25 Febrero 2011 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La hidroeléctrica Yacyretá, denominada monumento a la corrupción, será inaugurada hoy, tras 37 años de obras y unos U$S 11.000 millones de inversión. Pasaron 16 presidentes, entre ellos los tres argentinos del trágico 2001, para que la obra pudiera llegar a su máximo de generación energética, que estuvo previsto en el diseño que se anunció el 3 de diciembre de 1973.
Ese día, el entonces presidente, Juan Domingo Perón, y su par paraguayo, Alfredo Stroessner, firmaron el Tratado de Yacyretá y dieron origen a la Entidad Binacional, responsable jurídica y técnica de llevar adelante la obra.
La construcción empezó 10 años después, el 7 de diciembre de 1983, sólo tres días antes de que Raúl Alfonsín asumiera la presidencia. Recién 11 años después del comienzo de las obras, el 2 de septiembre de 1994, comenzó a funcionar la primera unidad de la central hidroeléctrica, por lo que entonces se dio inicio a la generación energética.
Las 20 unidades programadas se pusieron por primera vez en función en su totalidad recién el 7 de julio de 1998, pero estas no operaron a pleno hasta este mes, cuando el embalse fue llenado conforme al diseño. En julio de 2007, el nivel del agua alcanzó los 76 metros sobre el nivel del mar, unos siete metros por debajo de la cota originalmente proyectada y lo que permitía que la central funcionara al 60% de su capacidad instalada.
La cota 83 de máxima generación será alcanzada hoy, cuando la presidenta, Cristina Kirchner, y el paraguayo, Fernando Lugo, inauguren definitivamente la central cuyos beneficios son compartidos por ambos países. Esa cota permite a la represa un aporte adicional de 8.000 gigavatios hora al año de energía, y un plus de 1.600 megavatios de potencia.
A lo largo de todos esos años, los gobiernos de la Argentina y Paraguay invirtieron: U$S 11.000 millones: unos U$S 7.000 millones para cubrir costes financieros de la obra civil y U$S 1.000 millones para estudios de consultoría. Las denuncias de corrupción indican que nadie nunca dio fe de dónde fueron a parar los U$S 3.000 millones restantes y si bien se abrieron numerosas investigaciones, todas permanecen infructuosas. Por ejemplo, en 1999, legisladores paraguayos viajaron a Buenos Aires para pedir que se investigara Carlos Menem y al presidente paraguayo de los 90 Lino Oviedo, porque estos habrían tenido intereses en empresas acusadas de estafar a Yacyretá.
La obra aún enfrenta el reclamo de resarcimiento de miles de familias afectadas por la obra.
La hidroeléctrica inundó 1.600 kilómetros cuadrados de territorio y afectó a unas 15.000 familias, que ahora reclaman subsidios por haber sido reubicadas.
La central está ubicada entre las localidades de Ituzaingó, a unos 250 kilómetros al este de Corrientes, y Ayolas, a 320 kilómetros al sudeste de Asunción, la capital del Paraguay, pero la obra será inaugurada en Posada, Misiones.
La Presidenta decidió cortar cintas en suelo gobernado por el kirchnerista Maurice Closs (de raíces radicales) y no en Corrientes, donde administra Ricardo Colombi, un radical afín al vicepresidente, Julio Cobos, y muy crítico de la Casa Rosada. (NA)
Ese día, el entonces presidente, Juan Domingo Perón, y su par paraguayo, Alfredo Stroessner, firmaron el Tratado de Yacyretá y dieron origen a la Entidad Binacional, responsable jurídica y técnica de llevar adelante la obra.
La construcción empezó 10 años después, el 7 de diciembre de 1983, sólo tres días antes de que Raúl Alfonsín asumiera la presidencia. Recién 11 años después del comienzo de las obras, el 2 de septiembre de 1994, comenzó a funcionar la primera unidad de la central hidroeléctrica, por lo que entonces se dio inicio a la generación energética.
Las 20 unidades programadas se pusieron por primera vez en función en su totalidad recién el 7 de julio de 1998, pero estas no operaron a pleno hasta este mes, cuando el embalse fue llenado conforme al diseño. En julio de 2007, el nivel del agua alcanzó los 76 metros sobre el nivel del mar, unos siete metros por debajo de la cota originalmente proyectada y lo que permitía que la central funcionara al 60% de su capacidad instalada.
La cota 83 de máxima generación será alcanzada hoy, cuando la presidenta, Cristina Kirchner, y el paraguayo, Fernando Lugo, inauguren definitivamente la central cuyos beneficios son compartidos por ambos países. Esa cota permite a la represa un aporte adicional de 8.000 gigavatios hora al año de energía, y un plus de 1.600 megavatios de potencia.
A lo largo de todos esos años, los gobiernos de la Argentina y Paraguay invirtieron: U$S 11.000 millones: unos U$S 7.000 millones para cubrir costes financieros de la obra civil y U$S 1.000 millones para estudios de consultoría. Las denuncias de corrupción indican que nadie nunca dio fe de dónde fueron a parar los U$S 3.000 millones restantes y si bien se abrieron numerosas investigaciones, todas permanecen infructuosas. Por ejemplo, en 1999, legisladores paraguayos viajaron a Buenos Aires para pedir que se investigara Carlos Menem y al presidente paraguayo de los 90 Lino Oviedo, porque estos habrían tenido intereses en empresas acusadas de estafar a Yacyretá.
La obra aún enfrenta el reclamo de resarcimiento de miles de familias afectadas por la obra.
La hidroeléctrica inundó 1.600 kilómetros cuadrados de territorio y afectó a unas 15.000 familias, que ahora reclaman subsidios por haber sido reubicadas.
La central está ubicada entre las localidades de Ituzaingó, a unos 250 kilómetros al este de Corrientes, y Ayolas, a 320 kilómetros al sudeste de Asunción, la capital del Paraguay, pero la obra será inaugurada en Posada, Misiones.
La Presidenta decidió cortar cintas en suelo gobernado por el kirchnerista Maurice Closs (de raíces radicales) y no en Corrientes, donde administra Ricardo Colombi, un radical afín al vicepresidente, Julio Cobos, y muy crítico de la Casa Rosada. (NA)







