Álvaro José Aurane
Por Álvaro José Aurane 05 Julio 2014
“¿Solo así he de irme? / ¿Como las flores que perecieron? / ¿Nada quedará en mi nombre? / ¿Nada de mi fama aquí en la tierra? / ¡Al menos flores, al menos cantos!” Cantos de Huejotzingo, escrito en los muros del Museo Nacional de Antropología e Historia de México DF.

El desprecio del Gobierno tucumano hacia el Bicentenario de 1816 es inédito, pero no incomprensible. Del alperovichismo sólo puede esperarse repudio contra una fecha que reivindique la Independencia. Faltan dos años y el Estado nada ha planificado, en materia de obras imperecederas y de acontecimientos memorables, con la seriedad que merece la mayor fiesta de la historia nacional. Es decir, los que a fin de año habrán manejado $100.000 millones en presupuestos públicos, están organizando un festejo para la intrascendencia.

Hay, sin embargo, otros preparativos. Emergen del cuerpo social, como lapsus colectivo. Brotan del funcionariado, como inconsciente público. Este programa extraoficial organiza la celebración del contrarrelato.

Sensacional

“Tamalito” guiona un drama: “¿Cuál Década Ganada?” A los 10 años robaba ómnibus y se los llevaba a su casa. Cuatro años después, también. Cuando los inventores de la sátira “Un país en serio” asumieron, ese chico de Los Vallistos tenía tres años. Tras una vida entre la calle y los hogares públicos, entre la miseria y el pegamento por toda aspiración posible, “Tamalito” carga tantas mentiras sobre redistribución de la riqueza e índices de pobreza de un digito, que necesita de un ómnibus para llevarlas consigo.

En una coproducción Este-Oeste, las escuelas 387 “Arturo Illia” y agrotécnica “Ludovico Tusek”, de Concepción, y la de Manualidades de Las Corzuelas, de Burruyacu, estrenarán “La inseguridad no es sensación”. Esos establecimientos saqueados testimonian el recrudecimiento de la delincuencia y el sensacional fracaso de las políticas de seguridad alperovichistas. No hay lugar para el versito subestimador de la Casa de Gobierno, según el cual todo se reduce a una psicosis generalizada por los motoarrebatos. “No se puede seguir así. Vamos a tener que cerrarla”, expresó el párroco Miguel Galland acerca del centro educativo burruyaquense. Si según la ley no escrita, “una escuela que se abre es una cárcel que se cierra”, ya se sabe qué inauguraciones siembra esta gestión.

De paso, la escuela de Viltrán, en Graneros, que en junio se hizo famosa porque las aulas seguían sin techos desde la tormenta de octubre, ensaya “Lo que el viento alperovichista se llevó”. No son chapas las que se han perdido, sino un presente digno. En la puesta actuarán los jubilados de la plaza. Los alumnitos deben elegir entre instruirse o enfermar; los viejos, entre comida o remedios.

Monumental

Al inclaudicable Alberto Lebbos podrían pedirle los planos para el monumento al Estado de Negación de Justicia. Lo acontecido en torno del crimen que terminó con la vida de su hija es una vergüenza tucumana para la posteridad. Paulina desapareció el 25 de febrero de 2006 y su cuerpo apareció salvajemente mutilado el 11 de marzo en Tapia. Lo habían lavado para borrar huellas. La escena estaba modificada; las actas policiales, adulteradas; los testigos, “apretados” para que mintieran. El primer fiscal del caso, Alejandro Noguera, fue descubierto por LA GACETA saliendo de la residencia Alperovich. Lo separaron de la causa... y ascendió a fiscal de Cámara.

El expediente pasó a manos de Carlos Albaca: luego de siete años, el funcionario que barajó la hipótesis de “los hijos del poder”, dijo que no estaba probado que a Paulina la habían asesinado y declaró “intrépida sexual” a la joven madre ultimada por asfixia mediante estrangulamiento manual, según la autopsia. Ese funcionario judicial gozará de jubilación privilegiada. Su jefe, el ministro fiscal Luis De Mitri, que debía supervisar la causa, también. Todo ello porque los 11 legisladores alperovichistas de la comisión de Juicio Político consideraron que el bastardeo judicial de la vida, la honra y la muerte de una tucumana no ameritan destituir a nadie. ¿Cuántas mujeres ultrajadas debe haber para que valga la pena comportarse como representantes del pueblo y no como mandaderos de los papás y las mamás de los hijos del poder? ¿Dos? ¿Tres?

Como corolario, hace dos lunes Gabriel Alperovich pidió al fiscal Diego López Ávila que extrajeran muestras de su ADN para cotejarlas con los restos genéticos hallados en la ropa de Paulina. El funcionario judicial resolvió tomar esas muestras a las 12 personas mencionadas en las hipótesis del asesinato. Pero el miércoles, en Buenos Aires, sólo pudo entregar 11: el hijo mayor del gobernador no se sometió a eso que pidió. Estaba en Buenos Aires realizando una “inspección de fábrica”. Por supuesto, para el alperovichismo todo será “obra” de la prensa. Y aunque el crimen de la hija de Lebbos sigue sin resolverse, el gobernador dirá que “meterse con los hijos es cruzar todos los límites”. Y la senadora dará gritos a los funcionarios que no defienden a su familia, pese a que los miembros de su familia no se presentan a ejercer las pruebas de defensa que ellos mismos solicitan.

En medio, un sumario judicial determinó que Albaca incurrió en incumplimiento de deberes. Pero la Corte no pidió a la Legislatura que lo destituyera sino que solicitó que un juez investigara si hubo delito. Nueve fiscales se excusaron. Carlos Sale terminó ocupándose, pero el juez Juan Francisco Pisa declaró la nulidad del acto. Ahora, la Cámara de Apelaciones dio la razón a Sale y dispuso que Pisa investigue a Albaca. El magistrado, en el ínterin, se inhibió en el expediente principal del caso de Paulina. Y Albaca ganó tiempo para seguir en funciones hasta el 31. Al día siguiente gozará de las mieles de la movilidad y la porcentualidad: una renta previsional anual superior a $ 600.000.

Descomunal

La resolución de la Cámara sólo vale como precedente, pero sirve para mostrar el valor estratégico de ese tribunal, donde la cobertura de una vocalía está detenida. El juez de instrucción Guillermo Acosta logró una cautelar: denuncia que corrigieron mal su examen en el concurso y lo dejaron fuera de carrera. Le pidieron que analice una hipotética casación planteada contra la elevación a juicio de un caso. Él la rechazó: según el artículo 358 del Código Procesal Penal, el auto de elevación a juicio es inapelable. ¿Qué pasó? Los jurados lo reprobaron y el CAM (lo preside un miembro de la Corte) hizo suyo el dictamen de los jurados. A pesar de que la Corte (titular del CAM, inclusive) ha actuado como propuso Acosta. “De acuerdo a lo reglado por el artículo 358 último párrafo del Código Procesal Penal, el auto de elevación a juicio es inapelable”, se lee en la sentencia 1.088 (10/11/2008), que desestimó un recurso de queja en “Escobar Daniel Enrique s/ homicidio”. Suena a comedia, pero es tragedia pura.

Pareciera entonces que el problema judicial del vicepresidente Amado Boudou es geográfico. En Buenos Aires está procesado por presunto cohecho, acusado de usar testaferros para quedarse con la ex Ciccone. Aquí, al vicegobernador en abuso de licencia, Juan Manzur, lo declararon inocente en una causa por supuesto enriquecimiento ilícito, respecto de bienes a su nombre, sin llamarlo a declarar. Si viene el miércoles, Boudou podría irse de aquí con una jubilación del 82% móvil...

La que confirmó asistencia es la presidenta Cristina Fernández. La acompañarán cuatro jefes de Estado en la fecha que celebra el 198° aniversario de la Independencia y también los siete meses del comienzo de la huelga de la Policía tucumana, que dejó negocios saqueados, una clase media armada hasta los dientes y decenas de muertos en las calles. La mandataria tal vez no lo recuerde: bailaba el 10 diciembre en Plaza de Mayo mientras aquí el Estado de Derecho trocaba, con balas y sangre, en Estado Fracasado. O tal vez sí lo recuerda y por eso ya no puede venir sola.

Fundacional

Entre los preparativos no oficiales del Bicentenario, y la nula planificación oficial, surge que tal vez nada haya que festejar porque todavía falta declarar la Independencia no ya de las Provincias Unidas sino tan sólo de Tucumán. Aquí apenas se encuentra independencia de poderes en la letra de la Constitución. Siete de cada 10 pesos del Presupuesto tucumano vienen de la Nación. De cada 10 pesos de deuda provincial, ocho tienen como acreedora a la Casa Rosada. Si decidieran conmemorar el 9 de Julio con una estatua, encargarían la efigie de una provincia arrodillada.

En los muros del Museo Nacional de Antropología e Historia de México DF también está escrito un pasaje que es casi una promesa del Chilam Balam: “Toda luna, todo año, todo día, todo viento camina y pasa también. También toda sangre llega al lugar de su quietud”. No hay quietud para los tucumanos después de diciembre. Ni para Paulina después de 2006. Ni para los próceres de la Independencia después de dos siglos. Al menos quedan flores. Al menos quedan cantos...

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