03 Febrero 2004 Seguir en 
La falta de respeto por las normas de una buena parte de los tucumanos y la ineficiencia de los funcionarios que no efectúan el control ni aplican las sanciones correspondientes muestran a menudo una ciudad con baldíos, casas abandonadas y basurales poblados de yuyos y alimañas. Estos predios se convierten no sólo en un peligro para la salud, sino que también generan inseguridad, porque suelen ser refugios de delincuentes. Por ejemplo, vecinos denunciaron recientemente que en Mendoza al 1.700 hay dos casas abandonadas desde hace unos cinco años. Una de estas tiene un balcón a punto de derrumbarse. En ambas proliferan alacranes, ratas y otras alimañas. Las quejas no han sido hasta ahora escuchadas.
Ejemplos como estos cunden en la ciudad. Los funcionarios municipales deberían darse cuenta alguna vez de que si sancionaran estas infracciones como es debido, además de ayudar a la ciudadanía, podrían incrementar los ingresos del siempre maltrecho erario. La Municipalidad posee además una planta de personal sobredimensionada, de manera que no hay excusas. Sólo falta la vocación para aplicar la ley.
Ejemplos como estos cunden en la ciudad. Los funcionarios municipales deberían darse cuenta alguna vez de que si sancionaran estas infracciones como es debido, además de ayudar a la ciudadanía, podrían incrementar los ingresos del siempre maltrecho erario. La Municipalidad posee además una planta de personal sobredimensionada, de manera que no hay excusas. Sólo falta la vocación para aplicar la ley.







