04 Febrero 2004 Seguir en 
La inseguridad es un asunto que desvela diariamente a los tucumanos, hasta el punto de que no hay sectores de la ciudad -incluido el centro-, donde el ciudadano se sienta realmente protegido. Hay algunos barrios, cuyos habitantes han decidido organizarse para protegerse, como sucede con el Obispo Piedrabuena; pero los esfuerzos parecen insuficientes.
Los asaltos a adultos y chicos siguen siendo una constante a toda hora; especialmente, en el sector de las torres ubicadas entre Salas y Valdés, Raúl Colombres y José Hernández. Como consecuencia de la escasa vigilancia policial, los chicos ya no pueden jugar solos en el predio ni transitar por las adyacencias porque son víctimas de delincuentes adolescentes que pululan por la zona y que no sólo asaltan a los peatones -especialmente, mujeres y niños-, sino que también roban en los automóviles.
Cada gobierno que asume anuncia, en desmedro de sus antecesores, que será el primero en aplicar una verdadera política de seguridad. Pero, sin embargo, la ola delictiva avanza impiadosamente para infortunio de los tucumanos.
Los asaltos a adultos y chicos siguen siendo una constante a toda hora; especialmente, en el sector de las torres ubicadas entre Salas y Valdés, Raúl Colombres y José Hernández. Como consecuencia de la escasa vigilancia policial, los chicos ya no pueden jugar solos en el predio ni transitar por las adyacencias porque son víctimas de delincuentes adolescentes que pululan por la zona y que no sólo asaltan a los peatones -especialmente, mujeres y niños-, sino que también roban en los automóviles.
Cada gobierno que asume anuncia, en desmedro de sus antecesores, que será el primero en aplicar una verdadera política de seguridad. Pero, sin embargo, la ola delictiva avanza impiadosamente para infortunio de los tucumanos.







