03 Febrero 2004 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El que acaba de comenzar será uno de los meses más difíciles de la administración Kirchner en el frente externo, pues a poco de superarse la primera revisión trimestral del acuerdo con el Fondo Monetario, se producirá la segunda como consecuencia del atraso de aquella. Los problemas no están planteados sobre los objetivos macroeconómicos, es decir, las cifras fiscales, cuyos resultados siguen supercumplidos, sino en los que el acuerdo firmado en septiembre no incluye pero afectan severamente intereses de miembros del Grupo de los Siete que deben votar la revisión. Ocho de los integrantes del directorio se abstuvieron en la primera, pero el temor ahora es que pueda crecer ese número, aun contando con la influencia de Estados Unidos a favor de Argentina. Las expectativas son bastante confusas, mientras el tiempo no va más allá de seis semanas, con la exigencia de que, previamente al segundo acuerdo, nuestro país deberá abonar 3000 millones de dólares de su deuda con el organismo, cosa que el gobierno asegura que no habrá de ocurrir si no tiene la certeza de que el Fondo volverá a dictaminar favorablemente.
Difícil relación
Mientras el presidente Kirchner y su comitiva disfrutaban en España de sus exitosas gestiones, el ministro de Economía endurecía en Buenos Aires su discurso hasta el punto de recordar el estilo de Cavallo, al referirse a quienes consideran aquí excesiva la quita en la deuda como "idiotas útiles". Y es que poco antes de ese agresivo tono, tanto en el FMI, como en Washington y Madrid se recomendaba un trato más negociador con los acreedores. Ese punto y el de la actualización de las tarifas de servicios públicos sobrevolarán con mayor intransigencia que hace algunas semanas, las negociaciones sobre el segundo tramo del acuerdo contingente. La opinión del FMI reconoce que no son puntos considerados formalmente entre las partes, pero como piensa la subdirectora Anne Krueger, la demora de ambas cuestiones podría detener el crecimiento argentino por la consecuente falta de inversiones y elevar la tasa de inflación. En esa situación el organismo no estaría en condiciones de seguir apoyando y es por ello que hay quienes estiman que las relaciones entre Kirchner y Roberto Lavagna pueden ser afectadas por el endurecimiento del ministro.
Un hecho perturbador
La exitosa evolución fiscal y el crecimiento del PBI es, paradójicamente, un hecho perturbador para el gobierno, pues provoca mayor presión de los acreedores para elevar el ahorro primario fiscal y reducir la quita del 75 por ciento de la deuda. Quita que, por cierto, es la más elevada que se recuerda internacionalmente. La semana ha comenzado con una nueva insistencia en la misma del jefe del Gabinete, Alberto Fernández, pero no pocos analistas consideran que la propuesta de Lavagna en Dubai será finalmente modificada, después del intento fallido de integrar el club negociador de bancos. (De nuestra Sucursal)
Difícil relación
Mientras el presidente Kirchner y su comitiva disfrutaban en España de sus exitosas gestiones, el ministro de Economía endurecía en Buenos Aires su discurso hasta el punto de recordar el estilo de Cavallo, al referirse a quienes consideran aquí excesiva la quita en la deuda como "idiotas útiles". Y es que poco antes de ese agresivo tono, tanto en el FMI, como en Washington y Madrid se recomendaba un trato más negociador con los acreedores. Ese punto y el de la actualización de las tarifas de servicios públicos sobrevolarán con mayor intransigencia que hace algunas semanas, las negociaciones sobre el segundo tramo del acuerdo contingente. La opinión del FMI reconoce que no son puntos considerados formalmente entre las partes, pero como piensa la subdirectora Anne Krueger, la demora de ambas cuestiones podría detener el crecimiento argentino por la consecuente falta de inversiones y elevar la tasa de inflación. En esa situación el organismo no estaría en condiciones de seguir apoyando y es por ello que hay quienes estiman que las relaciones entre Kirchner y Roberto Lavagna pueden ser afectadas por el endurecimiento del ministro.
Un hecho perturbador
La exitosa evolución fiscal y el crecimiento del PBI es, paradójicamente, un hecho perturbador para el gobierno, pues provoca mayor presión de los acreedores para elevar el ahorro primario fiscal y reducir la quita del 75 por ciento de la deuda. Quita que, por cierto, es la más elevada que se recuerda internacionalmente. La semana ha comenzado con una nueva insistencia en la misma del jefe del Gabinete, Alberto Fernández, pero no pocos analistas consideran que la propuesta de Lavagna en Dubai será finalmente modificada, después del intento fallido de integrar el club negociador de bancos. (De nuestra Sucursal)







