La familia Chaila rechaza beneficios para González

El joven podría tener libertad condicional. El asesino cumple prisión en Villa Urquiza, pero la Justicia tiene pendiente la resolución sobre el permiso especial.

28 May 2013
María Fernanda Chaila estaba trabajando el 29 de mayo de 2006 cuando su ex novio fue a buscarla a la oficina y la asesinó de un disparo. Después de cometer el crimen, Lucas González permaneció mucho tiempo prófugo hasta que lo recapturaron y lo sometieron a un juicio oral. El 7 de mayo de 2009, el miembro del clan "Gardelitos" fue condenado a 15 años de prisión por los integrantes de la sala III de la Cámara Penal. Mañana se cumplirán siete años del homicidio.

Pese al paso del tiempo, el asesino de Fernanda no ha dejado de tener protagonismo en los medios de comunicación. Aún dentro del penal de Villa Urquiza ha mantenido violentos enfrentamientos y ha estado involucrado en hechos delictivos. Todos esos incidentes le valieron la fama de "peligroso" entre las autoridades policiales y de la cárcel.

En junio de 2010, personal penitenciario encontró 500 pastillas de psicotrópicos debajo del colchón de González durante una requisa de rutina. Por ese hecho, fue trasladado al pabellón de Máxima Seguridad.

Un año después, en agosto de 2011, el "gardelito" fue acusado de intentar hurtar el dinero de los incentivos que recibían los demás presos. Y en diciembre de ese mismo año su nombre volvió a resaltar. Aquella vez, González terminó internado en el hospital Centro de Salud luego de recibir dos puñaladas en una pelea con otros reos ocurrida en el baño del penal.

La súplica de una madre
Señores jueces: 
Soy Mary Ahumada de Chaila, la madre de María Fernanda Chaila, vilmente asesinada por Lucas Jesús González quien el 29 de Mayo de 2013 cumple 7 años en prisión. Le dirijo estas líneas con inconmensurable dolor de madre, pero con claridad intelectual y de conciencia. Dentro de poco tiempo usted tendrá en sus manos la posibilidad de permitir la libertad condicional del interno Lucas González y no puedo evitar la obligación de hacer público mi pensamiento sobre el particular.

Lucas Jesús González, antes de arrebatar lo más preciado de mi vida, amenazó a mi familia en reiteradas oportunidades porque su naturaleza es violenta y agresiva, razón por la cual efectué la denuncia en la comisaría 3ra y la ratifiqué en la Brigada de Investigaciones. Luego del asesinato de María Fernanda, durante el juicio por su muerte, también sufrimos amenazas.

En la cárcel ha tenido una conducta que deja mucho que desear. Le encontraron 400 pastillas de droga sintética debajo del colchón, lo apuñalaron y apuñaló a otro interno y llegó al extremos de robarse la recaudación de los presos en el año 2012. Sigue siendo un individuo violento, agresivo y despreciativo de la vida humana, fundamentando esta afirmación en que en un examen psicológico realizado en la cárcel el resultado fue que Lucas Gonzalez volvería a asesinar. Por lo expuesto es que le ruego, por la memoria de mi hija amada, que dentro del espacio concedido a sus facultades tenga la amabilidad de considerar que, preso, Lucas Gonzalez no hace daño. Pero suelto constituye un peligro para la sociedad y para mi familia, ya que nos ha hecho saber que cuando salga del Penal de Villa Urquiza se encargará de ajustar cuentas con nosotros, mi hijo José y yo.

No reniego del derecho de las personas condenadas por la Justicia, pero entiendo que usted debe ponderar el derecho de las personas de bien, de las honestas, de las que nos levantamos cada mañana para ir a trabajar sin esperar que un asesino nos aborde para robarnos o matarnos por sobre el derecho de los delincuentes que demuestran que siguen siendo un riesgo social manifiesto y documentado. Señor Juez, le ruego que pregunte a las autoridades del Servicio Penitenciario sobre la conducta de esta persona y luego espero que tome la decisión correcta, la que en definitiva también protegerá a sus hijos de la libertad de un delincuente no arrepentido del crimen cometido, un crimen que para él sólo ha significado la privación de su libertad, pero para mi hija significó el fin de una hermosa vida de una manera cruel y salvaje. Para nosotros, su familia, marcó un punto de inflexión en nuestra vida del que jamás habrá retorno. La lloraremos por siempre y eso es independiente de que Lucas Gonzalez siga o no preso. Si continúa encarcelado, la seguiremos llorando pero con la convicción de que la persona que le arrebató su vida sigue cumpliendo su sentencia por haberla matado. Triste consuelo de una muerte que pesará sobre nosotros hasta que volvamos a reencontrarnos con ella en el Cielo, si Dios quiere. 

Atentamente.

María Ahumada de Chaila

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