Nancy y Ariel están a punto de lanzar su primer disco

El dúo difunde temas de creadores tucumanos, y también la obra de Violeta Parra. Te mostramos aquí su obra.

14 Mar 2013
1

EN CASA MANAGUA. Ariel y Nancy son dos habitués del escenario de la casona cultural. LA GACETA / FOTO DE RICARDO REINOSO

Nancy Pedro tiene muchas canciones propias, pero no las interpreta con frecuencia, porque siente urgencia por cantar cosas de los autores que admira y compartirlas con la gente.
Desde los 13 hasta los 17 años integró el grupo Origen, junto a otras dos cantoras, y siguió como solista porque quería cantar cosas de Yupanqui, de los hermanos Núñez o del Cuchi Leguizamón. Cuando preparaba la grabación de su primer disco, conoció al guitarrista Ariel Alberto, que se convertiría en su compañero de ruta. Dice que él tiene una manera muy especial de tocar la guitarra, "con muchos silencios y síncopas, que yo no conocía". Al escucharlo, abandonó el proyecto de grabación y se dedicó a perfeccionarse con él. 
Ariel, por su parte, se inició como autodidacta a los ocho años. Luego integró la banda de un ballet folclórico, donde tocaba el piano, hasta que conoció a Lucho Hoyos. Fue su alumno y poco después un integrante de su trío de guitarras, junto a Omar Flores. Paralelamente grabó con el Mono Villafañe e integró el grupo Mulalma, del Topo Encinar. Desde hace diez años también toca en el grupo de Gerardo Núñez, Trealilo, con Café Valdez ¿Y por qué le dicen "Furia"? Se ríe: "Será por lo efusivo", dice, ironizando sobre su perfil apacible y callado. "La algarabía en persona", se mofa Nancy.

Además de los compositores mencionados, a ella la atrae la obra y el pensamiento de Violeta Parra. En el disco que están por editar incluyeron dos canciones de la autora chilena. "En 2008 yo andaba buscando algo de Yupanqui y me cruzo con unas cosas de la Violeta Parra -cuenta-. No lo podía creer. No conocía nada de ella y me he puesto a estudiarla. El año pasado he presentado un homenaje, ahora en abril lo voy a hacer de nuevo. Sus composiciones me enseñan a entender la vida, me traen luz. Creo que esa es la finalidad del arte".
"Si yo pasara toda mi vida cantando cosas de Violeta Parra, sería una vida llena de sentido -asegura Nancy-. Tiene un mensaje muy poderoso. Yupanqui también".
"Hay autores tucumanos a los que uno se acerca y descubre una gran riqueza, como por ejemplo Rubén Cruz y Néstor Soria -menciona Ariel-. De Pablo Dumit (poeta) también hemos hecho algunas cosas, así como de gente joven que es la nueva camada, como el Manco Fiori, Mariano Barrionuevo o Dardo Solórzano”. 
"Hay mucha gente haciendo cosas nuevas, o músicos como Juan Falú, que crean nuevas versiones de temas clásicos y los rejuvenecen", señaló Nancy, que reconoce como referentes del canto a Melania Pérez, Angela Irene, Lorena Astudillo o Luna Monti, e incluso gente de nuestro medio. "Café Valdez, por ejemplo, también es un referente para mí -reconoce-. Y por supuesto Mercedes Sosa".
En los últimos meses, Nancy reveló su faceta de escritora a través de internet. Aunque escribe desde chica, nunca guardó sus escritos. Hace poco decidió publicarlos en Facebook. Cada día publica un pequeño relato, sobre sus vivencias cotidianas, y le llueven elogios de los lectores. Aquí reproducimos uno de ellos:

Descalza

Corrector de ojeras y cualquier opción menos las chancletas para ir a trabajar está bien. Las antenas que guardé del casamiento de mi amiga no son buenas para ir al psiquiatra. Mencionar el psiquiatra a cada rato no está bien visto. Ver mal y no usar los anteojos tampoco. En fin, ya sabemos.
Yo voto por un mundo donde la gente tome mates en el banco o se suene la nariz en una sala de espera, o le sonría a un mala onda... Un lugar donde haya más globos por inflar que trámites por hacer, donde la gente cante en el colectivo... como yo... conmigo. 
Eso de que todo cambia si empieza uno a cambiar primero es una cosa que empecé a poner en práctica. Dejo pasar a las doñas en la cola del súper, levanto la basura que voy encontrando por ahí y reniego menos de lo que me molesta de los demás.
Arreglé mi relación con el dinero y si... compro manteca, tengo tarjeta de crédito y puedo vivir sin eso también. 
El pelo suelto, suelta la ropa y las riendas.
Nunca más usé zapatos desde que dejé la óptica. Creo que ya no me pongo nada en los pies, excepto que haga mucho frío. Mientras me ato las zapatillas me acuerdo de cada lugar por el que he pasado. “Dejar” es lo que más resultado me ha dado. Dejar la Facultad, dejar el trabajo, dejar ir el amor, dejar los zapatos. ¿Total? Descalza no puedo perseguir por mucho tiempo lo que dejo.
Comentarios