Cardenales se convirtió en el primer campeón tucumano

Partidos como el de ayer sirven para demostrar que tener la pelota es importante, pero no imprescindible.

POSESIÓN. Germán Rodríguez anotó el primer try, luego de más de 15 fases. “Nales” tuvo poco la pelota, pero supo lastimar. la gaceta / foto de héctor peralta POSESIÓN. Germán Rodríguez anotó el primer try, luego de más de 15 fases. “Nales” tuvo poco la pelota, pero supo lastimar. la gaceta / foto de héctor peralta
Si sos de Cardenales, saltá, gritá y bailá hasta que las velas no ardan. Y si sos de cualquier otro club, no importa, también festejalo. Porque la deuda que el “purpurado” saldó ayer no era solo suya, sino de todo el rugby tucumano: el título del Torneo del Interior. Siete se lo vio pasar de largo, pero esta vez no. Esta vez se quedó acá, en Barrio Sarmiento, como auguraba el cántico que emergía entre el humo rojo, amarillo y negro de las bengalas. Fue su eficacia en la ofensiva y su entrega absoluta en defensa cuando tenía dos jugadores menos sobre el final lo que le permitió a Cardenales imponerse en un partido que se había puesto chivísimo. Los Tordos lo buscó sin descanso, pero le faltó usufructuar su posesión y al final obtuvo lo mismo que en el antecedente de la fase clasificatoria: nada. Segundo subcampeonato consecutivo para el equipo mendocino, derrotado ayer 26-16.

Partidos como el de ayer sirven para demostrar que tener la pelota es importante, pero no imprescindible. La mayor continuidad que pudo alcanzar el local fueron las más de 15 fases que precedieron al try de Germán Rodríguez, a los 11’ del primer tiempo. Ese fue el primer golpe de los dos que “nales” conectó oportunamente. Para ver el segundo habría que esperar.

Sin hombres de gran tamaño, Los Tordos supo de entrada que tenía perdida la batalla física contra uno de los packs más poderosos del país, así que apuntó a lastimar con la agilidad y velocidad de su juego. Lo logró con un try de Pedro Lértora, pero ya desde entonces comenzó a vislumbrarse la falta de profundidad que terminaría por costarle el partido.

Ya en la segunda etapa, lo mismo: Cardenales encontró una pizca de continuidad en ataque y la ovalada le llegó a Mauro Gelsi, que pasó como un rayo por la banda. No tardó mucho la visita en contragolpear, otra vez por medio de Lértora, escurridizo pero poco efectivo: no acertó las conversiones de sus dos tries ni un penal bastante factible que tuvo después. Esos siete puntos hubieran dejado el tanteador igualado, por lo menos hasta que Francisco Granata acertó ese penalazo y terminó de romper la maldición. Para Cardenales y para todo Tucumán.

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