Tucumán festeja la caída de Hitler y su Tercer Reich

Manuel Riva | Archivo LA GACETA.

02 May 2015
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De Munich a Berlín, una carrera de ambición, de triunfos y de muerte. El ascenso y caída de Adolf Hitler y el nazismo en un resumen de fotos e ideas realizado por LA GACETA en 1945.

El fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa se contaba en horas. Pasado el mediodía del 2 de mayo de 1945 la sirena de LA GACETA sonaba nuevamente, como en otras oportunidades cuando un evento lo ameritaba, y era para anunciar la caída de Berlín -la capital alemana y del Tercer Reich- bajo las tropas soviéticas. Las pizarras eran un hervidero, minuto a minuto se anotaban nuevas noticias provenientes del Viejo Continente. Al día siguiente la cobertura se extendió en seis páginas con información sobre la rendición las tropas germanas, el suicidio de Adolf Hitler en su bunker, la muerte de Benito Mussolini por los partisanos italianos y los festejos en las calles de Tucumán.

“Ha muerto en su ley, como mueren los hombres que se sitúan al margen de la sociedad y que pretenden imponer su hegemonía por medio del terror y de la anulación de la conciencia individual y coletiva”; con estas palabras comenzaba la nota sobre el líder germano que se titulaba “Hitler fue un demagogo imperialista”. Y agregaba en otro párrafo “La prédica de los hombres honrados, de los intelectuales y de los políticos que soñaban con una Alemania pacífica y entregada al trabajo creador y fecundo se desvanecía en la marea demagógica que levantaba Hitler con sus discursos rebosantes de fervor patriótico y plenos de acentos amenazantes”. Sigue haciendo un análisis sobre el complicado panorama político, económico y social de la Alemania de la década de los 20 luego de la derrota de la Primera Guerra Mundial y decía que “al pueblo alemán no le importaba vivir en república o en tiranía, quería comer, vestirse, poseer una habitación. Pero carecía de todo, le faltaba todo…”. Una extensa nota que resumía el nacimiento del nazismo, su crecimiento, su poder y su caída.

Si bien los hechos se desarrollaban a unos 20.000 kilómetros de Tucumán, los tucumanos festejaron de igual forma que todo el mundo la caída de Hitler. El relato expresaba que “pronto la información se expandió por toda la ciudad, suscitando la afluencia de las opiniones encontradas en los corrillos callejeros, comunes en sucesos de proporciones extraordinarias”. La información dejaba en claro que ese evento era decisivo para el fin de la guerra y agregaba que “a la hora de cierre del comercio el centro ofrecía un aspecto poco común. Grupos compactos de personas estacionadas en las esquinas céntricas matizaban la noticia que estaba en labios de todos, con diversos puntos de vista”. El cronista hace una pintura de época clave para entender que lo que ocurría seguiría siendo noticia 70 años más tarde por la magnitud del dolor y la muerte. Los protagonistas de la noche fueron los estudiantes universitarios que marcharon por las calles tucumanas para concluir en los alrededores de la estatua de la Libertad de plaza Independencia. Allí se entonaron las estrofas del Himno Nacional y La Marsellesa, canción patria de Francia. La Federación Universitaria Argentina, reunida en Tucumán, lanzó una declaración que decía “la caída de Berlín significa el fin del nazismo en el orden internacional. Para el pueblo argentinoserá un día de fiesta y reafirmación democrática”.

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