03 Febrero 2004 Seguir en 
Los viejos fantasmas retornan. Las últimas gestiones se caracterizaron por las fuertes peleas verbales y casi irreconciliables entre el número uno y el número dos de la Provincia. Sucedió en tiempos de Ramón Ortega-Julio Díaz Lozano y también en los de Antonio Bussi-Raúl Topa. Esa tendencia se quebró durante la administración anterior, ya que Julio Miranda delegaba las decisiones trascendentales en su vice, Sisto Terán. Hoy, José Alperovich y Fernando Juri están cimentando la reconstrucción de una relación que quedó dañada tras el fracaso de algunos proyectos del Poder Ejecutivo en la Legislatura.
La movilidad sólo se observó en el ambiente político, mas no en el de los empleados públicos. En el caluroso enero, Alperovich chocó contra una pared parlamentaria. Su iniciativa para trasladar agentes estatales de una repartición a otra fue modificada por la Cámara, y ayer el gobernador, de un plumazo, vetó la norma. En el medio de esas decisiones hubo contactos con Juri para que ninguno quedara mal parado ante la opinión pública. Se buscó una posición intermedia que no siga tensando la cuerda entre uno y otro Poder, y que, a su vez, no se altere el clima social con protestas sindicales frente a la sede del Poder Ejecutivo.
Sin embargo, aún hay cuestiones que se ventilan en círculos subterráneos del poder. Una de esas es el presupuesto de la Cámara; hay funcionarios que lo observan con detenimiento ante la posibilidad de que se incremente este año mucho más de los $ 29,5 millones previstos.
En la Casa de Gobierno hay quienes sostienen que, durante enero, la Legislatura gastó más de la cuenta en salarios y Bienes y Servicios No Personales (partida 012). Y que, proyectado hacia diciembre, el presupuesto parlamentario podría superar los $ 40 millones. Incluso sostienen que esa situación obedece a los resabios de la administración de Sisto Terán.
Sin embargo, en el edificio de Sarmiento al 600 es otro el panorama financiero que se pinta. "No se puede hacer proyecciones en el primer mes, ya que quedarán otros 11 para tomar las medidas correctivas", sostienen algunos legisladores de signo peronista. El propio Juri salió ayer a decir que, si bien es insuficiente el dinero destinado a la Legislatura, no prevé solicitar un incremento de partidas.
En este contexto, los oficialistas reafirman que las proyecciones del Ejecutivo no son reales y que ellos no quieren aparecer como los malos de la película. Se defienden sosteniendo que se cumplirá a rajatabla la pauta presupuestaria y aducen, como prueba, que cada legislador cuenta con $ 5.000 mensuales para atender el gasto en personal, con lo que no se produciría fuertes aumentos en el gasto legislativo.
Round de estudio
Todas estas conjeturas se dan en días previos al tratamiento parlamentario del proyecto de Presupuesto 2004. En el entorno de Alperovich se espera que Juri y el resto de los legisladores oficialistas den "una prueba de amor" hacia la Casa de Gobierno sancionando la norma requerida por la Nación como una de las metas del Pacto Fiscal.
Puede interpretarse que el gobernador y su vice atraviesan un período de acercamiento, pero también que protagonizan un round de estudio. Alperovich sigue gozando de cierta popularidad en sus primeros 100 días de gestión. Juri, en tanto, sigue capitalizando un apellido de vieja raigambre peronista. En los últimos actos, el aplausómetro mostró paridad en la aceptación de la gente. Esto preocupó a más de un funcionario alperovichista, que, el viernes, en la soleada mañana simoqueña, observaron cómo Juri se llevaba tantos vítores como el gobernador. Ambos tienen las mismas aspiraciones: conducir al PJ cuando Julio Miranda deje la presidencia del partido.
La movilidad sólo se observó en el ambiente político, mas no en el de los empleados públicos. En el caluroso enero, Alperovich chocó contra una pared parlamentaria. Su iniciativa para trasladar agentes estatales de una repartición a otra fue modificada por la Cámara, y ayer el gobernador, de un plumazo, vetó la norma. En el medio de esas decisiones hubo contactos con Juri para que ninguno quedara mal parado ante la opinión pública. Se buscó una posición intermedia que no siga tensando la cuerda entre uno y otro Poder, y que, a su vez, no se altere el clima social con protestas sindicales frente a la sede del Poder Ejecutivo.
Sin embargo, aún hay cuestiones que se ventilan en círculos subterráneos del poder. Una de esas es el presupuesto de la Cámara; hay funcionarios que lo observan con detenimiento ante la posibilidad de que se incremente este año mucho más de los $ 29,5 millones previstos.
En la Casa de Gobierno hay quienes sostienen que, durante enero, la Legislatura gastó más de la cuenta en salarios y Bienes y Servicios No Personales (partida 012). Y que, proyectado hacia diciembre, el presupuesto parlamentario podría superar los $ 40 millones. Incluso sostienen que esa situación obedece a los resabios de la administración de Sisto Terán.
Sin embargo, en el edificio de Sarmiento al 600 es otro el panorama financiero que se pinta. "No se puede hacer proyecciones en el primer mes, ya que quedarán otros 11 para tomar las medidas correctivas", sostienen algunos legisladores de signo peronista. El propio Juri salió ayer a decir que, si bien es insuficiente el dinero destinado a la Legislatura, no prevé solicitar un incremento de partidas.
En este contexto, los oficialistas reafirman que las proyecciones del Ejecutivo no son reales y que ellos no quieren aparecer como los malos de la película. Se defienden sosteniendo que se cumplirá a rajatabla la pauta presupuestaria y aducen, como prueba, que cada legislador cuenta con $ 5.000 mensuales para atender el gasto en personal, con lo que no se produciría fuertes aumentos en el gasto legislativo.
Round de estudio
Todas estas conjeturas se dan en días previos al tratamiento parlamentario del proyecto de Presupuesto 2004. En el entorno de Alperovich se espera que Juri y el resto de los legisladores oficialistas den "una prueba de amor" hacia la Casa de Gobierno sancionando la norma requerida por la Nación como una de las metas del Pacto Fiscal.
Puede interpretarse que el gobernador y su vice atraviesan un período de acercamiento, pero también que protagonizan un round de estudio. Alperovich sigue gozando de cierta popularidad en sus primeros 100 días de gestión. Juri, en tanto, sigue capitalizando un apellido de vieja raigambre peronista. En los últimos actos, el aplausómetro mostró paridad en la aceptación de la gente. Esto preocupó a más de un funcionario alperovichista, que, el viernes, en la soleada mañana simoqueña, observaron cómo Juri se llevaba tantos vítores como el gobernador. Ambos tienen las mismas aspiraciones: conducir al PJ cuando Julio Miranda deje la presidencia del partido.







