Un cordobés y una porteña, héroes solidarios en el hundimiento del Titanic

Un cordobés y una porteña, héroes solidarios en el hundimiento del Titanic

Violeta Jessop era parte de la tripulación y logró sobrevivir. Edgardo Andrew, de Río Cuarto, estudiaba en Inglaterra y se mudaba a Estados Unidos.

UNA SOBREVIVIENTE. Violet Jessop se salvó de tres naufragios. FOTOS TOMADAS DE PERFIL.COM UNA SOBREVIVIENTE. Violet Jessop se salvó de tres naufragios. FOTOS TOMADAS DE PERFIL.COM
11 Abril 2012
BUENOS AIRES.- La tragedia naviera más famosa dejó historias de heroísmo y solidaridad, que volvieron a surgir de entre los archivos revisitados con motivo de los 100 años del hundimiento del Titanic.

Entre los pasajeros figuraban dos argentinos, Violeta Jessop, una mujer de familia irlandesa, nacida en Buenos Aires, que viajaba como parte de la tripulación; y Edgardo Andrew, un joven de Río Cuarto, que había estudiado en Inglaterra y se estaba mudando a Estados Unidos.

Según un artículo publicado por Perfil.com, Violeta logró sobrevivir al Titanic y a otros dos naufragios más. Murió a los 84 años, en su casa de la campiña inglesa. Siendo anciana, recibió el llamado de una mujer que dijo ser la bebé que ella había salvado cuando el barco se hundía.

Edgardo, en cambio, figura entre los 1.522 que desaparecieron en las heladas aguas del Atlántico, aquella trágica noche de abril de 1912. Había logrado ponerse un chaleco salvavidas y acomodarse en uno de los botes, pero, viendo a una muchacha desesperada, se lo cedió y luego se arrojó al mar.

Violet había nacido en 1887, en Buenos Aires. Era la mayor de los nueve hijos de un matrimonio de inmigrantes irlandeses. Cuando murió su padre, la familia regresó a Gran Bretaña. Su vida estuvo ligada al mar desde pequeña: su madre mantenía a la familia trabajando como camarera para distintas compañías navieras, y ella siguió ese camino desde muy joven.

En 1910, empezó a trabajar en la "White Star Line", como parte de la tripulación del barco "Olympic", entonces el más grande y lujoso del mundo. El 20 de setiembre de 1911, cerca de la isla de Wight (Inglaterra), chocó con el crucero "HMS Hawke".

Al año siguiente, ingresó como parte de la tripulación del Titanic. Violeta fue uno de los 705 sobrevivientes de ese desastre. Desde el bote salvavidas, vio cómo el barco se hundía, y soportó ocho horas de angustia y frío hasta ser rescatada por el "Carpathia".

"Me ordenaron que subiera a cubierta", le contó Violeta a uno de los diarios de su época . "Me reuní con otras camareras, mirando a las mujeres que abrazaban a sus esposos antes de ingresar a los botes con sus hijos. Poco después, un oficial del Titanic ordenó que abordáramos el bote. A medida que el bote descendía, un oficial me dio un bebé para que lo cuide. Y me arrojó un bulto al regazo", relató.

Una vez a bordo del "Carpathia", una mujer apareció de repente, le arrebató el bebé y se fue corriendo. "Yo tenía mucho frío y estaba demasiado aturdida para pensar en lo extraño que fue el que esa mujer no se detuviera para decirme 'gracias'", según reprodujo Perfil.com.

No fue ese su último naufragio. En 1914 fue reclutada como enfermera de la Cruz Roja en el "Britannic", que el 21 de noviembre de 1916 se hundió en el Mar Egeo. Cuando trataba de dejar el barco, Violeta saltó al mar y se fracturó el cráneo con la quilla, pero alguien la tomó de un brazo y la subió a un bote.

Violet trabajó en el mar hasta 1929. En 1950 se retiró a vivir a la campiña inglesa, para criar animales y cuidar un pequeño jardín.

Siendo anciana, recibió la llamada de una mujer que se identificó como el bebé al que había ayudado a sobrevivir del hundimiento del Titanic. No le dijo su nombre, pero le dio las gracias por haberle salvado la vida.

Andrew, el otro argentino que viajó en el Titanic, era oriundo de Río Cuarto e hijo de ingleses. A los 17 años se fue a estudiar a Inglaterra. En 1912 abordó el Titanic para establecerse en los Estados Unidos.

Cuando el barco chocó con el iceberg, logró ponerse un chaleco salvavidas e ingresar en uno de los botes, pero, viendo a una muchacha desesperada, le cedió su lugar, para después arrojarse al mar. (Perfil.com)

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