“Somos un instantito en la memoria del tiempo”

“Somos un instantito en la memoria del tiempo”

Su vocación estaba en la palabra escrita, pero su obra comprometida traspasó los límites de la literatura

ENTRE LIBROS. Galeano publicó más de 40 obras y en la Feria del Libro se presentará el inédito “Mujeres”. la gaceta / fotos de juan pablo sanchez noli (archivo) ENTRE LIBROS. Galeano publicó más de 40 obras y en la Feria del Libro se presentará el inédito “Mujeres”. la gaceta / fotos de juan pablo sanchez noli (archivo)
14 Abril 2015
“No sería capaz de leerlo de nuevo. Caería desmayado. Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridísima”. Hace un año, en la Segunda Bienal del Libro de Brasilia, Eduardo Galeano sorprendió con su concepto sobre “Las venas abiertas de América Latina”, su célebre denuncia del saqueo de la región a partir del descubrimiento de América.

Sin embargo, cuarenta años atrás el joven Galeano había expresado: “el libro intenta explorar la historia para impulsar a hacerla”. Esta declaración temprana es la clave de su impronta en la literatura de los 70, como puerta de entrada en el mundo de la vida intelectual para varias generaciones de latinoamericanos.

El escritor uruguayo, una de las plumas más destacadas de América Latina, murió ayer a los 74 años, derrotado por el cáncer de pulmón, en Montevideo. Allí había nacido, el 3 de septiembre de 1940.

Quería ser jugador de fútbol y emprendió varios oficios. A los 14 probó como caricaturista político como “Gius”, pero en la escritura estaba su vocación. El periodismo, que ejerció en Uruguay y en Argentina, y como colaborador de diarios latinoamericanos y españoles, fue su plataforma para la narrativa y el ensayo.

Las palabras sencillas -y un poco de ironía- eran su secreto. Tajante en sus opiniones, radical en sus conceptos, sin tapujos, el escritor, periodista y editor buscó espacio para la voz de los más desfavorecidos, las víctimas políticas de los gobiernos militares y hasta de la naturaleza. Cronista de su tiempo, Galeano denunció todo tipo de injusticias, e hizo suyas consignas ecologistas para frenar el deterioro del planeta, y hasta denunció las pasteras en su querido país.

Las dictaduras uruguaya y argentina prohibieron sus libros y tuvo que vivir en el exilio hasta 1985.

Entre su numerosa producción literaria, además de artículos y columnas de opinión, publicó “Las venas abiertas de América Latina” (1971), “La canción de nosotros” (1975), “Días y noches de amor y de guerra” (1978), la trilogía “Memoria del fuego”: “Los nacimientos” (1982), “Las caras y las máscaras” (1984), y “El siglo de viento” (1986), donde combina elementos de la novela, la poesía y la historia. Otras obras destacadas son “El libro de los abrazos” (1989), “Las palabras andantes” (1993) y “El fútbol a sol y sombra” (1995). Fue traducido a 20 idiomas y desbordó los límites de la literatura.

Entre otras distinciones, fue nombrado Doctor Honoris Causa por las universidades de La Habana, El Salvador, Guadalajara y Buenos Aires. Recibió los premios del Ministerio de Cultura del Uruguay, Stig Dagerman y Casa de las Américas, el American Book Award de la Universidad de Washington por “Memoria del fuego”, y los premios italianos Mare Nostrum y Pellegrino Artusi, por el conjunto de su obra.

“Somos un instantito nada más en la memoria del tiempo”...

(Fuentes: Télam, DPA, Reuters, El País, El poder de la palabra, La Nación, El Mundo)

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