra Sucursal)







