20 Julio 2011 Seguir en 
LONDRES.- Los diarios británicos abrían ayer su edición de tapa con la fotografía de un hombre nervioso fumando un cigarro: Sean Hoare, el ex periodista delator de las escuchas del ?News of the World?, hallado muerto el lunes en su casa. La Policía británica dijo rápidamente que su muerte no parece sospechosa y que evalúa la posibilidad de suicidio. Ayer se practicó una autopsia al cuerpo. Sin embargo, la coincidencia es embarazosa.
Su cadáver fue descubierto en plena tormenta por el escándalo de las escuchas ilegales a gran escala efectuadas desde 2000 del semanario estrella del grupo de Rupert Murdoch, que está sacudiendo a la élite política, mediática y policial del país, al punto que debió comparecer en el Parlamento.
Según las informaciones que salieron a la luz, el ex reportero, de 47 años, estaba mal de salud. En 2005 fue despedido del ?News of The World? por problemas con el alcohol y las drogas. En las fotos publicadas en la prensa aparece apurando al máximo un cigarrillo. "Era un tipo muy simpático, siempre dispuesto a ayudar, pero la droga y el alcohol le hicieron mucho daño y lo vimos hundirse ante nuestros ojos, fue muy triste", cuenta uno de sus colegas.
Hoare cubría el mundo de la industria del entretenimiento; era (según el ?Daily Telegraph?) "el arquetipo del reportero del News of the World". Pero también, y sobre todo, uno de los artífices de la caída del principal periódico de Murdoch en el Reino Unido, que cerró hace diez días.
La prensa británica recuerda que Hoare era "el acusador", que denunció el año pasado públicamente que las escuchas eran una práctica "endémica" en la redacción del semanario. "La gente tenía miedo", explicó en una entrevista con la BBC en marzo. "Cuando hay una historia, hay que tenerla, por cualquier medio. Ésa es la cultura de News International", la división que agrupa los diarios británicos de News Corp., el grupo mediático de Murdoch. Hoare, que trabajó en ?The Sun?, otro tabloide del grupo, dijo que Andy Coulson (redactor jefe en ?The News of the World? y luego jefe de comunicación del actual primer ministro británico, David Cameron) estaba "perfectamente al tanto" de lo que se hacía en el periódico. "Decir lo contrario es una pura mentira", insistió.
Tras sus declaraciones, Hoare fue interrogado por la policía, pero se negó a hacer comentarios, según los investigadores. Hace una semana volvió a la carga, declarando en el New York Times que varios periodistas pagaron a policías para obtener informaciones. Uno de sus vecinos contó que el ex reportero parecía estar cada vez peor en los últimos meses, y que daba señales de sufrir paranoia. "Dijo que tenía problemas, y que temía que fueran a buscarlo", afirmó. Un amigo del periodista fallecido confirmó esa idea: le dijo al diario ?Daily Mail? que Hoare constantemente afirmaba que alguien del Gobierno "estaba persiguiéndolo", y que estaba "escondido" en su casa desde hacía semanas. "Si alguien pregunta por mí, decile que no estoy", señaló respecto de un pedido del reportero fallecido. (AFP-Télam)
Su cadáver fue descubierto en plena tormenta por el escándalo de las escuchas ilegales a gran escala efectuadas desde 2000 del semanario estrella del grupo de Rupert Murdoch, que está sacudiendo a la élite política, mediática y policial del país, al punto que debió comparecer en el Parlamento.
Según las informaciones que salieron a la luz, el ex reportero, de 47 años, estaba mal de salud. En 2005 fue despedido del ?News of The World? por problemas con el alcohol y las drogas. En las fotos publicadas en la prensa aparece apurando al máximo un cigarrillo. "Era un tipo muy simpático, siempre dispuesto a ayudar, pero la droga y el alcohol le hicieron mucho daño y lo vimos hundirse ante nuestros ojos, fue muy triste", cuenta uno de sus colegas.
Hoare cubría el mundo de la industria del entretenimiento; era (según el ?Daily Telegraph?) "el arquetipo del reportero del News of the World". Pero también, y sobre todo, uno de los artífices de la caída del principal periódico de Murdoch en el Reino Unido, que cerró hace diez días.
La prensa británica recuerda que Hoare era "el acusador", que denunció el año pasado públicamente que las escuchas eran una práctica "endémica" en la redacción del semanario. "La gente tenía miedo", explicó en una entrevista con la BBC en marzo. "Cuando hay una historia, hay que tenerla, por cualquier medio. Ésa es la cultura de News International", la división que agrupa los diarios británicos de News Corp., el grupo mediático de Murdoch. Hoare, que trabajó en ?The Sun?, otro tabloide del grupo, dijo que Andy Coulson (redactor jefe en ?The News of the World? y luego jefe de comunicación del actual primer ministro británico, David Cameron) estaba "perfectamente al tanto" de lo que se hacía en el periódico. "Decir lo contrario es una pura mentira", insistió.
Tras sus declaraciones, Hoare fue interrogado por la policía, pero se negó a hacer comentarios, según los investigadores. Hace una semana volvió a la carga, declarando en el New York Times que varios periodistas pagaron a policías para obtener informaciones. Uno de sus vecinos contó que el ex reportero parecía estar cada vez peor en los últimos meses, y que daba señales de sufrir paranoia. "Dijo que tenía problemas, y que temía que fueran a buscarlo", afirmó. Un amigo del periodista fallecido confirmó esa idea: le dijo al diario ?Daily Mail? que Hoare constantemente afirmaba que alguien del Gobierno "estaba persiguiéndolo", y que estaba "escondido" en su casa desde hacía semanas. "Si alguien pregunta por mí, decile que no estoy", señaló respecto de un pedido del reportero fallecido. (AFP-Télam)
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