Velocidades distintas

Expectativas y riesgos de la economía provincial.

05 Febrero 2004
Dos velocidades o un ritmo distinto en la recuperación. Ese es el anticipo que se maneja aquí cuando se comparan los avances del Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina con el rendimiento de la economía en Tucumán. Es que la espectacular cifra del 8% promedio que se contabiliza para el país durante 2003 no tiene lo mismos registros en la provincia. Aunque la medición de los indicadores líderes y las estimaciones de los métodos indirectos con que trabajan algunos expertos tardarán un poco más en conocerse -lo mismo que los datos finales del INDEC- hay coincidencia entre los economistas en que el efecto de la reactivación está tardando un poco más en hacerse patente en la provincia.
Aunque inquietante, no es sin embargo una novedad histórica este comportamiento de "vagón de cola" de la economía tucumana. Distintos estudios ya han advertido que la salida de los períodos de recesión ha sido más prolongada aquí que en la Nación o en otras provincias. La respuesta al problema está, en realidad, en la propia estructura de la economía provincial, muy vinculada a los ciclos productivos de sus principales actividades, aunque en los últimos años también deben computarse los efectos negativos que produjeron la gigantesca emisión de bonos, el deterioro de la calidad de las instituciones y la brutal marca -y sus secuelas- de los índices de pobreza. Pero hoy en día, cuando la Argentina muestra renovadas fuerzas, un mejor posicionamiento de las distintas actividades y expectativas claramente optimistas, ¿cual es el verdadero lugar que ocupa Tucumán en la economía del país? Con la cautela del caso, ante la ausencia de información definitiva sobre 2003, varios expertos consideran que Tucumán en 2003 habrá logrado un crecimiento del PBI en torno del 4%, en relación con 2002. Es decir que los vaticinios ubican la economía tucumana con un rendimiento de cerca de la mitad del PBI total final estimado del país. Estas cifras exponen, en realidad, que Tucumán se sube a la locomotora de la reactivación con desventajas comparativas respecto de otros distritos. Y ese es un punto que no debería pasar inadvertido, puntualmente porque la performance reciente de la provincia viene exponiendo un arrastre negativo.
Hay, no obstante, razonables chances para que la economía tucumana pueda ingresar al ritmo y hasta mantener la misma velocidad con la que se mueva el tren de la economía nacional. Es que los ejes estratégicos en los que se asienta esta espectacular recuperación y que proyectan para 2004 una subida del 6% del PBI (muchos creen que el índice puede estar más arriba) también tienen un buen comportamiento aquí: a) repercute favorablemente, con la exportación de soja, el momento excepcional de los comodities; b) mejoraron las finanzas públicas al consolidarse las deudas y al pasar de déficit a superávit; c) el aumento de la coparticipación y de la recaudación provincial es un oxígeno significativo; d) el buen año azucarero y limonero de 2003, que proyecta también una gran resultado para este año; e) la fuerte y continua ocupación de la actividad textil. Todo esto se traslada al consumo, donde se advierte un aumento y un mayor movimiento de la actividad comercial. "La subida viene lerda, no es que no viene", sintetizó un respetado economista.
Este cuadro expone también que el Gobierno provincial puede empujar el carro de la reactivación con políticas más activas, por caso, con el impulso de las obras públicas largamente detenidas. Pero especialmente, definiendo una actitud de primera prioridad para presentar batalla en el asunto del gas para las industrias. En un momento en el que las señales económicas son sostenidamente positivas y las perspectivas acompañan las proyecciones nacionales, una disminución o una falta de provisión de gas -como la que sufrió hace unos días la ex Grafa- en la etapa de plena actividad podrían ser letales para cualquier expectativa y un mal trance para la gestión.

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