27 Julio 2011 Seguir en 
Por Emilio Calderón - Director de La Gaceta del Perú, diario de la comunidad peruana en la Argentina
Mañana, en el Día de la Independencia del Perú, asume sus funciones el presidente electo, Ollanta Humala. Existe una gran expectativa de parte de los peruanos ante la asunción de este líder nacionalista.
Humala no recibe un gran Gobierno de parte del saliente presidente, Alan García Pérez. Hay una larga lista de problemas sociales a los que deberá enfrentar.
En el Perú actualmente hay 234 conflictos sociales con focos donde pueden producirse hechos lamentables y que se encuentran latentes. Miles de hectáreas se han lotizado para su extracción minera y este ha sido un indicativo del "progreso económico". Sin embargo, la destrucción de las tierras ha llevado a la miseria a los campesinos peruanos, que veían una salida económica en la venta de sus productos. Los indicativos de extracciones mineras en el Perú han crecido de 6 millones de hectáreas, cuando se inició la gestión de García, a 21 millones de hectáreas en el año pasado.
Mientras que en las sierras existen esta gran problemática, en la selva ha ocurrido lo mismo y un 70% de la amazonia se encuentra lotizada para la extracción de petróleo. Bagua será la "mancha negra" que deja García en su segundo Gobierno. La promulgación por decreto de un marco legal fue el detonante de un conflicto de grandes dimensiones, donde hubo al menos 33 muertos.
Humala deberá ser más moderado en sus anuncios de progreso y deberá adecuarse a una gran mayoría que recibe los beneficios del "boom económico" para contrarrestar nada menos que los 1.153.000 peruanos que buscaron refugios más promisorios en otros países, entre ellos la Argentina. También deberá resolver en forma urgente el narcotráfico, en el que el Perú aparece como el productor número uno de la hoja de coca del mundo y la gran corrupción con los llamados "faenones", una clara muestra de la corrupción vivida existente en el Gobierno aprista.
Humala tendrá que atender además los problemas de la salud, de la educación y otros, que deberán solucionarse en forma objetiva y urgente. Mientras subsista la gran desigualdad social y económica actual, no habrá progreso y será sólo más propaganda publicitaria.
Mañana, en el Día de la Independencia del Perú, asume sus funciones el presidente electo, Ollanta Humala. Existe una gran expectativa de parte de los peruanos ante la asunción de este líder nacionalista.
Humala no recibe un gran Gobierno de parte del saliente presidente, Alan García Pérez. Hay una larga lista de problemas sociales a los que deberá enfrentar.
En el Perú actualmente hay 234 conflictos sociales con focos donde pueden producirse hechos lamentables y que se encuentran latentes. Miles de hectáreas se han lotizado para su extracción minera y este ha sido un indicativo del "progreso económico". Sin embargo, la destrucción de las tierras ha llevado a la miseria a los campesinos peruanos, que veían una salida económica en la venta de sus productos. Los indicativos de extracciones mineras en el Perú han crecido de 6 millones de hectáreas, cuando se inició la gestión de García, a 21 millones de hectáreas en el año pasado.
Mientras que en las sierras existen esta gran problemática, en la selva ha ocurrido lo mismo y un 70% de la amazonia se encuentra lotizada para la extracción de petróleo. Bagua será la "mancha negra" que deja García en su segundo Gobierno. La promulgación por decreto de un marco legal fue el detonante de un conflicto de grandes dimensiones, donde hubo al menos 33 muertos.
Humala deberá ser más moderado en sus anuncios de progreso y deberá adecuarse a una gran mayoría que recibe los beneficios del "boom económico" para contrarrestar nada menos que los 1.153.000 peruanos que buscaron refugios más promisorios en otros países, entre ellos la Argentina. También deberá resolver en forma urgente el narcotráfico, en el que el Perú aparece como el productor número uno de la hoja de coca del mundo y la gran corrupción con los llamados "faenones", una clara muestra de la corrupción vivida existente en el Gobierno aprista.
Humala tendrá que atender además los problemas de la salud, de la educación y otros, que deberán solucionarse en forma objetiva y urgente. Mientras subsista la gran desigualdad social y económica actual, no habrá progreso y será sólo más propaganda publicitaria.
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