LA GACETA / ROBERTO DELGADO
29 Marzo 2011 Seguir en 
Cualquier caminante desprevenido hubiera pensado que en Santiago del Estero al 600 se estaba montando una extraña exposición artística y que la oscura escultura se había terminado destiñendo. Pero no. En esa cuadra, un hombre sacó a la vereda un maniquí y se puso a pintarlo de negro. Así -y aunque seguramente no fue su intención- le dio un nuevo matiz al paisaje urbano.







